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Sistema de regadíoAJCespedes

España impulsa la reutilización de agua con 19 nuevas obras de regadío que beneficiarán a 63.000 hectáreas

Las estimaciones sitúan esta práctica entre el 7 % y el 13 % del total del agua depurada, una proporción muy superior a la media de la UE, que ronda el 2 %

De las 96 infraestructuras hidráulicas cuya finalización está prevista para el próximo mes de junio, un total de 19 incorporarán sistemas destinados a la reutilización del agua. Se trata de una línea de actuación cada vez más presente en la gestión de las cuencas hidrográficas, especialmente en aquellas zonas donde la demanda es elevada o la disponibilidad del recurso resulta más limitada.

Así lo ha explicado este martes la subdirectora general de Regadíos del Ministerio de Agricultura, Cristina Clemente, durante su intervención en la jornada organizada por la Asociación Española de Desalación y Reutilización (AEDyR) bajo el título Radiografía de la Reutilización de Agua en España. La responsable ministerial ha detallado que las obras a las que se ha referido implican una inversión aproximada de 220 millones de euros y permitirán mejorar el abastecimiento en unas 63.000 hectáreas de superficie agrícola.

Esta actuación se integra dentro de un programa más amplio de modernización del regadío que, según Clemente, representa «una de las mayores inversiones en infraestructuras de regadíos modernos en las últimas décadas». En concreto, el conjunto de actuaciones previstas entre 2021 y 2027 supera los 2.500 millones de euros. Una cifra que refleja el impulso dado por las administraciones públicas a la mejora de la eficiencia hídrica en el sector agrícola, considerado uno de los principales consumidores de agua en España.

Durante la misma jornada también ha intervenido la directora general del Agua del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, María Dolores Pascual, quien ha subrayado que la reutilización del agua constituye actualmente un «elemento clave» para afrontar los desafíos derivados del cambio climático y de los episodios de sequía cada vez más recurrentes. En este contexto, Pascual ha insistido en la necesidad de «equilibrar la satisfacción de las necesidades socieconómicas de la población y la salvaguarda de los ecosistemas fluviales», especialmente en los territorios con mayor densidad de población.

España destaca, además, por su posición de liderazgo dentro de la Unión Europea en materia de reutilización de aguas residuales tratadas. Las estimaciones sitúan esta práctica entre el 7 % y el 13 % del total del agua depurada, una proporción muy superior a la media comunitaria, que ronda el 2 %. Según ha explicado la propia Pascual, esta diferencia responde «por nuestras propias necesidades, historia y experiencia», en referencia a la larga trayectoria del país en la gestión de recursos hídricos en un contexto de escasez estructural.

La reutilización del agua no es una práctica reciente en España. De hecho, su implantación se remonta a varias décadas atrás en distintas regiones del territorio nacional. En palabras de la presidenta de AEDyR, Belén Gutiérrez, esta estrategia se ha consolidado como «un pilar esencial en la gestión ante la escasez», ya que permite «la transformación de un vertido en una fuente adicional de agua estable y planificada».

Gutiérrez ha destacado asimismo que la reutilización contribuye a configurar sistemas de gestión del agua «más diversificados, resilientes y mejor preparados» frente a un escenario caracterizado por una creciente incertidumbre hídrica. A su juicio, esta herramienta resulta fundamental no solo para afrontar los retos actuales, sino también para definir «cómo queremos gestionar el agua en el futuro», en un contexto en el que las previsiones apuntan a que las sequías serán más frecuentes que en la actualidad. En última instancia, ha resumido, se trata de avanzar hacia un modelo basado en «seguridad física, resiliencia frente al cambio climático y, en última instancia, eficiencia».

En el ámbito normativo, la regulación vigente en materia de reutilización del agua se sustenta en el Real Decreto 1085/2024, aprobado hace casi dos años, que actualiza el marco existente desde 2007 y lo adapta a los estándares establecidos por la Unión Europea. Así lo ha explicado durante el encuentro Agustina López, jefa de servicio de la Subdirección de Aguas y Gestión de Riesgos del Ministerio para la Transición Ecológica.

Según López, el modelo regulatorio actual introduce «criterios de calidad más exigentes» y adopta además un enfoque «más proactivo en la gestión de riesgos». Este marco jurídico se verá reforzado en los próximos años con la entrada en vigor, a partir de 2027, de la nueva directiva europea sobre Tratamientos de Aguas Residuales Urbanas, que sustituirá a la aprobada en 1991. Para la presidenta de AEDyR, esta futura normativa marcará «nuevas exigencias y oportunidades para avanzar hacia una gestión cada vez más circular del agua».