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Incendios en OrenseEFE

Por qué los incendios están completamente descontrolados: «Se han alineado demasiados factores»

Federico Grillo, ingeniero forestal y analista de incendios, ha expresado en conversación con El Debate que «estamos en un momento con muchísimos incendios, la gente está agotada»

El incendio forestal que se declaró hace ya cinco días en el término municipal de Jarilla, al norte de la provincia de Cáceres, continúa avanzando sin control y se ha convertido en uno de los más graves registrados en la zona en los últimos años. Pese a los esfuerzos de los equipos de extinción, las llamas siguen fuera de todo dominio. El fuerte viento, que en jornadas anteriores frustró una estabilización prácticamente lograda, ha vuelto a reavivar el frente del fuego, expandiéndolo con rapidez y reduciendo a cenizas hectáreas de monte cada hora que pasa.

«Tiene bastante bosque y hay viento. La pendiente también influye. Se han alineado muchos factores para que avance muchísimo», expresa Federico Grillo, ingeniero forestal y analista de incendios, en conversación con El Debate. Además de estos factores que señala, otros como el trabajo acumulado, también están influyendo en la voracidad del incendio.

«Hay 70 kilómetros de línea defensiva ya mojada que hay que consolidar; en algunos casos, incluso abrir zanjas perimetrales, como senderos, para aislar lo que todavía humea de lo verde. Cuando se seca el agua, el fuego puede reactivarse, y esos reinicios son muy peligrosos», alerta.

En esta misma línea, señala que la parte delantera del incendio tiene todavía «más sierra por delante», por tanto, lo que se hace es trabajar por los costados para que no se abra. «Al principio, la cabeza puede tener diez metros de ancho; después pasa a cientos y luego a kilómetros. Si no lo contienen por los lados, se expande y el problema crece. Hasta que no cambien las condiciones, se considera fuera de capacidad de extinción», lamenta Grillo.

Incendio forestal en JarillaEuropa Press

Respecto a las zonas fuera de capacidad, este experto sostiene que la única alternativa que tienen los equipos de extinción es acotarlas hasta que el fuego pierda fuerza, ya sea porque bajan las temperaturas por la noche, porque disminuye el viento o porque cesa la ola de calor. «Además, por delante hay pueblos, y eso obliga a duplicar el esfuerzo: una parte de los equipos va a proteger las viviendas y otra a frenar el avance, mientras detrás hay que consolidar lo ya trabajado», recuerda.

«Estamos en un momento con muchísimos incendios, la gente está agotada. Muchos fuegos todavía no se han extinguido porque faltaron medios o agua, y ahora requieren más trabajo. Y a todo esto se suman los incendios nuevos: salen ya con un comportamiento de gran incendio, aunque empiecen pequeños. Quieren crecer, por así decirlo, y eso obliga a una respuesta muy rápida», explica.

Fin de la ola de calor

La entrada de un aire atlántico iniciará este lunes 18 de agosto el fin de la ola de calor en España, con un descenso «notable» de las temperaturas en la mitad noroeste peninsular, tal y como ha informado la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que prevé un descenso «notable» de las temperaturas en la mitad noroeste peninsular.

Esto se traduce en muy buenas noticias en lo que respecta a la extinción de incendios, ya que «muchas veces los grandes incendios se apagan realmente cuando termina el episodio meteorológico, porque lo que los hace inabordables son las condiciones ambientales», asegura Grillo. «Con condiciones normales de verano, los equipos somos fuertes y podemos correr, pero en situaciones como esta es la peor pesadilla para un gestor de emergencias: múltiples incendios, simultáneos, con todo en contra», señala.