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La arena, nueva fórmula para disminuir las emisiones de dióxido de carbono

La arena, nueva fórmula para disminuir las emisiones de dióxido de carbonoGetty Images/iStockphoto

Medio ambiente

Arena caliente, la nueva fórmula que utiliza Finlandia para aprovechar el calor sobrante

El sistema aprovecha los momentos en los que la electricidad renovable es abundante y barata para transformarla en calor de alta temperatura, que posteriormente se almacena en arena común

El afán de los diferentes países por descarbonizarse es real, puesto que, de otra manera, no cumplirán los objetivos marcados, entre otros tratados, por el Acuerdo de París, que establece medidas para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

El impulso a las renovables, especialmente la eólica y la solar, es una de las principales medidas que se han tomado, incluyendo los países más contaminantes del mundo, como es el caso de China. Sin embargo, se exploran continuamente otras alternativas más innovadoras y con las que se pueda reducir cualquier tipo de emisión.

Es el caso de la idea surgida en Finlandia, donde la empresa The Storage ha optado por capturar electricidad, convertirla en calor de alta temperatura y almacenarla en arena. Mientras que, durante años, el debate sobre la transición energética ha girado casi exclusivamente en torno a la electricidad, el verdadero reto de las emisiones del sector industrial no está en los enchufes, sino en el calor.

La mayor parte de la energía que consume la industria se destina a generar vapor y altas temperaturas necesarias para procesos tan diversos como la producción de alimentos, la fabricación de papel o la industria química. Y, hoy por hoy, ese calor sigue dependiendo en gran medida de combustibles fósiles.

Electrificar el calor industrial no es una tarea sencilla. A diferencia de otros usos energéticos, las fábricas necesitan un suministro térmico continuo, estable y fiable durante todo el año. La producción de electricidad renovable, sin embargo, es variable y depende de factores como el viento o la radiación solar. Esta falta de sincronía ha sido uno de los principales obstáculos para sustituir calderas de gas o fuel por soluciones limpias a gran escala.

Piloto a escala industrial de TheStorage en Nokian Panimo, Finlandia

Piloto a escala industrial de TheStorage en Nokian Panimo, Finlandia

En este contexto surge una idea que comenzó a tomar forma en Finlandia en 2023. Tras un año de desarrollo y obras de ingeniería, en enero de 2026 se instaló el primer proyecto piloto a escala industrial en una cervecería, donde se están realizando pruebas en condiciones reales de producción. El objetivo es claro: generar vapor para las líneas industriales sin recurrir a ningún combustible fósil. «Producir vapor sin combustibles fósiles supone un avance decisivo hacia una producción neutra en carbono», explica Vesa Peltola, director de producción de la cervecería.

La arena como batería térmica para la industria

La clave de esta innovación reside en una tecnología que plantea una forma distinta de almacenar energía. El sistema aprovecha los momentos en los que la electricidad renovable es abundante y barata para transformarla en calor de alta temperatura, que posteriormente se almacena en arena común. De este modo, la energía térmica queda disponible para su uso cuando la industria la necesita, independientemente de que haya o no generación eléctrica en ese momento.

«El sector industrial lleva años queriendo descarbonizarse, pero no existían alternativas viables», señala Timo Siukkola, director ejecutivo de TheStorage. «Ahora, la energía renovable puede cubrir la demanda de calor industrial de una forma limpia y económicamente competitiva».

El funcionamiento del sistema es relativamente simple, aunque tecnológicamente sofisticado. La solución patentada utiliza dos silos aislados –uno frío y otro caliente–, un calentador eléctrico y un intercambiador de calor. La arena se desplaza desde el silo frío hasta el calentador, donde alcanza temperaturas de hasta 800 grados centígrados. Una vez calentada, se almacena en el silo caliente, conservando la energía de forma muy eficiente. Cuando se requiere calor, la arena pasa por un intercambiador externo que permite generar vapor o aceite térmico con una eficiencia hasta diez veces superior a la de otros sistemas convencionales.

El sistema es completamente escalable, con capacidades que van desde 20 hasta 500 MWh, y permite una gestión flexible tanto de la carga como de la descarga, adaptándose a las necesidades de cada planta industrial.

Más allá de la innovación tecnológica, el impulso a este tipo de soluciones responde también a una presión creciente por parte de la normativa europea. La UE se ha fijado como objetivo reducir un 90 % de las emisiones en 2040 y alcanzar la neutralidad climática en 2050. Para las empresas, estas metas ya tienen efectos concretos: nuevas obligaciones de reporte, mayores costes por emisiones y exigencias cada vez más estrictas por parte de clientes y grandes corporaciones internacionales.

«Las emisiones asociadas al calor impactan ya en los informes de sostenibilidad, en los costes energéticos y en la competitividad», resume Siukkola. En un mercado global cada vez más exigente, replantear cómo se produce el calor industrial se está convirtiendo en una cuestión estratégica.

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