Desembalse en un embalse de Salamanca
Un experto dice que ahora, sin sequías, es momento de una planificación del agua en España
En su opinión, desaprovechar la coyuntura actual implicaría renunciar a una oportunidad excepcional para reforzar la seguridad hídrica del país a largo plazo
La acumulación de recursos hídricos registrada en España tras el paso de varias borrascas consecutivas ha generado un escenario que permite asegurar el suministro de agua, como mínimo, para el próximo año. Esta situación, marcada por unos niveles de reservas inusualmente favorables, abre una ventana de oportunidad para abordar con serenidad una planificación integral del agua a escala nacional.
Así lo ha puesto de relieve en declaraciones a Efe el director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante y expresidente de la Asociación Española de Geografía, el catedrático Jorge Olcina. El experto ha reflexionado sobre la conveniencia de diseñar una política estatal del agua aprovechando el actual contexto hidrológico, alejado de las tensiones habituales que surgen en periodos de escasez.
Según Olcina, el momento actual reúne condiciones especialmente propicias para avanzar en esta materia. «Ahora sería el momento de llevar a cabo una planificación del agua en España porque», ha explicado el climatólogo, «hay recursos suficientes para garantizar el abastecimiento en todo el país lo que queda de año, y en algunas regiones para dos por lo acumulado en los embalses y la recarga de acuíferos, además de la presencia de nieve que se irá fundiendo y aportando recursos durante los próximos tres meses». Esta combinación de factores, ha precisado, ofrece un margen temporal amplio para pensar a medio y largo plazo sin la presión de la urgencia.
El catedrático subraya que la disponibilidad actual no se limita únicamente al agua embalsada, sino que se ve reforzada por la recarga de acuíferos y por las reservas nivales, que actuarán como un aporte progresivo durante el final del invierno y el inicio de la primavera. De este modo, la planificación podría abordarse desde una perspectiva técnica y estratégica, sin el ruido político que suele acompañar a los episodios de sequía.
En este sentido, Olcina considera que la ausencia de conflictos territoriales es un elemento clave para que el debate sea constructivo. A su juicio, «es el momento de hacer un esquema del agua, llámese plan hidrológico o de otra manera», ya que el contexto idóneo es precisamente aquel «cuando no hay sequías ni enfrentamientos entre regiones y cuencas hidrográficas». Esta circunstancia, ha señalado, facilita el consenso y permite centrar la discusión en criterios de eficiencia, sostenibilidad y equidad en el reparto de los recursos.
El experto ha insistido en que posponer este debate supondría un error estratégico. En su opinión, desaprovechar la coyuntura actual implicaría renunciar a una oportunidad excepcional para reforzar la seguridad hídrica del país a largo plazo. Por ello, ha advertido de las consecuencias de la inacción: «estaremos dejando perder una oportunidad de oro para asegurar el futuro abastecimiento de agua del país».
Esta reflexión se produce en un contexto marcado por la creciente irregularidad climática y por la necesidad de adaptar las políticas públicas a escenarios cada vez más cambiantes. La planificación del agua, según Olcina, no debería depender únicamente de la urgencia derivada de la escasez, sino asentarse sobre una visión estructural que anticipe problemas y garantice el suministro tanto para el consumo humano como para los usos agrícolas, industriales y medioambientales.
Aun así, queda por ver si las administraciones aprovecharán este periodo de bonanza hídrica para impulsar un debate de fondo que permita sentar las bases de una gestión más coordinada y previsora. El calendario político y la capacidad de alcanzar acuerdos entre territorios marcarán, en última instancia, los próximos pasos en una cuestión que resulta estratégica para el conjunto del país.