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Imágenes de satélite que muestran la diferencia con respecto a las temperaturas medias de la superficie del mar en el ecuadorNOAA

Un océano en llamas: el «Súper Niño» arrastra a Hispanoamérica a una carrera contra el reloj

El Niño no es una simple tormenta pasajera, sino un complejo evento climático global. Ocurre de manera cíclica cuando los vientos alisios, que habitualmente empujan las aguas cálidas hacia el sudeste asiático, se debilitan

El océano Pacífico está hirviendo y el tiempo se agota. Frente a Negritos, en Piura, el mar registró el martes 8 de septiembre una anomalía de +8,51 °C respecto de su promedio histórico, según el Boletín Diario Oceanográfico del Instituto del Mar del Perú. No es un punto aislado: el promedio de todo el litoral peruano trepó a +4,97°C, con Paita en +7,4 °C y el Callao en +5,1 °C. Frente a las costas ecuatorianas, las anomalías llegan a cuatro grados.

El calentamiento obligó a ambos gobiernos a activar sus máximos protocolos de emergencia. Ecuador decretó alerta roja en las 24 provincias y el Ejecutivo peruano declaró el estado de emergencia por 60 días en 893 distritos de 22 regiones y el Callao. El comité técnico peruano, el ENFEN, calcula en 62 % la probabilidad de que el evento alcance magnitud extraordinaria entre septiembre y enero, y las estimaciones oficiales advierten que hasta 1,2 millones de personas podrían resultar afectadas, la mayoría en la costa norte.

El recuerdo del violento Niño costero de febrero y marzo –con más de 106 muertos en Perú, un brote de dengue que superó los 7.400 casos y 147.832 afectados en Ecuador– mantiene a la población en vilo. Ninguno de los dos países quiere ser tomado por sorpresa otra vez.

El termómetro ya se disparó

Las lluvias llegarán desde noviembre, pero el fenómeno ya se siente. Lima y Callao acumulan una ola de calor nocturna iniciada el 6 de mayo: el Callao suma 126 noches cálidas consecutivas y Jesús María, 120. Las estaciones marcaron 21,6 °C y 21 °C, cuando lo normal para el invierno es 15 °C y 14 °C. En La Molina, 20,9 °C frente a los 13 °C habituales.

«Podrían incrementarse todavía más durante la primavera», advirtió Lourdes Menis, especialista en predicción climática del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi). En la costa norte, su colega Nelson Quispe reporta máximas de hasta 37 °C, cuando sin El Niño costero oscilarían entre 30 °C y 32 °C.

Pronóstico de la anomalía de la temperatura de la superficie del marNOAA

En Ecuador la escalada fue gradual: alerta amarilla el 18 de mayo, naranja el 20 de julio y roja el 29 de agosto. En Data de Posorja, la playa Delfín ya perdió buena parte de la franja de arena que separaba el océano del monumento. La Secretaría de Gestión de Riesgos de ese país, destinó 5,16 millones de dólares a 78.385 kits de alimentos e higiene. Su titular, Carolina Lozano Haro, subrayó que la alerta roja «no busca generar alarma», sino ordenar la respuesta antes del pico.

¿Por qué se enciende el motor del clima global?

El Niño no es una simple tormenta pasajera, sino un complejo evento climático global. Ocurre de manera cíclica cuando los vientos alisios, que habitualmente empujan las aguas cálidas hacia el sudeste asiático, se debilitan. Una gigantesca masa de agua caliente se desplaza entonces hacia Hispanoamérica, alterando la atmósfera por completo: el aire cálido se eleva, genera densas nubes y desencadena lluvias torrenciales y desbordes de ríos en zonas costeras típicamente áridas.

El efecto dominó alcanza al mar. Al cortarse el ascenso de nutrientes fríos, especies clave como la anchoveta migran o se hunden a mayor profundidad, golpeando a la industria pesquera.

Voces desde el epicentro

«Estamos en la antesala de lo que podría ser uno de los niños más fuertes de todos los tiempos», sentenció Grinia Ávalos, directora de Meteorología del Senamhi. El climatólogo chileno René Garreaud coincide: «Nunca habíamos visto una anomalía tan grande en esta época del año», dijo a Mongabay Latam.

Desde Ginebra, la secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial, Celeste Saulo, señaló que en cinco décadas de historia del organismo «nunca antes habíamos emprendido una movilización tan importante». Sus modelos dan una probabilidad cercana al 100% de que el fenómeno persista hasta febrero de 2027.

El reporte del Centro de Predicción Climática de Estados Unidos, liberado este 10 de septiembre, aportó el dato escalofriante: 75 % de probabilidad de que este evento alcance la intensidad más alta jamás registrada desde 1950.

La factura del 83

La memoria económica pesa tanto como la meteorológica. El Niño de 1983 hundió el PBI peruano cerca de 13 %, tras un año de crecimiento del 5,5 %. El de 1997-98 arrasó la infraestructura vial ecuatoriana y las exportaciones de banano, cacao y café, y terminó actuando como detonante –junto al desplome del petróleo y la crisis asiática– de la peor crisis bancaria del país: cerró alrededor del 70% de las instituciones financieras.

Dos caras de la misma moneda

En Uruguay, el sur de Brasil y el norte de Argentina se prevén más lluvias entre octubre y diciembre. La cara opuesta es la sequía: El Salvador está en alerta roja por escasez hídrica, con pérdidas en maíz y frijol, y en la Amazonía ecuatoriana se anticipa un estiaje que amenaza la generación hidroeléctrica.

Las autoridades insisten en que el margen se reduce a semanas. La prioridad de estos días es limpiar quebradas, reforzar puentes y reubicar a las poblaciones más vulnerables. En Lima, la concesionaria Lima Expresa ya intervino 1,8 kilómetros del cauce del Rímac.