Planned Parenthood, abortorio de EE.UU.
El gigante del aborto de EE.UU. oculta información al 911 tras lesionar a mujeres por prácticas mal realizadas
En las grabaciones se escuchan situaciones desgarradoras en las que algunas pacientes tuvieron que ser trasladadas de urgencia a un hospital tras sufrir graves complicaciones médicas
La verdad siempre sale a la luz. Más, si se oculta información a las autoridades sobre abortos más realizados en los que la madre y el feto han sufrido. Es lo que ha pasado con Planned Parenthood, el gigante estadounidense que ofrece servicios de aborto en todo el mundo. Así lo demuestra una investigación recogida por Lifenews la cual evidencia una recopilación de llamadas al 911 –el número de Emergencias equivalente al 112– realizadas desde el centro de Orange (California).
En las grabaciones se escuchan situaciones desgarradoras en las que algunas pacientes tuvieron que ser trasladadas de urgencia a un hospital tras sufrir graves complicaciones médicas. Una de las primeras llamadas se produjo el 22 de febrero de 2013. Una trabajadora alertó a los servicios de emergencia de que una paciente se había desmayado. Según explicó, la que había acudido a abortar se había caído al suelo y estaba «echando espuma por la boca». La operadora preguntó si permanecía consciente y la trabajadora respondió que no.
Pese a la gravedad de la situación, un médico de la clínica abortiva tomó los mandos de la conversación y canceló la ambulancia que iba a recoger a la mujer, ya que, según aseguró, él iba a cuidarla. Horas después, el centro volvió a llamar al 911 para solicitar finalmente una ambulancia. Para entonces, el personal explicaba que estaba administrando oxígeno a la mujer y que su nivel de consciencia era intermitente, mientras su presión arterial estaba descendiendo. Se estaba muriendo.
Otra de las llamadas ocurrió meses después, el 9 de mayo del mismo año. Otra trabajadora de Planned Parenthood solicitó una ambulancia «lo antes posible», aunque aseguró que la paciente estaba despierta y respiraba con normalidad.
Años después, el 16 de enero de 2021, otra llamada al 911, en la que no se dio mucho detalle, estuvo relacionada con una «complicación de un aborto del primer trimestre». La paciente permanecía sedada cuando se solicitó la asistencia de los servicios de emergencia. En casi todas las llamadas la información es muy escasa. Es lo que pasó en otra complicación del 13 de febrero del mismo año, cuando una recepcionista afirmó que era por «un sangrado abundante».
Este conjunto de llamadas, entre otras, muestra la poca humanidad y la frialdad de los centros abortivos que, en vez de mirar por el ser humano y ayudar a las mujeres en situaciones vulnerables, se lucran con el sufrimiento y con uno de los actos más duros: la muerte del nasciturus.