Volcán de La Palma en plena erupción
Exigen «transparencia» ante el riesgo volcánico en Tenerife para no repetir los «errores» de La Palma
Tierra Bonita sostiene además que «no basta con lanzar un mensaje de serenidad» desde el Cabildo de la isla
La Asociación Tierra Bonita ha instado este miércoles a los ciudadanos de Tenerife a reclamar a sus responsables públicos «transparencia» en relación con el riesgo de una eventual erupción volcánica, con el propósito de no «repetir» los «graves errores» que, a su juicio, marcaron la gestión de la emergencia del Tajogaite en La Palma. Entre esas deficiencias citan la «falta» de información a la población, el mantenimiento de un nivel de alerta «incoherente» con los riesgos existentes y el inicio del proceso eruptivo «sin evacuar» previamente a los vecinos afectados.
En un comunicado difundido por el colectivo, integrado por personas damnificadas por la erupción en el Valle de Aridane, se advierte de que la actuación desarrollada hasta ahora por las administraciones públicas y por las instituciones científicas en Tenerife «sigue evidenciando» que «no se han aprendido plenamente las lecciones que dejó la catástrofe palmera». De este modo, consideran que persisten dinámicas que ya generaron controversia durante la crisis volcánica de 2021.
Tierra Bonita sostiene además que «no basta con lanzar un mensaje de serenidad» desde el Cabildo de Tenerife. A su entender, las iniciativas anunciadas, como la celebración de un simulacro de emergencia dentro de ocho meses circunscrito a los municipios de Guía de Isora y Santiago del Teide, resultan «insuficientes». Del mismo modo, critican que la actualización de los planes de emergencia municipales se tramite «sin carácter urgente», una circunstancia que, en su opinión, resta capacidad de anticipación ante un posible escenario de riesgo.
La asociación argumenta que la actual reactivación sísmica bajo Las Cañadas del Teide, el incremento de emisiones gaseosas y la ligera deformación del terreno deberían constituir «indicadores suficientes» para que en las próximas semanas se informe de manera clara a toda la población tinerfeña sobre cómo actuar ante una erupción, qué medidas de autoprotección adoptar y cuál sería el protocolo de protección civil aplicable. «(Estas anomalías en la actividad volcánica) deberían servir para comenzar a plantearse la activación del semáforo amarillo, primer nivel de alerta volcánica», ha señalado el colectivo, que recuerda que en La Palma, «cuatro años después de apagado el volcán, sigue en semáforo amarillo, sin razones objetivas que lo avalen».
Para Tierra Bonita, «prevenir no es alarmar», puesto que «lo alarmante es que se llegue a una emergencia volcánica sin que la población esté realmente concienciada y preparada». En este contexto, denuncian también «falta de transparencia» tanto por parte del Cabildo como de la Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias, tras la solicitud de información presentada en octubre sobre las conclusiones del simulacro celebrado en Garachico. «Seis meses después, no se ha recibido respuesta, lo que induce a pensar que fue un simulacro de circo y pandereta», añaden.
La organización extiende sus críticas a la difusión de datos científicos. En el caso del Instituto Geográfico Nacional, encargado de la vigilancia oficial del riesgo volcánico, lamentan que «no ofrece a la ciudadanía acceso abierto» a series completas de deformación GNSS, datos multiparamétricos históricos, registros continuos de emisiones difusas de CO2 ni a la información íntegra de las más de cien estaciones sísmicas, sino «solo de una parte».
Tampoco el Instituto Volcanológico de Canarias facilitaría el acceso público a los registros de su Red Sísmica Canaria, según sostienen, a lo que suman la «percepción social» de tensiones entre ambas entidades, circunstancia que proyectaría «una mala imagen» de descoordinación. «Canarias no puede aspirar a ser una referencia internacional en vigilancia volcánica mientras mantenga una cultura de acceso limitado a los datos primarios, de modo que la ciudadanía se limita a recibir conclusiones sin poder acceder a la información que las fundamenta», afirman.
En materia de planificación, reconocen que Tenerife cuenta con el Plan Insular de Actuación frente al Riesgo Volcánico, a diferencia de lo ocurrido en La Palma en 2021, aunque reprochan que su contenido no se haya divulgado suficientemente entre los vecinos. Asimismo, se preguntan si existe un calendario obligatorio para culminar la actualización de los planes municipales, qué mecanismos de supervisión aplica el Ejecutivo regional y por qué el Archipiélago carece de un portal integrado de datos volcánicos abiertos.
Recuerdan que cuando se produjo la erupción de 2021, municipios como El Paso y Tazacorte no disponían de un plan operativo, mientras que Los Llanos de Aridane mantenía uno de 2012 desfasado. A su juicio, estos instrumentos son «vitales» para garantizar la operatividad y la seguridad jurídica, ya que determinan procedimientos de evacuación, identificación de población vulnerable e infraestructuras prioritarias, así como el reparto competencial. «La población de Tenerife debe evitar que se repitan los clamorosos errores de gestión sufridos en La Palma, origen de una profunda desconfianza social hacia científicos y responsables políticos ante el riesgo volcánico. La confianza no se impone por decreto, sino que se gana demostrando transparencia y previsión», concluye la asociación.