Ejercito Boer bajo la Bandera de la República de Transvaal
La mayoría de los lectores de El Debate no son cazadores, por ello mis artículos están orientados a explicar cómo la caza deportiva salvó a muchas especies de la extinción.
Hoy vamos a ver uno de los casos más asombrosos, Sudáfrica, donde hace 60 años apenas quedaban animales salvajes y ahora es el paraíso de la fauna. Gracias a la caza deportiva y organizada, claro.
Dos palabras sobre Sudáfrica
El origen del país lo podemos poner en 1652, cuando los holandeses crearon una colonia que hoy es Ciudad del Cabo. El motivo era que sus naves se reabastecieran de fruta fresca y verduras para luchar contra el escorbuto en su viaje a las indias orientales. En el largo periplo a Indonesia, Borneo, Java o Sumatra el escorbuto hacía estragos entre las tripulaciones.
A finales del siglo XVIII Gran Bretaña se apoderó de ese territorio y formaron dos colonias, El Cabo y Natal. Los holandeses emigraron hacia el norte y formaron dos repúblicas, el Estado Libre de Orange y, más al norte, Transvaal.
Hubo muchas hostilidades entre las dos colonias británicas y las dos republicas holandeses a lo largo del siglo XIX. Los británicos buscaban principalmente oro y diamantes y hacer fortuna rápido. Sin embargo, los holandeses despreciaban esa riqueza y eran unos grandes ganaderos y agricultores. Se les denominaba «Boers», que quiere decir granjero en holandés. Hablaban un idioma derivado del holandés, pero con gran cantidad de palabras francesas y alemanas que se conoció por Afrikaans.
La increíble guerra Anglo-Boer
Esto desembocó en que en 1898 el presidente Bóer, Paul Kuger, declarara la guerra al Imperio Británico. En el campo siempre ganaban las batallas los Boers, pues eran maestros en la guerra de guerrillas, el camuflaje y los mejores tiradores del mundo.
A distancias increíbles para la época, de 500 metros o más, simplemente apuntaban al casco blanco que usaban los ingleses y sus balas impactaban en el pecho de los soldados. Esto hizo que los británicos tiñeran sus cascos y sus casacas rojas con té y ceniza y motivó el cambio al uniforme pardo con el que ya lucharon en la Primera Guerra Mundial.
Inglaterra buscaba el enfrentamiento a la bayoneta en la que nadie podía resistir una carga de los fusileros británicos. Pero los Boers, cuando estaban a unos 200 metros, simplemente montaban en sus caballos y se escabullían hasta la siguiente escaramuza.
Cazar con una sola bala hace ser muy, muy cuidadoso a la hora de apuntar
Los Británicos llegaron a desplazar a unos 400.000 soldados a Sudáfrica. Además internaron a todas las familias Boers en campos de concentración donde la disentería, el tifus y el cólera mataban a muchísimos de sus hijos.
Al final, viendo morir a sus familias en los campos, un ejército irregular, voluntario y no organizado, pero tremendamente hábil en la guerra de guerrillas, simplemente se rindió. En 1910 todo el país pasó a ser colonia del Imperio Británico.
¿Qué pasó con la fauna de Sudáfrica?
Pues que fue arrasada por los Boers para ganar terreno para su ganado y evitar contagios como la fiebre aftosa. La fauna sudafricana fue convertida en Biltong, una especie de cecina muy especiada que, aún hoy, les encanta. Puedo decir que lo he comido muchas veces y está buenísimo.
Roque Armada con el resultado de un safari en Sudáfrica
No olvidemos que esa fauna salvaje se enfrentaba a los mejores tiradores del mundo, los Boers. Entre ellos era tradición que cuando un hijo cumplía 16 años su padre le regalara un rifle y una sola bala. Solo una. Le decían al muchacho que hasta que no cobrará un antílope no volviera a casa. Y cazar con una sola bala hace ser muy, muy cuidadoso a la hora de apuntar.
Con la expansión de los ranchos ganaderos prácticamente se eliminó a toda la fauna de Sudáfrica, siendo los años 1970 cuando menos animales salvajes quedaban. Antílopes rarísimos cono el ñu de cola blanca o el antílope Bontebock solo quedaron unos pocos cientos, de los millones que poblaban la sabana que en Sudáfrica que se denomina Veld, en lengua Africaans.
Una vez más, la caza deportiva, de trofeos, controlada y organizada, había salvado la fauna de un país de la extinción.
Llegó el milagro de la caza deportiva y organizada
Ante la independencia o prohibición de muchos destinos de safari por los nuevos gobiernos Marxistas en los años 60 y 70 se cerraron muchos paraísos de la caza situados más al norte. Nada más ganar su independencia, países como Zambia, Tanzania, Sudan, Uganda, Angola y Mozambique quedaron sometidos a cruentas guerras civiles por los lideres Marxistas Leninistas que ganaron el poder. Kenia, el origen del safari deportivo, cerró totalmente la caza en 1977.
Y la industria del safari deportivo se movió al sur. Al único país estable que seguía ofreciendo unas garantías de seguridad para los cazadores extranjeros: Sudáfrica. Fue casi el único país de África en que la transición al sufragio universal y no solo al voto de los blancos se hizo de un modo pacifico.
A los Boers les cayó la gallina de los huevos de oro
Pronto, los astutos sudafricanos se dieron cuenta de que era mucho más fácil criar un sable, un kudu o un impala que una vaca. Y que al ser mucho más duros por no tener que vacunarlos ni alimentarlos además era mucho más barato. Sobre todo a partir de la década de 1970, los antiguos ranchos ganaderos empezaron a ser lo mismo que tres siglos antes habían sido. Un paraíso para la fauna.
Se eliminaron todas las alambradas de espinos, bebederos, naves y cualquier vestigio ganadero. Y se reintrodujo la poca fauna salvaje que aun quedaba en el país.
Esta se multiplicó de manera exponencial, pues los cientos de cazadores deportivos que llegaban de safari solo tiraban a los machos viejos, que son los que llevan grandes trofeos. Las hembras, crías y jóvenes se respetaban rigurosamente, salvo los que se tiraban para el control de poblaciones y evitar plagas, superpoblaciones y contagios. Y los importantes ingresos monetarios que producía fueron mucho mayores que los antiguos ranchos ganaderos.
Una vez más, la caza deportiva, de trofeos, controlada y organizada, había salvado la fauna de un país de la extinción.
- Roque Armada es director de Armada Expediciones y de las Escuelas de Tiro de Trofeo e Iberalia TV