Fundado en 1910

Sistema de energía solar térmicaGetty Images/iStockphoto

Medio ambiente

Termosolar, la energía verde desconocida que aprovecha el sol cuando se hace de noche

España es líder mundial en esta tecnología, con cerca de 50 proyectos por todo el país que producen 2.300 megavatios (MW)

Las energías renovables son, sin lugar a duda, las protagonistas de los últimos años. Las diferentes administraciones las han impulsado para poder reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, promoviendo sobre todo la solar y la eólica. No obstante, existen alternativas a ambas que, en ocasiones, pueden llegar a ser incluso más eficientes.

Uno de los principales problemas de estas dos energías es que son inestables, ya que dependen de si hace sol o hace viento para producir electricidad y es difícil almacenar la sobrante. Por ello, cogen fuerza otras opciones, aunque muchas aún son muy desconocidas.

Es el caso de la energía termosolar o solar térmica. Al igual que la fotovoltaica convencional, utiliza la luz del sol como fuente, pero en este caso lo hace para generar calor y aplicarlo sobre un fluido denominado caloportador para después utilizarlo para generar electricidad para aplicaciones industriales o domésticas.

El funcionamiento es simple: unos espejos calientan un fluido que, además, produce vapor e impulsa una turbina con la que se genera electricidad. Una producción que puede darse incluso cuando es de noche y no hay sol, ya que muchas plantas cuentan con un sistema de almacenamiento térmico a base de sales fundidas que retienen el calor del día para utilizarlo durante las horas sin luz.

Desde Protermosolar, la Asociación Española para la Promoción de la Industria Termosolar, defienden que esta tecnología tiene margen de ampliación en España, a pesar de que ya somos líderes mundiales con cerca de 50 proyectos que producen 2.300 megavatios (MW).

Renovable y con buena aceptación social

Entre sus beneficios está el hecho de que depende de la energía del sol, que es una fuente inagotable de energía y tiene un bajo impacto ambiental. Necesita mucho menos espacio que un parque solar convencional, por lo que no requiere llenar grandes extensiones de terreno de paneles.

Tal y como recalcan desde Repsol, además de la generación de electricidad, se utiliza en sistemas de calefacción y refrigeración, procesos industriales como la desalinización del agua o la producción de vapor en la industria alimentaria, y en agricultura de precisión para optimizar el uso de la energía en invernaderos y sistemas de riego, entre otros.

Sus impulsores también destacan que la termosolar goza de buena aceptación de los vecinos de las localidades en las que se instalan las plantas debido a que, a diferencia de los parques solares, generan puestos de trabajo directos e indirectos. Esto favorece que se puedan instalar en zonas despobladas de comunidades como Extremadura, Castilla-La Mancha o Andalucía, con muchas horas de sol, creando así empleos en sectores como la construcción, ingeniería y mantenimiento, además de fomentar el desarrollo tecnológico y económico.

Asimismo, a nivel doméstico subrayan que la apuesta por este tipo de alternativas supone un ahorro económico a largo plazo. La instalación de estas placas se traduce en una reducción de las facturas eléctricas y, además, su coste de mantenimiento en relación a la vida útil de las instalaciones domésticas compensa la inversión inicial.