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Manuel martínez-Sellés

Algunos seres humanos nunca morirán

¿Se puede entonces afirmar que algunos seres humanos nunca morirán? Bueno, los cristianos sí creemos en que hay una excepción a la regla de que todos falleceremos

Se ha puesto de moda entre gurús y (pseudo)científicos predicar que tenemos la inmortalidad al alcance de la mano. Me asombra, esta obsesión por la vida eterna en este mundo, una inmortalidad que más me parece una condena. Implicaría, entre otras cosas observar la desaparición de seres queridos, la deturpación de relaciones no limitadas por el tiempo y la pérdida de una identidad que cambia con la propia corporeidad. Nuestra mortalidad creo que es un bien, nos obliga a elegir, a valorar los momentos y a reconocer que nuestras oportunidades no son infinitas. Saber que el tiempo es limitado da un significado especial a muchas de las decisiones que tomamos. ¿Qué ocurriría con nuestro propósito vital, nuestra motivación y nuestra creatividad en una vida sin límite temporal?

Es cierto que se han producido avances extraordinarios en las ciencias biomédicas y que cada vez conocemos mejor los mecanismos del envejecimiento, la regeneración celular y las enfermedades que con más frecuencia reducen nuestra esperanza de vida. Pero esto para nada significa alcanzar la inmortalidad biológica y mucho menos vivir en buenas condiciones durante tiempo indefinido. Además, debemos recordar que la muerte también puede producirse por accidentes, infecciones y otros acontecimientos que la medicina no siempre podrá evitar.

El desarrollo tecnológico también abre, para algunos, otra posibilidad. Me refiero a una inmortalidad no biológica sino digital o cibernética, como si conservar digitalmente aspectos de nuestra personalidad, nuestros recuerdos y nuestra manera de comunicarnos fuera posible y significara que seguimos vivos. Los que abogan por esta opción reducen al ser humano a una simulación construida a partir de sus datos y piensan que se puede transferir nuestra conciencia a una máquina.

¿Se puede entonces afirmar que algunos seres humanos nunca morirán? Bueno, los cristianos sí creemos en que hay una excepción a la regla de que todos falleceremos. Los que estén vivos en el momento de la Parusía (la segunda venida de Cristo) nunca experimentarán la muerte, sino que serán transformados instantánea y directamente para la eternidad. Estas personas no sufrirán (o sufriremos − es bueno recordar que no sabemos cuándo será) la muerte física, ni la separación del alma y el cuerpo, y pasarán/pasaremos a un estado glorioso e inmortal. Pero será una inmortalidad muy distinta a la que venden los gurús y futuristas de la longevidad que defienden que el envejecimiento es una enfermedad curable y que la muerte por causas naturales podría dejar de ser inevitable mediante la ciencia, la tecnología y el biohacking. La de los seres humanos que les «toque» la Parusía será una inmortalidad de cuerpos glorificados e incorruptibles, como la del resto de los muertos que resucitarán en ese mismo instante. A esa inmortalidad en el Cielo, no en la Tierra, sí me apunto.

  • Manuel Martínez-Sellés es presidente del Colegio de Médicos de Madrid.