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Álvaro Arbeloa, en un partido del Real Madrid esta temporada

Álvaro Arbeloa, en un partido del Real Madrid esta temporadaAFP

El Real Madrid valora que Arbeloa ha unido a la plantilla y el futuro se enfoca con optimismo

El Real Madrid es un desastre pero se encuentra a un punto de la Liga y con todas las opciones en la Champions. Se dice que los blancos penden de un hilo en el campeonato liguero pero Arbeloa ha contado por victorias sus cuatro jornadas al frente del plantel. Los madridistas irredentos quieren ahora que se cambien veinte jugadores y que se traigan otros veinte, pero estas roturas despechadas de camisas han ocurrido toda la vida en el Bernabéu cuando el equipo cometía la inadmisible osadía de no ganar otra Copa de Europa después de conquistar la anterior.

El aficionado sempiternamente insatisfecho dice ahora que Güler, Mastantuono, Carreras, Huijsen, Camavinga y Rodrygo no valen para nada y olvida que el PSG tenía fichado al argentino, que el Barcelona tenía atado a Arda y que todos esos futbolistas tienen un nivel internacional reconocido, pero en la casa blanca ya se sabe que cuando las cosas no salen bien les piden tirarlo todo por la borda. Ha sido así toda la vida. En Valdebebas hay prudencia frente a la histeria. Mesura frente a la desesperación. No es el Real Madrid un club de revoluciones draconianas. Se ficha lo que realmente es necesario. Y así sucederá en verano.

Ahora toca competir por la Liga y Champions con este elenco de jugadores y podemos decir que en la entidad hay un optimismo basado en la objetividad. El que Arbeloa ha conseguido imprimir a sus hombres ante la mirada atenta del club. La cúpula del Real Madrid está contenta con el entrenador. El análisis interno es que el salmantino lo está haciendo muy bien. La dirección deportiva valora que lo primero que ha hecho Arbeloa es lograr la unión del equipo después de una etapa complicada en la que Xabi Alonso no conectó con Vinicius, con Bellingham y con Valverde, además de tener sus roces con Camavinga, Mastantuono y Endrick, los dos últimos poniendo caritas por no jugar.

El nuevo responsable del grupo ha generado un ambiente de armonía entre sus pupilos que les ha llevado a conjurarse ante las adversidades deportivas y extradeportivas. Arbeloa sabía que muchos enemigos le esperaban pero ha conseguido que el ambiente en el vestuario sea bueno, sin disensiones entre futbolistas. Los siguientes frentes abiertos que proyecta el técnico blanco son la ordenación lógica del equipo en el césped con la recuperación de jugadores fundamentales y la progresión del estado físico de sus pupilos, una misión que Pintus acaba de comenzar.

Recuperar efectivos en defensa

El responsable futbolístico del Real Madrid ha tenido que hablar más que entrenar durante tres semanas de locura repletas de partidos, de entrenamientos de recuperación y de ruedas de prensa antes, durante y después de cada envite. Ahora ha comenzado a trabajar el equipo. Por fin. Y la mejor noticia para el club es que el preparador podrá contar con cuatro defensas más para atacar la batalla de Mestalla y especialmente la próxima eliminatoria de Copa de Europa ante el Benfica.

No es baladí esta cuádruple incorporación. Arbeloa puede alinear en febrero a los dos laterales diestros que han faltado a lo largo de la campaña, tanto a Xabi Alonso como a él. Trent y Carvajal están listos para reaparecer. Mendy puede ser lateral izquierdo o central. Y el retorno de Rüdiger es muy importante para dar personalidad, carácter, contundencia y rotundidad a un eje de la defensa que ha sufrido múltiples problemas con las lesiones de Huijsen y Asencio. El canario vive cada partido con dolores y demuestra una entrega total hasta que la fisura que le maltrata le dice basta.

El regreso de Trent y de Carvajal significa que Valverde puede volver a su sitio ideal, el centro del campo, tras disputar dieciséis encuentros como lateral derecho. Arbeloa reordena su alineación y este es un hecho que hay que destacar porque el Real Madrid ha sido muy criticado a lo largo de esta campaña y todos olvidan que durante toda ella ha competido con defensas que no lo son: Valverde, Tchouaméni y hasta Camavinga. Y eso se ha notado demasiado, especialmente en el centro de la retaguardia. Valverde será centrocampista en Valencia, al lado de Tchouaméni y Güler. Rüdiger dirigirá el esquema desde atrás. El Real Madrid comienza a volverse lógico tras todo un curso afectado por la plaga de lesiones.

El entrenador recupera mimbres y el club considera muy importante la minipretemporada que Antonio Pintus acaba de comenzar. El italiano está auscultando el estado físico de cada profesional y va a trazar una labor específica para «relanzar la condición» de cada uno con el fin de obtener su mejor estado de forma en tres semanas. Objetivo: Benfica. Ese trabajo aeróbico y biológico es relevante para que los futbolistas obtengan mejores rendimientos y reafirmen una confianza en sí mismos.

Todos estos capítulos argumentan que el Real Madrid vislumbre el futuro con un optimismo racional, sin tirar cohetes. La cúpula del club no sabe si ganará algún título o ninguno, pero se empieza a ver la luz al final del túnel. En medio del túnel se estaba a un punto del líder. El entrenador puede contar con cuatro defensores ausentes a lo largo del año. Y Pintus lleva a cabo una pretemporada que no se hizo adecuadamente en verano, sin tiempo, por el Mundial de Clubes. En la casa reiteran una advertencia: cuidado, no estamos muertos.

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