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Ciudad de Zhejiang, en China, considerada ciudad esponjaEFE

Así son las ciudades esponja, el modelo urbanístico que aspira a recuperar el 70 % del agua de lluvia

En Europa, ya son varias las urbes que se han sumado, como Malmö, Róterdam o Copenhague

Las inundaciones como consecuencia del desbordamiento de ríos o barrancos o de las propias lluvias torrenciales están a la orden del día. Esta misma semana, el río Girona se desbordaba a su paso por la localidad alicantina de Els Poblets, anegando todo el municipio y causando daños materiales. En otras zonas de la provincia de Valencia, varias personas terminaron perdiendo la vida como consecuencia de las intensas precipitaciones. Algo que recordó a lo ocurrido en 2024, cuando el barranco del Poyo y el río Magro también se salieron de su cauce.

Para paliar estas situaciones que se repiten a lo largo y ancho del globo, las ciudades buscan planificar su urbanismo de tal manera que, de ocurrir estos eventos, no se vean comprometidas las vidas humanas ni los bienes y, además, se pueda drenar toda esta agua de una manera adecuada para también poder reutilizarla posteriormente y no se vierta directamente a los ríos o al mar.

A principios de los 2000, el arquitecto paisajista chino Kongjian Yu propuso la que puede ser una de las soluciones: las ciudades esponja, un modelo que consiste en convertir grandes áreas de las ciudades en parques fluviales porosos.

Este tipo de urbes se caracterizan por sus amplios espacios verdes públicos, estanques, humedales y canales de drenaje ajardinados concebidos para integrar soluciones naturales en el urbanismo moderno. Estas zonas combinan diseños innovadores con elementos que permiten gestionar de forma más eficiente el agua.

Son grandes superficies capaces de absorber, retener y filtrar tanto el agua de lluvia como los desbordamientos fluviales, reduciendo la velocidad a la que circula. Además de contribuir a prevenir inundaciones, estos espacios ayudan a rebajar la temperatura ambiental y favorecen la creación de nuevas áreas de vegetación, lagunas y estanques.

Tal y como explican desde Ecovidrio, las ciudades esponja se forman levantando las capas de cemento y asfalto que cubren habitualmente las urbes para dejar superficies con elementos más porosos (granulados, capas textiles, etc.) o sencillamente de tierra o arena. Todas estas soluciones tienen una alta capacidad de drenaje.

De este modo, se reduce el riesgo de inundaciones y desbordamientos, frecuentes cuando se concentran grandes cantidades de lluvia en poco tiempo. Además, los sistemas urbanos de drenaje sostenible (SUDS) permiten almacenar el agua sobrante para aprovecharla posteriormente en tareas como el riego de parques y jardines.

La incorporación de vegetación en las ciudades también aporta otros beneficios. Estos sistemas ayudan a mitigar el efecto de isla de calor, provocado por la acumulación de temperatura en superficies como el asfalto y las fachadas de los edificios. Asimismo, generan zonas de sombra, mejoran la calidad del entorno urbano, favorecen la biodiversidad y contribuyen a filtrar los contaminantes presentes en el aire.

Urbes chinas y europeas ya lo ponen en práctica

En China, más de 70 ciudades han implementado este modelo, como parte del objetivo estatal de lograr que para 2030 el 80 % de las urbes del país logren absorber y utilizar el 70 % de la lluvia.

En Europa, ya son varias las urbes que se han sumado. Es el caso de Malmö, en Suecia, que transformó su barrio de Augustenborg, propenso a inundaciones, instalando cubiertas verdes, humedales, estanques de retención y seis kilómetros de canales de agua, tal y como explican en Euronews.

Asimismo, en la ciudad neerlandesa de Róterdam, la plaza de agua Benthemplein, inaugurada en 2013, funciona como pista de baloncesto y espacio de recreo cuando hace buen tiempo, pero durante las lluvias intensas sus tres cuencas pueden almacenar temporalmente hasta 1,7 millones de litros de agua.

Un sistema similar se instaló en la plaza Tåsinge Plads de Copenhague, donde se recoge el agua de los tejados cercanos mediante depósitos subterráneos y jardines de lluvia, zonas poco profundas con vegetación que permiten que el agua se infiltre en el suelo.

Con todo ello, las ciudades esponja son una manera más de aprovechar mejor el agua de la lluvia y de, al mismo tiempo, evitar que se produzcan grandes inundaciones que afecten de lleno a la población, que cada vez se encuentra más expuesta ante los efectos adversos de la meteorología.