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Eugenio Mallol

No a la guerra, sí a la I+D de uso militar

El 71% de los fondos del CDTI para proyectos Cervera, en los que participan centros tecnológicos de distintas regiones, se van a destinar a defensa. Aunque sea bajo el eufemismo «uso dual», España tiene el deber de coordinar su estrategia

El ánimo antibelicista de nuestro país no parece frenar el gasto público en I+D+i vinculada a defensa. Basta con utilizar en cualquier caso el eufemismo «dual» e incluso otro mejor: «seguridad». Lo saben bien las empresas que están tratando de meter cabeza en el sector, ante la lluvia de inversión pública que se avecina, con permiso de la omnipresente Indra.

Y lo conocen a la perfección los investigadores de universidades y centros tecnológicos de vanguardia que reciben fondos del ámbito militar, especialmente los que trabajan en campus del mundo anglosajón. Esos términos son la llave para no entrar en contradicción con los idearios no intervencionistas de sus universidades y laboratorios. Así de simple.

El ánimo antibelicista de nuestro país no parece frenar el gasto público en I+D+i vinculada a defensa

Ha pasado casi desapercibido, tras el arrebato provocado por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, que la mayor parte de los 70 millones adjudicados recientemente a Proyectos Cervera de centros tecnológicos por el CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación), que dirige con bastante buen criterio Moisés Martín Carretero, tienen como destino las denominadas «tecnologías prioritarias de carácter dual».

El 71 % de ese dinero se destinará a desarrollar tecnologías que podrían tener uso militar, por decirlo más claramente. Los 54 centros implicados en estos proyectos recibirán en total 50 millones de euros para investigar en comunicaciones avanzadas 5/6G (¡el 6G no tiene ni siquiera estándares!, cómo nos gusta manosear los mundos imaginarios), defensa ante amenazas asimétricas, inteligencia artificial, sistemas autónomos-movilidad avanzada, materiales avanzados y tecnologías cuánticas y digitales para industria 5.0.

Para no querer guerra, nos preocupamos mucho últimamente por disponer de tecnología propia de defensa

Para no querer guerra, nos preocupamos mucho últimamente por disponer de tecnología propia de defensa. Dado que la prioridad debería ser abandonar la dinámica de fragmentación y desconexión con Europa de la última década, los Proyectos Cervera son un buen punto de partida en ese sentido.

He redactado dos informes para la Federación Española de Centros Tecnológicos (FEDIT) sobre el impacto de este tipo de líneas de ayuda, cuya entrada en funcionamiento se demoró inexplicablemente durante años. Unir a investigadores de diferentes comunidades autónomas en iniciativas compartidas de I+D parece una obviedad, pero simplemente no se hacía. Al menos con dinero español.

Nuestra relación actual con la UE pone de manifiesto una preocupante descoordinación

El resultado es fascinante: centros de Galica, País Vasco, Castilla y León, Andalucía, Comunidad Valenciana, Cataluña, Extremadura, en fin… ¡se han conocido!, se han visitado, han compartido recursos, incluso se han intercambiado contactos de clientes. Increíble, pero cierto. Están encantados.

Nuestra relación actual con la UE pone de manifiesto una preocupante descoordinación. Un informe del Real Instituto Elcano incluye un cuadro en el que aparecen, a un lado, las prioridades del Libro Blanco Preparación 2030 (2025) y la Revisión Anual Coordinada de la UE (2024), ambos emanados de Bruselas; y a otro lado, el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa de España (2025) y la Estrategia Industrial de Defensa de España (2023), que no sólo no coinciden entre sí, sino tampoco encajan bien con el criterio de los socios europeos recabado por la Comisión.

«Sin un esfuerzo nacional bien coordinado, España se arriesga a quedar excluida de los principales programas de defensa de la UE»

«Sin un esfuerzo nacional bien coordinado, España se arriesga a quedar excluida de los principales programas de defensa de la UE, circunstancia que socavaría su competitividad industrial y haría mella en su capacidad de influir en la integración europea», dicen los autores del informe. Los principales contratistas de defensa europeos (KNDS Deutschland, KNDS France, Rheinmetall AG, Rheinmetall Landsysteme y Thales) suscribieron en 2024 un acuerdo entre Francia y Alemania sobre el Sistema Principal de Combate Terrestre (MGCS). España no aparecía. Y en ese plan.

Debemos posicionarnos en iniciativas clave como el Escudo Aéreo y el Escudo Espacial Europeo. El informe Preparación 2030 de la UE no sólo habla de innovar en dispositivos y software, sino también de la batalla por las materias primas críticas y las amenazas híbridas. Hay que conectar con el mundo startup que tan valioso está demostrando ser en los conflictos actuales.

Debemos posicionarnos en iniciativas clave como el Escudo Aéreo y el Escudo Espacial EuropeoMINISTERIO DE DEFENSA

La colaboración es el arma más poderosa hoy en el ámbito tecnológico, más incluso que los eufemismos con los que tratamos de vestir las cosas para que no parezcan lo que realmente son. Estamos en un momento de alta disponibilidad de financiación para desarrollar tecnologías de uso militar, tanto dispositivos físicos como aplicaciones digitales. Es el momento de articular de nuevo una industria de defensa en España.