Fotograma de una persona observando un mural de personas desaparecidadas en Nepal - EFE

Los familiares de los desaparecidos de la catástrofe en Nepal siguen buscando a los suyos

Hay selfies, fotografías de viajes, capturas de redes sociales, algunas impresas bajo enormes letras que dicen «MISSING» con nombres, edades, teléfonos y los lugares donde alguien fue visto por última vez

Los equipos de búsqueda y rescate siguen trabajando sin descanso para encontrar a todas las personas desaparecidas en la catástrofe de Nepal, que deja ya al menos 2.426 desaparecidos en el territorio nepalí. Mientras tanto, los familiares buscan con angustia y desesperación alguna noticia o actualización sobre los suyos. Es el caso de la madre de Bishal Nepali, quien se desprende de los brazos que la sostienen y regresa hacia la fotografía de su hijo, recién pegada con cinta adhesiva en la ventana de un hospital de Katmandú. Levanta el brazo para alcanzarla, acaricia su cara sobre el papel y la besa entre lágrimas, rodeada por una pared cubierta con los rostros de otros desaparecidos.

Hay selfies, fotografías de viajes, capturas de redes sociales, algunas impresas bajo enormes letras que dicen «MISSING» y otras preparadas a mano, con nombres, edades, teléfonos y los lugares donde alguien fue visto por última vez.

No hay dos carteles iguales, hay retratos cuidadosamente escogidos y fotografías corrientes, personas posando frente a montañas, templos o jardines, parejas abrazadas, imágenes sacadas de redes sociales y folios donde la palabra «desaparecido» está escrita a mano.

Tres días después de la riada, mientras disminuyen las posibilidades de encontrar personas con vida, miles de nombres siguen suspendidos entre dos listas, sin poder entrar todavía ni en la de los vivos ni en la de los muertos.

Las autoridades de Nepal elevaron este sábado a 626 los cadáveres recuperados y a 2.426 las personas que continúan en paradero desconocido. Al otro lado de la frontera, China mantiene otros siete fallecidos y 554 desaparecidos en el condado tibetano de Gyirong, sin que exista por ahora un mecanismo transfronterizo unificado de conteo.

La riada se desencadenó el miércoles después del colapso de una gran masa de hielo en un glaciar situado en Nepal, según las investigaciones preliminares, y arrasó localidades e infraestructuras a lo largo de la cuenca del Bhote Koshi y del vecino condado de Gyirong.

En el hospital de Katmandú nadie sabe todavía a qué lado pertenece cada uno de los rostros de la pared. Por eso siguen llegando fotografías, alguien imprime un nuevo cartel, otro escribe un número de teléfono y cualquier llamada puede ser la noticia que una familia lleva tres días esperando.