Anguilas en una red de pesca
La anguila europea se acerca a la extinción por su escasez y el deseo de exclusividad
La anguila europea (Anguilla anguilla) se encuentra desde hace 20 años en la categoría más extrema de amenaza: peligro crítico de extinción. Sin embargo, esta especie no ha dejado de ser objeto de pesca y explotación comercial, lo que alimenta un círculo vicioso difícil de frenar. Así lo confirma un trabajo de la Estación Biológica de Doñana –del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)–, publicado en la revista Conservation Letters, que advierte de un fenómeno inquietante: cuanto más escasa se vuelve la anguila, mayor es su valor en el mercado, y esa dinámica podría conducirla a la desaparición definitiva.
El estudio describe una «espiral de extinción ligada al mercado», un proceso en el que la rareza incrementa el interés de los consumidores, que buscan productos exclusivos aunque su precio se dispare. Este patrón, observado en especies como rinocerontes, tiburones o pangolines, se estaría reproduciendo ahora en las anguilas. «Nuestros resultados muestran que la sobreexplotación no solo persiste, sino que se ve reforzada por la creciente demanda de un recurso cada vez más escaso», señala el investigador Miguel Clavero, autor principal del trabajo.
De plato popular a manjar de lujo
En España, el caso más visible de este fenómeno se centra en la angula, la fase juvenil de la anguila que llega desde el Mar de los Sargazos a ríos y humedales europeos. Durante décadas, la angula fue un producto abundante y asequible, presente en la cocina popular, sobre todo en el País Vasco. Pero el panorama cambió drásticamente a partir de los años 80: la llegada de juveniles se redujo un 95 %, lo que transformó este plato tradicional en un símbolo de estatus gastronómico reservado a pocos bolsillos.
Los investigadores recopilaron datos de capturas desde 1950 en España y series históricas de precios que abarcan un siglo completo, de 1925 a 2024. El resultado es revelador: mientras las capturas alcanzaban su máximo en torno a 1980 para luego caer en picado hasta hoy, los precios se dispararon. El kilo, que hace un siglo no llegaba a los cinco euros actuales, ronda hoy los 1.000 euros.
Lo llamativo es que, pese a la caída del 85 % en las capturas desde 1990, el valor económico total del comercio de angulas en España se ha mantenido estable. Es decir, el mercado se ha ajustado mediante una escalada de precios que mantiene los beneficios para los pescadores y comerciantes.
Este comportamiento del mercado rompe la lógica habitual de la explotación de especies silvestres. Lo esperable sería que, al reducirse la abundancia, aumentara el coste de capturar individuos hasta hacer la actividad poco rentable. Sin embargo, en el caso de la anguila ocurre lo contrario. Los costes de explotación se mantienen relativamente bajos, ya que la captura de angulas depende simplemente de esperar su llegada anual a las costas, sin necesidad de desplazarse grandes distancias ni invertir en técnicas complejas. Eso significa que incluso pequeñas capturas resultan rentables, porque los precios alcanzan niveles altísimos.
«Lo preocupante es que este sistema económico alimenta la sobreexplotación en lugar de frenarla», explica Clavero. Su compañera de investigación, Estíbaliz Díaz (AZTI), añade que este modelo «genera un incentivo perverso: cuanto peor es el estado de conservación de la especie, más rentable resulta seguir pescándola».
Los especialistas reunidos en el Consejo Internacional para la Explotación del Mar (ICES) llevan años recomendando la veda total de la anguila europea, en cualquier hábitat y fase de vida, sin excepciones. Sin embargo, este consejo apenas ha tenido impacto en las políticas europeas, y la mortalidad pesquera no se ha reducido de manera significativa.
Para los autores del estudio, el cese de la pesca es solo un primer paso, pero insuficiente. Reclaman también una prohibición temporal del comercio de todas las especies de anguila, ya que el problema no afecta solo a Europa. El género Anguilla se comercializa globalmente, de manera legal e ilegal, y muchas de sus especies se hallan en situaciones similares de sobreexplotación.
Un problema cultural y global
La anguila no es únicamente un recurso económico; también es un símbolo cultural en diferentes regiones de Europa y Asia. Su consumo forma parte de tradiciones muy arraigadas que, en algunos casos, refuerzan la demanda de un producto cada vez más escaso. «La espiral de extinción no entiende de fronteras», resume Clavero. «Los mismos mecanismos que hemos documentado en España están presentes en otros países y fases del ciclo vital de la anguila».
De ahí la necesidad de medidas internacionales coordinadas que ataquen el problema de raíz. Según los autores, romper con la dinámica del lujo y la exclusividad es esencial para frenar una extinción que, de seguir la tendencia actual, parece inevitable.
La paradoja es clara: lo que en su día fue un alimento popular, hoy es un manjar de lujo que se alimenta de su propia escasez. Y mientras siga siendo rentable pescarla, la anguila europea permanecerá atrapada en una espiral de mercado que podría llevarla a desaparecer para siempre.