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Ejemplo de vallas solaresGetty Images

De separar parcelas a producir electricidad: así funcionan las vallas solares que se extienden por Europa

Una de sus principales ventajas es que evita la necesidad de realizar costosas instalaciones, además de ser una opción especialmente interesante para propietarios con poco espacio disponible en el tejado

A nivel internacional, las energías renovables han cobrado mucha importancia con el fin de reducir las las emisiones de efecto invernadero. La solar y la eólica han cobrado un gran protagonismo en detrimento de los combustibles fósiles, más utilizados hasta el momento para obtener energía.

No obstante, esta fiebre por lo verde ha llegado hasta los hogares. Muchas casas y edificios de vecinos han optado ya por instalar paneles fotovoltaicos en sus tejados para obtener beneficios y para reducir sus facturas. Pero estas placas que aprovechan la radiación solar se han comenzado a instalar también en balcones e incluso en las vallas que separan una propiedad de otra.

Y es precisamente este último concepto en el que nos vamos a centrar. De esta manera, los vecinos pueden aprovechar el máximo espacio posible, ya que sustituyen las vallas habituales que solo ejercen de barreras físicas para introducirles una nueva función: producir energía.

Aunque en España aún no es una práctica habitual, en otros países como Reino Unido, Francia, Alemania o Suiza ya es muy habitual verlas en barrios residenciales y pueblos. De hecho, en el país helvético se da la paradoja de que el precio entre una valla fotovoltaica y una tradicional es muy similar, con la diferencia de que la segunda genera un beneficio claro para el propietario.

Tal y como muestra un análisis de SolarPower Europe citado por Euronews, aprovechar la luz solar para generar electricidad ya ha ahorrado al continente la impresionante cifra de 12.800 millones de euros al reducir las importaciones de gas. Esto equivale a una media de 136 millones de euros al día. Por ello, el interés por incrementar la energía verde continúa en aumento, y más después de los conflictos de Rusia-Ucrania y del estrecho de Ormuz.

Ventajas e inconvenientes

Pero, ¿qué motivos puede tener un particular para instalar vallas solares en su parcela? Una de sus principales ventajas es que evita la necesidad de realizar costosas instalaciones, que en muchos casos requieren incluso el montaje de andamios. Además, las vallas solares permiten aprovechar superficies que de otro modo quedarían infrautilizadas, una opción especialmente interesante para propietarios con poco espacio disponible en el tejado o cuyas cubiertas no reúnen las condiciones adecuadas para colocar paneles.

Estas estructuras también ofrecen la posibilidad de ampliar la instalación de forma progresiva. De este modo, los usuarios pueden incorporar nuevos paneles de manera gradual y repartir la inversión en el tiempo, en lugar de afrontar todo el desembolso de una sola vez.

Su principal inconveniente es su posición vertical, que hace que los paneles reciban menos radiación solar que los instalados sobre una cubierta. Según Bluetti Power, en condiciones óptimas una valla solar convencional puede generar entre 100 y 150 vatios por metro lineal. De esta forma, una instalación de diez metros de longitud podría alcanzar entre 1 y 1,5 kilovatios (kW) de potencia. Si se toma como referencia una media de cinco horas de sol pico al día, la producción se situaría entre 5 y 7,5 kWh diarios.

Esta cantidad no bastaría para cubrir por completo el consumo energético de una vivienda, pero sí podría contribuir a alimentar algunos de los electrodomésticos y dispositivos de uso cotidiano, como un frigorífico eficiente o un televisor LED.

A modo de comparación, una valla solar doméstica convencional genera de media alrededor de 2 kWh de electricidad al día, una producción sensiblemente inferior a la que podría alcanzar una instalación de mayor tamaño y en condiciones óptimas.

¿Y cuánto cuestan? Lo cierto es que el precio de los paneles no ha hecho más que bajar en los últimos años. Los más básicos de este tipo puede costar entre 130 y 250 euros hasta 1.000 en el caso de los más perfeccionados. Según los cálculos, la inversión puede llegar a amortizarse en menos de ocho años.

Por todo ello, es probable que, con el tiempo, cada vez más ciudadanos con parcela o jardín opten por colocar paneles verticales en lugar de las clásicas vallas. Aunque, como todo, tenga inconvenientes, la producción energética, aunque sea poca, siempre viene bien para abaratar la factura de la luz.