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La inversión en IA se traduce en demanda, por ejemplo, de electricistas

Empleo

Electricistas, técnicos e ingenieros: los trabajos que crecen gracias al auge de la IA

La inteligencia artificial ya recorta empleos rutinarios, pero también abre una inédita demanda de técnicos, electricistas, ingenieros y especialistas. El balance en Estados Unidos ronda, por ahora, un millón de puestos de trabajo creado

La inteligencia artificial promete transformar el mercado laboral, pero, al menos de momento, no está desencadenando la oleada de desempleo que muchos auguraban. La automatización ya ha comenzado a castigar determinadas tareas rutinarias, especialmente en oficinas y atención al cliente, aunque el despliegue de esta tecnología está generando al mismo tiempo nuevas necesidades de empleo en la construcción, la energía, los centros de datos y las profesiones digitales.

La evidencia más reciente la tenemos en Estados Unidos, donde la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) comunicó el pasado 4 de septiembre la creación de 162.000 empleos no agrícolas durante agosto. La tasa de paro permaneció en el 4,1 %, con unos siete millones de desempleados, una cifra baja para los estándares históricos del país. El organismo señala, además, que el empleo aumentó en la restauración, la educación local, la industria manufacturera y la sanidad, aunque el sector de la información perdió 23.000 puestos en el mes.

Sobre esa fotografía general, The Economist sostiene que la inteligencia artificial ha creado ya en torno a un millón de empleos en Estados Unidos. La estimación supera con los aproximadamente 200.000 despidos atribuidos a esta tecnología desde mediados de 2023. La conclusión no equivale a afirmar que la IA no vaya a destruir puestos de trabajo en el futuro, pero sí cuestiona que ese efecto se esté produciendo hoy a gran escala.

El empleo que sostiene la IA

El principal motor no está solo en las empresas que diseñan modelos de lenguaje, asistentes o agentes autónomos. También está en la infraestructura física que permite que esos sistemas funcionen. Los centros de datos requieren edificios, suelo, redes eléctricas, refrigeración, cableado, servidores y mantenimiento constante. Detrás de cada chatbot hay, en realidad, una cadena de empleos muy alejada de la imagen habitual de una oficina tecnológica.

Según los cálculos recogidos por The Economist, el gasto anual estadounidense en chips, servidores, centros de datos, sistemas de refrigeración y energía vinculados a la IA es unos 500.000 millones de dólares superior al de 2022, el año en el que ChatGPT popularizó la inteligencia artificial generativa. La construcción de centros de datos avanza a un ritmo anual superior a los 75.000 millones de dólares, casi un 60 % más que un año antes.

La inversión se traduce en demanda de electricistas, técnicos de climatización, especialistas en redes, ingenieros de sistemas eléctricos, operarios industriales y profesionales de mantenimiento.

Esa inversión se traduce en demanda de electricistas, técnicos de climatización, especialistas en redes, ingenieros de sistemas eléctricos, operarios industriales y profesionales de mantenimiento. El semanario británico ha analizado cinco sectores estrechamente ligados a la expansión de estos complejos y calcula que, desde 2023, han incorporado 320.000 trabajadores más de lo que cabría esperar por la evolución general de la construcción y la industria.

La competencia por esos perfiles también está elevando los salarios. Las ofertas de instalación y mantenimiento en centros de datos pagan, de media, cerca de un 40 % más que empleos comparables en otros sectores. La escasez de mano de obra cualificada se ha convertido en uno de los límites prácticos para la expansión de esta infraestructura.

La nueva oficina de la IA

El segundo gran foco de contratación está en los trabajos nacidos alrededor del desarrollo y la implantación de los modelos. Ingenieros de IA, científicos de datos, anotadores que clasifican y revisan información para entrenar sistemas, especialistas que adaptan productos a los clientes y responsables corporativos de IA son algunos de los perfiles que se han multiplicado en apenas tres años.

Una investigación del Burning Glass Institute, calcula que aproximadamente el 1 % de los empleos profesionales estadounidenses son ya puestos directamente relacionados con la IA. Eso supone cerca de un millón de empleos. La proporción se eleva hasta el 4 % o el 5 % en ocupaciones tecnológicas y en las ciencias de la vida, donde la IA también se utiliza para acelerar el descubrimiento de nuevos fármacos.

LinkedIn sitúa en unos 640.000 los nuevos empleos específicamente ligados a la inteligencia artificial

LinkedIn sitúa en unos 640.000 los nuevos empleos específicamente ligados a la inteligencia artificial creados en Estados Unidos entre 2023 y 2025. La plataforma incluye en ese cálculo puestos como ingeniero de IA, responsable de IA, anotador de datos o ingeniero desplegado en cliente, además de detectar un aumento de las funciones directivas encargadas de incorporar esta tecnología a las empresas.

Los empleos que sí retroceden

El balance positivo no elimina los daños. La contratación en servicios profesionales y empresariales se encuentra aproximadamente un 10 % por debajo de la media de 2015-2019, mientras gigantes como Microsoft y Meta han reducido plantillas al reordenar sus negocios en torno a la IA.

Los efectos son especialmente visibles en tareas repetitivas y previsibles. Desde enero de 2023, el empleo entre los trabajadores de atención al cliente ha caído alrededor de un 10 %, mientras que el de secretarios y asistentes administrativos se ha reducido cerca de un 15 %.

Otras profesiones que parecían expuestas a la automatización muestran la tendencia contraria. Entre 2023 y 2025, el empleo de asistentes legales creció cerca de un 11 % y el de analistas de investigación de mercados, un 6%, frente a una media nacional próxima al 2,5 %. La explicación es que una herramienta capaz de acelerar la lectura de documentos, la redacción de contratos o el análisis de datos puede reducir costes y ampliar el volumen de trabajo contratado.

La inteligencia artificial no está sustituyendo a trabajadores por máquinas. Está desplazando tareas, elevando la demanda de ciertos conocimientos y trasladando parte de las oportunidades desde el trabajo administrativo rutinario hacia los oficios técnicos, la infraestructura energética y los perfiles capaces de supervisar, entrenar o aplicar sistemas de IA.