Unas personas permanecen cerca de un puente colapsado tras unas inundaciones repentinas en Devighat, en el distrito nepalí de Nuwakot
«El agua subía rapidísimo»: la historia del profesor que salvó a 1.643 niños de las inundaciones en Nepal
Con el paso de los días, hemos ido conociendo poco a poco historias de valentía y supervivencia a lo largo de la geografía nepalí
La dramática riada que arrasó la frontera de Nepal y el Tíbet el pasado miércoles ha dejado, tras el último recuento, al menos 788 muertos y más de 2.500 desaparecidos. Con el paso de las horas, las autoridades chinas han conseguido restablecer parcialmente este domingo las comunicaciones en las proximidades del paso fronterizo de Gyirong, arrasado por la ola de agua y sedimentos que destruyó todo a su paso.
La riada destruyó carreteras, tendidos eléctricos y redes de telecomunicaciones, lo que durante los primeros días dificultó tanto el acceso terrestre como la transmisión de información desde el núcleo del desastre, imposibilitando la búsqueda de las miles de personas que siguen sin ser localizadas.
Con el paso de los días, hemos ido conociendo poco a poco historias de valentía y supervivencia a lo largo de la geografía nepalí. Una de ellas es la de Rajendra Dadabi, director de 47 años de la escuela secundaria Tribhuvan Trishuli, un complejo de tres pisos en el valle de Trishuli, en el centro-norte de Nepal, que consiguió salvar la vida de 1.643 niños el día de la riada.
Imagen tras la tragedia de la zona
Tal como señala Dadabi a The Times, en ese momento, este director y profesor de inglés evaluó la situación y la resistencia del colegio mientras 900 niños estaban a mitad del turno de la mañana . En este momento recibió el aviso de uno de los padres que se encontraba en el pueblo de Betrawati, a pocos kilómetros río arriba.
«Llegó corriendo a la escuela y me dijo que el nivel del agua estaba subiendo rápidamente. Me dijo que el pueblo había desaparecido. Me dijo que corriera», señalaba el director, que acto seguido evaluó la integridad del centro y pidió a los profesores que evacuaran el colegio.
Una vez que profesores y niños abandonaron el centro, el director se acordó de los autobuses escolares, que transportaba a otros 700 alumnos. Cada uno de los autobuses se dirigían a la escuela en ese momento, transportando hasta 80 niños por vehículo. Dadabi intentó contactar con los conductores con la intención de que dieran la vuelta. Por desgracia, no pudo comunicarse con uno de ellos.
«Vi un autobús que cruzaba el puente, pero no pude contactar con él. El agua ya había llegado al recinto escolar. Subía rapidísimo», relata el maestro, que señala cómo al ordenar al conductor que diera la vuelta, pudo cruzar el puente momentos antes de que se derrumbara.
«Los niños estaban asustados, pero el miedo les dio la energía para correr cuesta arriba», dijo Dadabi. Tras alejarse de la zona, profesores y alumnos pudieron ponerse a salvo en un terreno elevado mientras observaba cómo el agua arrasaba el centro escolar.
Por desgracia, no todos corrieron la misma suerte. Dos empleados del centro perdieron la vida como consecuencia de la inmensa ola, siendo el triste final de una historia que pudo ser peor de no ser por la acción del profesor.
«¿Qué otra cosa podía hacer?», concluía mientras observaba las ruinas cubiertas de barro del antiguo centro escolar.