La propia IA generará códigos para conocer su intervención
Transparencia
¿Por qué OpenAI y Google ponen huella a la IA?: así identificarán sus textos, imágenes y vídeos
Las dos empresas refuerzan sus herramientas para identificar contenidos generados por inteligencia artificial. Las marcas invisibles trasladan el debate desde el miedo a las máquinas hacia la transparencia, aunque sus limitaciones impiden convertirlas en un certificado definitivo de autenticidad digital
La inteligencia artificial empieza a dejar huellas para que podamos reconocerla. OpenAI ha anunciado marcas de agua invisibles para determinados textos de ChatGPT y Codex en la Unión Europea, mientras Google ha abierto al público su detector de imágenes, vídeos y audios sintéticos. Las dos iniciativas muestran el temor a lo que puedan hacer las máquinas y cómo ya aparecen mecanismos concretos para saber cuándo han intervenido.
La palabra mágica en esta caso es procedencia. No se trata de decidir si una tecnología es buena o mala, sino de aportar información sobre el origen de lo que leemos, vemos o escuchamos. Y conviene separar preguntas que suelen confundirse porque identificar una intervención de la IA no demuestra que un contenido sea falso, ni garantiza que sea verdadero cuando no aparece ninguna marca.
De sospechar del estilo a buscar una señal
ChatGPT llegó al público el 30 de noviembre de 2022. Su capacidad para responder y redactar motivo la pregunta que se hacía todo el mundo: ¿esto lo ha escrito una persona o una máquina? La propia OpenAI intentó ofrecer una respuesta con un clasificador de textos presentado en enero de 2023.
La experiencia fue breve. La empresa retiró aquella herramienta el 20 de julio de 2023 por su baja precisión. En sus pruebas con textos en inglés, identificaba correctamente como probablemente artificiales solo el 26 % de los escritos por IA y atribuía por error ese origen al 9 % de los humanos.
En 2026 la cosa cambia. En lugar de examinar un texto cualquiera para adivinar quién lo escribió, OpenAI introduce una señal durante su generación y después busca ese rastro. Su tecnología, denominada textGrain, incorpora un patrón estadístico invisible en las palabras que el modelo elige. Según la compañía, sus evaluaciones no muestran diferencias significativas de rendimiento al activar el marcado.
El anuncio del del pasado lunes establece un despliegue gradual. Durante las próximas semanas, la marca llegará a los textos elegibles de ChatGPT y Codex en todos los planes de la Unión Europea. Los clientes de la API, la interfaz que permite integrar sus modelos en otros servicios, pueden activarla voluntariamente en todo el mundo para determinados modelos, pero estará desactivada por defecto.
Google abre la comprobación al público
Google ha optado por ampliar el acceso a la verificación multimedia. Desde el 7 de octubre, SynthID Detector está disponible globalmente en inglés para comprobar imágenes, vídeos y audios que lleven su marca invisible. Reconoce contenidos compatibles de Google y de socios como OpenAI, Nvidia y Kakao; Apple se incorporará próximamente. artificial.
La escala explica la importancia del movimiento. Según Google, desde el lanzamiento de SynthID en 2023 se han marcado más de 180.000 millones de imágenes y vídeos, además de una cantidad de audio equivalente a 240.000 años. Sus funciones de verificación integradas en el buscador, Gemini y Chrome atienden ya más de un millón de solicitudes diarias.
OpenAI también combina diferentes técnicas para imágenes y audio compatibles como marcas SynthID, herramientas de verificación y credenciales de contenido basadas en el estándar C2PA. Estas últimas pueden registrar el origen y el historial de un archivo; las marcas invisibles aportan un rastro complementario cuando desaparecen los metadatos.
Transparencia no significa certeza
Las obligaciones de transparencia del artículo 50 del Reglamento europeo de Inteligencia Artificial se aplican desde el 2 de agosto de 2026 e incluyen marcas legibles por máquinas para detectar contenido generado o manipulado mediante IA. La Comisión Europea vincula estas medidas con riesgos de desinformación, suplantación, fraude y engaño.
Por eso sería excesivo presentar todos los temores como infundados o declarar que quedaron superados en 2022. Lo que estos anuncios permiten observar es una respuesta más concreta con menos especulación sobre una máquina que controla nuestras vidas y más atención a cómo reconocer una voz, una imagen o un texto fabricados por IA.
OpenAI admite falsos positivos y negativos ya que los textos breves son más difíciles de identificar y las modificaciones o traducciones pueden debilitar la señal
Tampoco conviene sustituir el miedo por una confianza absoluta en los detectores. OpenAI admite falsos positivos y negativos donde los textos breves son más difíciles de identificar y las modificaciones o traducciones pueden debilitar la señal. Por ahora, el acceso a su detector textual estará limitado a investigadores y organizaciones expertas aprobados.
La marca no identifica al usuario, no mide cuánto trabajo humano hay detrás ni resuelve la propiedad del texto. Es una pista sobre su elaboración, pero no sentencia sobre el valor final del producto.