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Un estudio alerta de que el 0,1 % más rico contamina más que casi la mitad de la humanidad

Las estimaciones recogidas en el documento atribuyen al 1 % de la población con mayor poder adquisitivo el 20 % del calentamiento global acumulado desde 1990

El 0,1 % de la población más rica del mundo, un grupo compuesto por aproximadamente ocho millones de personas, produce más emisiones de carbono que los 3.500 millones de habitantes con menos recursos económicos juntos. Así lo denuncia Oxfam Intermón en su último informe, difundido antes de la celebración de la cumbre climática de Naciones Unidas, COP31, en el que advierte de que las grandes fortunas no solo tienen una responsabilidad desproporcionada en el cambio climático, sino que también disponen de mayores medios para protegerse de sus consecuencias e incluso obtener beneficios económicos de las catástrofes.

El estudio pone cifras a esta desigualdad y señala que una sola persona perteneciente al 0,1 % más rico ha contribuido casi 400 veces más a las actuales olas de calor extremo que un individuo situado entre la mitad de la población mundial con menores ingresos.

«Mientras los superricos siguen contaminando de forma desproporcionada, las personas que más sufren finalmente las consecuencias del cambio climático son justamente quienes menos han contribuido a este problema», ha advertido Sofía del Valle, responsable de Justicia Climática de Oxfam Intermón.

Las estimaciones recogidas en el documento atribuyen al 1 % de la población con mayor poder adquisitivo el 20 % del calentamiento global acumulado desde 1990. Asimismo, la organización sostiene que las emisiones generadas por este colectivo durante un único año ocasionan 1,9 millones de fallecimientos adicionales relacionados con el calor.

De esas muertes, el 78 % se concentra en países de renta baja y media-baja, una circunstancia que, según la entidad, evidencia la desigual distribución de las consecuencias del calentamiento global entre los distintos grupos de población.

Sin embargo, las diferencias no se limitan al volumen de gases contaminantes emitidos ni al impacto de los fenómenos climáticos. Oxfam también llama la atención sobre la capacidad económica para afrontar las catástrofes, recuperarse de los daños y participar en las actividades empresariales vinculadas a la reconstrucción.

Empresas que se benefician de la reconstrucción tras las catástrofes

Para analizar esta situación, Oxfam ha elaborado el índice «Destruir y Reconstruir», en el que identifica 217 compañías con presencia simultánea en sectores económicos que contribuyen al cambio climático y en actividades relacionadas con la preparación, recuperación y reconstrucción después de los desastres.

El informe destaca especialmente el papel de las gestoras de inversiones BlackRock y Vanguard, que mantienen participaciones en el 92 % de las empresas incluidas en este índice.

Según los cálculos de la organización, las inversiones conjuntas de ambas entidades superan el billón de dólares en el mercado mundial de recuperación tras catástrofes. Se trata de un sector cuyo volumen anual podría pasar de los 70.000 millones de dólares a los 92.000 millones en 2029.

De este modo, el documento plantea que determinados inversores mantienen intereses económicos tanto en actividades que favorecen el agravamiento de la crisis climática como en negocios relacionados con la respuesta a sus consecuencias.

Esta situación contrasta, según Oxfam Intermón, con las dificultades que encuentran las familias con menores ingresos para hacer frente a los daños provocados por los fenómenos meteorológicos extremos.

Del Valle ha explicado que las personas con mayor capacidad económica disponen de mecanismos de protección que no están al alcance de todos los hogares, como la contratación de seguros privados o la posibilidad de establecer su residencia en zonas consideradas más seguras.

Por el contrario, los colectivos vulnerables afrontan un riesgo mayor de perder sus viviendas, sus cosechas y sus medios de subsistencia. A estas pérdidas se añaden las dificultades económicas para reconstruir sus hogares y recuperar sus actividades después de una catástrofe.

Como ejemplo de estas desigualdades, la organización menciona la dana que arrasó numerosos municipios valencianos hace dos años. Según Oxfam Intermón, sus consecuencias afectaron especialmente a las familias con menos recursos, las mujeres, las personas mayores y las comunidades de inmigrantes.

Más impuestos a las grandes fortunas y financiación climática

Ante la celebración de la COP31, Oxfam Intermón ha reclamado a los gobiernos que impulsen medidas fiscales destinadas a que los principales responsables de las emisiones asuman una mayor proporción de los costes derivados del cambio climático.

Entre sus propuestas figura la creación de impuestos permanentes sobre las empresas dedicadas a los combustibles fósiles, así como una mayor tributación del patrimonio, las rentas y determinados bienes de lujo asociados a elevadas emisiones contaminantes.

La entidad cita expresamente los aviones privados como ejemplo de los artículos de lujo sobre los que considera necesario establecer una mayor carga fiscal por su impacto ambiental.

En paralelo, la organización defiende un incremento de los recursos económicos destinados a los países del denominado sur global para hacer frente a los efectos del calentamiento del planeta.

En este ámbito, reclama que la financiación climática se canalice principalmente mediante fondos públicos y subvenciones, en lugar de recurrir a préstamos que puedan incrementar el endeudamiento de los países receptores.

También plantea triplicar antes de 2035 los recursos destinados a la adaptación al cambio climático, con el objetivo de reforzar la capacidad de respuesta frente a sus consecuencias.

Las reivindicaciones de Oxfam Intermón también se dirigen a los partidos políticos españoles. Ante las próximas elecciones generales, la entidad les ha pedido que incorporen la justicia climática a los compromisos que asuman de cara a la siguiente legislatura.

En concreto, propone desarrollar una política de adaptación que otorgue prioridad a la protección de las personas más vulnerables frente a los riesgos climáticos.

A esta iniciativa suma la implantación de un gravamen permanente sobre los beneficios extraordinarios obtenidos por las compañías del sector de los combustibles fósiles, una medida que considera necesaria para distribuir de forma más equitativa los costes económicos de la crisis.

«Llamamos a los gobiernos a asegurar que los que más contaminan paguen», ha defendido Del Valle, quien ha insistido en que las políticas climáticas deben incorporar la reducción de las desigualdades como uno de sus principales objetivos.

Con estas propuestas, Oxfam Intermón pretende que los compromisos que se aborden durante la COP31 no se limiten a la disminución de las emisiones contaminantes, sino que también contemplen las diferencias económicas y sociales que determinan tanto la exposición a las catástrofes como la capacidad de recuperación de quienes las padecen.