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29 dígitos

El carnet de identidad de los robots: así quiere China controlar la revolución humanoide

China ha estrenado un sistema de identificación digital obligatorio para robots humanoides, con un código de 29 dígitos que permite rastrear cada unidad durante todo su ciclo de vida. Con esta medida, Pekín muestra su ambición por regular y dominar esta nueva industria

El Gobierno chino ha lanzado una plataforma nacional para asignar una identidad digital única a todos los robots humanoides que se fabriquen en el país. Igual que si fuera un documento de identidad, cada máquina recibirá un código de 29 dígitos pensado para garantizar su trazabilidad y reforzar la seguridad en un sector que se dispara en cifras y expectativas.

La iniciativa está impulsada por el Comité de Estandarización de Robótica Humanoide e Inteligencia Incorporada (HEIS), bajo el paraguas del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT), y se articula a través de una plataforma de «gestión de ciclo de vida completo» para estos robots. La norma introduce una especie de regla «sin código, no hay mercado», es decir, ningún humanoide podrá operar sin haber sido dado de alta en este registro digital.

Cómo funciona el código de 29 dígitos

El nuevo identificador es un estándar estructurado en cuatro bloques numéricos con significado propio. Los dos primeros dígitos indican el país de origen del robot y permitirán seguir envíos y ventas transfronterizas.

El segundo bloque, de cuatro dígitos, identifica a la empresa fabricante, mientras que los seis siguientes corresponden al modelo concreto del humanoide. Los últimos 17 dígitos componen el número de serie, que individualiza cada unidad y permite rastrearla en todo su ciclo de vida, desde la producción y la venta hasta el mantenimiento, el uso diario y, finalmente, el reciclaje.

Este «pasaporte digital» servirá para asociar a cada robot datos como quién lo ha producido, dónde trabaja, qué intervenciones técnicas ha recibido o cómo se ha retirado del servicio. Las autoridades chinas presentan el sistema como una herramienta para abordar los retos de seguridad, supervisión y gobernanza que plantean estos dispositivos, especialmente a medida que se integran en entornos industriales, comerciales o domésticos.

Industria en ebullición

La decisión de crear un DNI para robots llega en pleno bum de la robótica humanoide en China. Según datos oficiales, el país contaba ya en 2025 con más de 140 fabricantes de humanoides y más de 330 modelos distintos. La consultora IDC estima que el gasto de los usuarios chinos en robots de inteligencia encarnada superó los 1.400 millones de dólares en 2025 y podría ascender a 77.000 millones en 2030, con una tasa de crecimiento anual cercana al 94 %.

El robot humanoide Optimus de TeslaWikimedia Commons

Por otro lado, existen informes que apuntan a que el mercado global de robots humanoides se disparó más de un 500 % el último año, con fabricantes chinos liderando gracias a una cadena de suministro perfecta. Pekín, Shanghái y otras provincias como Zhejiang o Guangdong han desplegado planes específicos para convertir a la robótica humanoide en uno de los pilares de su estrategia tecnológica, con objetivos de decenas de nuevos modelos y proyectos de aplicación masiva antes de 2027.

Unitree, la apuesta china

El movimiento regulatorio chino coincide con la preparación de una de las grandes salidas a bolsa del sector, la de Unitree Robotics. La compañía, conocida por sus espectaculares demostraciones en eventos como la gala del Año Nuevo lunar de la televisión estatal y por sus robots bípedos y cuadrúpedos, ha recibido el visto bueno para cotizar en el mercado STAR de la Bolsa de Shanghái.

Unitree aspira a captar alrededor de 610 millones de dólares, que destinará primordialmente a reforzar su I+D en humanoides y en las tecnologías de inteligencia artificial que los dotan de capacidades avanzadas.

Un registro exhaustivo facilita auditorías de seguridad, trazabilidad en caso de fallos o accidentes y un marco más claro de responsabilidad

Más allá de poner DNI a los robots, el sistema de identificación digital supone un control total con un registro exhaustivo que facilita auditorías de seguridad, trazabilidad en caso de fallos o accidentes y un marco más claro de responsabilidad, cuestiones sensibles cuando estas máquinas se integran en fábricas, hospitales o espacios públicos.

Pekín gana una palanca regulatoria sobre todo el ciclo de vida de los humanoides, desde el diseño hasta el reciclaje, en un momento en que otras potencias aún no cuentan con sistemas comparables. Para Europa y Estados Unidos, que avanzan en marcos normativos de inteligencia artificial pero todavía no han fijado reglas tan específicas para los robots humanoides, la iniciativa china puede servir de aviso de la velocidad a la que se mueve su principal competidor tecnológico... una vez más.