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Uno de los dispensadoresAFP

Activistas feministas instalan en Polonia un «abortomat» para recoger píldoras abortivas de forma anónima

Cuenta con 22 compartimentos cargados con sobres de medicación para matar a los fetos o embriones

A pesar de los intentos de algunos políticos por mantener en lo más alto la vida, Polonia sigue su andadura hacia la inclusión de la cultura de la muerte. El último paso lo han dado activistas feministas que, sin autorización, han decidido instalar en Varsovia el primer «abortomat», un armario con puertas creado para que las mujeres puedan recoger píldoras abortivas de forma anónima.

Polonia es el país de la Unión Europea con una de las normas más restrictivas sobre esta polémica acción. Gracias a ello, por el momento es el territorio con los datos más bajos. Según comunicó el Ministerio de Sanidad polaco, en el año 2022 se llevaron a cabo cerca de 885 abortos. Esta cifra, aunque es inferior a la de nuestro país –106.172 en España–, también vivió un ligero aumento con respecto a 2021, cuando se contabilizaron 107.

Según informaron las organizaciones creadores y ha recogido Efe, este dispensador es «una innovación mundial». Además, ha señalado, cuenta con 22 compartimentos cargados con sobres de medicación para matar a los fetos o embriones.

Sobre con la píldora abortivaAFP

Estos armarios con puertas funcionan de la misma manera que los lockers de Amazon o cualquier casillero postal. Tal y como explica Efe, tras realizar una consulta en línea con WHW, la interesada recibe un código numérico con el que puede abrir la taquilla y retirar las píldoras (mifepristona y mizoprostol) al instante, sin formularios, sin registro de datos personales ni esperas postales.

Para llamar más la atención y luchar por lo que consideran algo justo, las activistas feministas han situado el casillero en el centro de la ciudad. Concretamente en enfrente del Parlamento.

El país, que tiene casi 38 millones de habitantes, solo permite los abortos en caso de violación, incesto o si la salud de la madre corre grave peligro. Sin embargo, desde la entrada de Donald Tusk, primer ministro, la polémica de esta controvertida práctica se ha reavivado.

Actualmente, facilitar un aborto ilegal en Polonia puede conllevar penas de hasta tres años de cárcel. A pesar de los supuestos, la ley vigente no castiga a la embarazada por matar a u hijo con pastillas abortivas.