Altman y Musk hna llevado sus diferencias en IA a los tribunales
Altman derrota a Musk en los tribunales y allana el camino hacia su esperada salida a bolsa
Un tribunal federal de California ha desestimado la demanda presentada por Elon Musk contra OpenAI y Sam Altman. El jurado considera que la acción judicial fue interpuesta fuera de plazo, lo que supone una importante victoria para la empresa creadora de ChatGPT
La batalla judicial entre Elon Musk y OpenAI ha sufrido un giro decisivo. Un tribunal federal de California ha desestimado la demanda que el fundador de Tesla y SpaceX presentó contra la compañía creadora de ChatGPT y su consejero delegado, Sam Altman.
El jurado popular, compuesto por nueve miembros y reunido en la ciudad de Oakland, concluyó que la demanda no se interpuso dentro del plazo legal establecido. Al considerar prescrita la acción, el tribunal evitó entrar en el fondo del asunto, lo que supone una importante victoria para OpenAI en un momento especialmente sensible para su futuro.
Espíritu fundacional
Musk sostenía que OpenAI había traicionado su espíritu fundacional. Según su acusación, la empresa abandonó su misión inicial de desarrollar inteligencia artificial en beneficio de la humanidad para priorizar los intereses económicos y comerciales. En su escrito, también señalaba a Microsoft, principal socio e inversor de OpenAI, por presunto incumplimiento de contrato y enriquecimiento injusto.
Musk sostenía que OpenAI había traicionado su espíritu fundacional
La resolución judicial fortalece la posición de Altman, que desde finales de 2022 se ha convertido en una de las figuras más influyentes del sector tecnológico gracias al éxito de ChatGPT. Además, despeja un obstáculo relevante para los planes de crecimiento de OpenAI, que continúa estudiando distintas fórmulas de financiación y una eventual salida a bolsa que, según numerosos analistas, podría convertirse en una de las operaciones más destacadas de la historia reciente del sector.
De la colaboración al enfrentamiento
OpenAI nació en 2015 como una organización sin ánimo de lucro impulsada por Sam Altman, Greg Brockman, Elon Musk y otros emprendedores tecnológicos. El objetivo era desarrollar sistemas avanzados de inteligencia artificial con un enfoque abierto y orientado al interés público.
Musk aportó cerca de 45 millones de dólares para poner en marcha el proyecto. Sin embargo, su relación con Altman comenzó a deteriorarse en 2017. Según la versión de OpenAI, las discrepancias surgieron en torno al ritmo de desarrollo de la compañía y a la necesidad de captar grandes cantidades de capital para competir en una carrera tecnológica cada vez más costosa.
En 2018, Musk abandonó el consejo de administración y dejó de financiar el proyecto. Un año después, OpenAI adoptó una estructura de «beneficio limitado», diseñada para atraer inversiones multimillonarias sin renunciar, al menos sobre el papel, a su misión original.
Acusaciones de «envidia»
Durante el juicio, iniciado el pasado 28 de abril, los abogados de OpenAI presentaron correos electrónicos intercambiados por asesores de Musk. En ellos se analizaban posibles porcentajes de participación accionarial que podría haber obtenido el magnate si la compañía hubiera dejado definitivamente su estructura sin ánimo de lucro.
La defensa utilizó esos documentos para cuestionar la tesis del empresario sudafricano y argumentar que su interés no era únicamente filosófico o altruista, sino también económico.
Sam Altman y Elon Musk fueron socios en OpenIA
OpenAI fue aún más lejos y calificó la demanda como un intento «infundado» motivado por la «envidia». La empresa sostiene que Musk recurrió a los tribunales para frenar a un competidor directo, especialmente desde el lanzamiento de xAI, la compañía con la que el dueño de X quiere rivalizar en el negocio de la inteligencia artificial.
Un pulso con implicaciones
El enfrentamiento entre Musk y OpenAI va más allá de una disputa personal. Son las complicaciones que atraviesa el sector tecnológico sobre cómo debe desarrollarse la inteligencia artificial, si como una herramienta abierta y supervisada o como un negocio respaldado por gigantes como Microsoft y valorado en decenas de miles de millones de dólares.
Por el momento, la Justicia estadounidense ha dado la razón a OpenAI. La desestimación de la demanda refuerza a Sam Altman y permite a la compañía seguir adelante con su hoja de ruta sin el lastre de uno de los litigios más mediáticos del mundo tecnológico. Para Musk, en cambio, supone un nuevo revés en su intento de cuestionar el modelo de negocio de la empresa que ayudó a fundar y que hoy lidera la revolución de la inteligencia artificial.