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Imagen del volcán Krakatao en erupciónCreative Commons

El volcán Anak Krakatau mostró signos de inestabilidad mucho antes de su erupción mortal

La técnica podría ser clave para el monitoreo casi en tiempo real de volcanes oceánicos activos, especialmente en áreas sin otros sistemas de vigilancia

Un reciente análisis de datos satelitales reveló que la ladera del volcán Anak Krakatau, en Indonesia, estuvo deslizándose durante años, acelerándose antes de la erupción de 2018. El estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Penn State y publicado en Geophysical Research Letters, sugiere que esta información podría haber servido como advertencia previa al colapso que desencadenó una potente erupción y un tsunami devastador, causando la muerte de cientos de personas y dejando miles de heridos en las cercanas islas de Java y Sumatra.

«Los volcanes oceánicos inestables pueden colapsar de forma catastrófica y generar tsunamis», explicó Christelle Wauthier, profesora asociada de geociencias en Penn State y coautora del estudio. «En 2018, más de 400 personas murieron porque no había instrumentos en tierra capaces de detectar la aceleración del deslizamiento ni cambios en la deformación del terreno. Nadie sabía que el colapso era inminente. Nuestro estudio demuestra que, con datos de teledetección, podríamos haberlo previsto», agregó.

Los científicos pueden monitorear el movimiento del suelo mediante satélites de radar que detectan variaciones de apenas unos centímetros. Para este trabajo, el equipo empleó la técnica de Radar de Apertura Sintética Interferométrica (InSAR), que permite mapear con alta precisión los cambios en la superficie a lo largo del tiempo. Analizaron más de una década de datos de tres satélites (ALOS-1, COSMO-SkyMED y Sentinel 1) para estudiar la deformación previa a la erupción de 2018.

«En total, la falla experimentó un deslizamiento de aproximadamente 15 metros entre 2006 y 2018, con períodos de aceleración y desaceleración, y una marcada aceleración justo antes del colapso», señaló Young Cheol Kim, autor principal del estudio y candidato a doctorado en Penn State.

Aunque la técnica InSAR no es nueva, es poco común analizar un volumen tan grande de datos, lo que requirió el uso de la red de computación de alto rendimiento Roar, administrada por el Instituto de Ciencias Computacionales y de Datos de Penn State. «La integración de cientos de imágenes de radar demanda una enorme capacidad computacional», explicó Wauthier. «Es un proceso que consume mucho almacenamiento y recursos».

A pesar de estos desafíos, la técnica podría ser clave para el monitoreo casi en tiempo real de volcanes oceánicos activos, especialmente en áreas sin otros sistemas de vigilancia. El deslizamiento ocurre cuando una falla subyacente no puede soportar el peso creciente del volcán. Inicialmente, el proceso es lento, pero si comienza a acelerarse, puede indicar un colapso inminente.

«El sector del volcán que colapsó ya se estaba moviendo lentamente», explicó Wauthier. «Por eso es crucial observar la evolución de esa deformación: una aceleración puede ser la señal de un colapso inminente. Nuestros datos muestran que hubo un precursor del colapso».

El estudio destaca que en volcanes como Anak Krakatau, la falta de equipos terrestres, como estaciones GPS, dificulta el monitoreo debido a restricciones de seguridad, costos y permisos.

«Si se detecta una aceleración repentina en el deslizamiento, podría ser una señal de colapso inminente», concluyó Wauthier. «Si bien los datos terrestres en tiempo real no siempre están disponibles, el procesamiento casi en tiempo real de imágenes InSAR podría ayudar a los investigadores a identificar estos cambios a tiempo».