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Foto de clausura del Congreso Internacional Inteligencia Artificial Generativa: retos éticos, jurídicos y socialesDarío González

Congreso Internacional Inteligencia Artificial Generativa: retos éticos, jurídicos y sociales

«No podemos llegar tarde»: el triple desafío que lanza la industria de la IA al Gobierno

Empresas, reguladores y expertos en tecnología han lanzado una alerta en el congreso de inteligencia artificial celebrado en Madrid: España no puede permitirse llegar tarde a la revolución de la IA y necesita reglas claras, talento e inversión para competir

El Congreso Internacional Inteligencia Artificial Generativa: retos éticos, jurídicos y sociales celebrado en la Universidad CEU San Pablo de Madrid ha dejado un diagnóstico unánime entre empresas tecnológicas, académicos y representantes institucionales: España afronta una ventana de oportunidad muy corta para situarse en la primera línea de la IA generativa o resignarse a un papel secundario en la economía digital. Durante dos jornadas, ponentes de primer nivel han reclamado una estrategia de país que combine seguridad jurídica, apuesta por el talento y un marco de inversión capaz de atraer proyectos y retener innovación dentro de nuestras fronteras.

El encuentro reunió a más de un centenar de expertos y sirvió para presentar los resultados de 16 investigaciones aplicadas desarrolladas durante 2025 por la Cátedra Internacional ENIA en IA Generativa «Retos y riesgos», un proyecto interdisciplinar que analiza cómo esta tecnología está transformando ámbitos clave como la salud, el derecho, la educación, la información, el mercado laboral y la gobernanza digital.

Transformando sectores

Los organizadores del encuentro han subrayado que la inteligencia artificial ya no es una promesa de futuro, sino una realidad que está transformando sectores como la sanidad, las finanzas, la industria o los servicios públicos. En este contexto, han alertado de que la fragmentación normativa, la lentitud regulatoria y la falta de una visión coordinada entre administraciones pueden lastrar la competitividad de las empresas españolas frente a Estados Unidos y Asia, donde los grandes proyectos se están consolidando a gran velocidad.

Una de las ideas más repetidas en las distintas mesas fue la necesidad de dotar al ecosistema de reglas claras y estables que ofrezcan certidumbre a compañías y desarrolladores. La aprobación del Reglamento europeo de IA marca el paso, pero la industria reclama que su trasposición en España se haga de forma ágil, proporcionada y en diálogo con el tejido productivo, para evitar cargas que desincentiven la innovación sin mejorar realmente la protección de los ciudadanos.

Una de las ideas más repetidas en las distintas mesas fue la necesidad de dotar al ecosistema de reglas claras y estables

Los expertos reunidos en Madrid insistieron en que la inteligencia artificial no puede entenderse solo como una cuestión tecnológica, sino también como un asunto económico, social y ético de primer orden. De ahí que reclamen un enfoque equilibrado que, al tiempo que preserva derechos fundamentales como la privacidad, la no discriminación o la transparencia, permita a las empresas experimentar y desplegar soluciones de alto impacto en entornos controlados, como los conocidos «sandboxes» regulatorios.

Talento

El talento fue el segundo gran bloque de preocupación que afloró en el congreso. Las grandes consultoras y tecnológicas participantes advirtieron de la brecha creciente entre la demanda de perfiles especializados en ciencia de datos, ingeniería de IA o ciberseguridad y la capacidad actual del sistema educativo y universitario para generarlos. Sin una apuesta decidida por la formación STEM, la actualización de los planes de estudio y la colaboración público-privada en programas de reciclaje profesional, España corre el riesgo de ver cómo sus mejores perfiles emigran a otros mercados más competitivos.

Junto a la formación inicial, los ponentes subrayaron la importancia de la capacitación continua de los trabajadores en activo, especialmente en pymes y administraciones públicas. A su juicio, la verdadera productividad de la IA solo se materializará si directivos y empleados aprenden a integrar estas herramientas en los procesos diarios, desde la atención al cliente y la gestión documental hasta el análisis de datos para la toma de decisiones. Se habló también de la necesidad de divulgar de forma rigurosa para combatir miedos infundados y falsas expectativas en torno a la automatización y el empleo.

Financiación

El tercer gran eje de conclusiones giró en torno a la financiación y la escala de los proyectos. La industria reclamó más instrumentos que vayan más allá de las ayudas puntuales y permitan consolidar un verdadero tejido de empresas de base tecnológica capaces de competir globalmente, desde startups hasta compañías medianas que quieran dar el salto internacional. En este sentido, se apeló tanto a fondos europeos como a capital privado nacional e internacional para nutrir iniciativas en ámbitos estratégicos como la salud, la energía, la movilidad o la defensa.

La IA corre el riesgo de quedarse en proyectos piloto aislados sin impacto real en la economía

El congreso también puso el foco en el papel ejemplarizante que puede jugar la propia Administración como cliente y tractor de soluciones basadas en inteligencia artificial. La modernización de los servicios públicos, la reducción de burocracia y la mejora de la atención al ciudadano fueron citadas como áreas donde España podría avanzar rápido si se combinan contratos públicos innovadores, criterios de compra basados en valor y una gestión responsable de los datos. Varios ponentes advirtieron de que, sin ese efecto tractor, la IA corre el riesgo de quedarse en proyectos piloto aislados sin impacto real en la economía.

Ética

En el terreno ético, los participantes coincidieron en que la inteligencia artificial debe desarrollarse con mecanismos robustos de gobernanza, auditoría y explicación de los modelos. Se reclamó transparencia en el entrenamiento de los sistemas, evaluación de sesgos y canales claros de rendición de cuentas cuando las decisiones automatizadas tengan efectos relevantes sobre las personas, desde la concesión de un crédito hasta la priorización de una prueba diagnóstica. Lejos de plantear una visión alarmista, la mayoría de las intervenciones defendieron que un marco ético exigente puede convertirse en una ventaja competitiva para Europa si se traduce en confianza por parte de ciudadanos y empresas.

La pelota está ahora en el tejado de los legisladores y de las Administraciones

El mensaje final que deja el congreso es que el debate sobre la inteligencia artificial en España ya no puede limitarse a si la tecnología llegará o no, sino a cómo y bajo qué condiciones queremos que lo haga. Con un horizonte marcado por la rápida adopción de modelos generativos y la carrera global por el liderazgo en datos y computación, los organizadores insistieron en que las decisiones que se tomen en los próximos tres años serán determinantes para el peso económico y geopolítico del país en las próximas décadas. La pelota, concluyeron, está ahora en el tejado de los legisladores y de las Administraciones, pero también de las empresas y la sociedad civil, llamadas a construir una inteligencia artificial al servicio del bien común.