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Científicos examinando muestras en un laboratoriojaniecbros/Getty Images

Rusia no ha detectado «patógenos de alto riesgo» en los contactos de la investigadora fallecida

Tanto la OMS como el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades descartaban nuevos contagios «basándose en la información limitada disponible actualmente»

Moscú ha reportado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que ninguno de los contactos de la investigadora fallecida en un accidente de laboratorio en Shélejov –Siberia– ha presentado ningún caso de peste pulmonar ni ningún «patógeno de alto riesgo».

El director general de la OMS Tedros Adhanom Ghebreyesus emitía un comunicado en su propio perfil de X en el que, tras exigir «transparencia» a Rusia por el caso, afirmaba que «las autoridades sanitarias rusas han comunicado que no se ha registrado ningún caso de peste recientemente en la región de Irkutsk».

El texto recoge que las instituciones de la Federación Rusa han ejecutado una «investigación epidemiológica», así como han aplicado «medidas de prevención y control» y se han «sometido a observación médica y a pruebas a los contactos identificados», sobre los que no se ha detectado ningún tipo de riesgo.

«Ha concluido la observación médica de todas las personas identificadas como tales», proseguía el texto, aunque advertía que la OMS continuará llevando a cabo un «seguimiento activo» al caso de la trabajadora del Instituto de Investigación contra la Peste de Irkutsk, fallecida por un posible caso de «peste neumónica derivada de una supuesta exposición accidental en el laboratorio».

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) también ha monitoreado la situación en la zona. En la misma línea que la Organización y «basándose en la información limitada disponible actualmente», menciona que no existen informes de «casos secundarios ni evidencias de transmisión sostenida entre humanos que podría causar una mayor propagación de la enfermedad».

La agencia de salud pública de Estados Unidos (CDC) ha estado, del mismo modo, pendiente de la evolución del suceso. La Administración de Donald Trump emitía una alerta el 4 de octubre por el caso, mientras que la embajada de EE.UU. en Rusia recordaba la «capacidad limitada para ayudar a sus ciudadanos» en el país. Aludiendo a que esta situación indica que deben «abandonarlo de inmediato», aportan varias indicaciones sobre cómo actuar.

La peste neumónica, la variante más virulenta

El pasado 3 de octubre, Darya Shipilova, una joven investigadora de 28 años, fallecía a los pocos días de que rompiera –de acuerdo con medios locales– un tubo de ensayo que contenía el patógeno de la peste neumónica.

Aunque la situación epidemiológica en la región de Irkutsk era «estable» según las autoridades rusas, se confinaron a cerca de 200 personas y se aislaron cinco hospitales.

Según la OMS, la peste neumónica es una enfermedad infecciosa muy grave para el ser humano provocada por la bacteria zoonótica Yersinia pestis, que suele encontrarse en pequeños mamíferos y las pulgas que los parasitan.

El órgano sanitario explicaba que el ser humano puede contagiarse por el contacto directo con líquidos corporales infectados o materiales contaminados. La incubación de esta variante de la peste –la más virulenta– puede durar tan solo 24 horas y las personas pueden presentar «una enfermedad febril aguda» con otros síntomas sistémicos inespecíficos como fiebre de aparición súbita, escalofríos, dolor de cabeza y dolores generalizados, debilidad, náuseas y vómitos. De no tratarse, puede ser mortal entre las 18 y 24 horas, pero los antibióticos utilizados habitualmente contra las enterobacterias (bacilos Gram-negativos) pueden curarla si se administran con rapidez.