Un tractor aplica fertilizantes sobre la tierra

Un tractor aplica fertilizantes sobre la tierraEuropa Press

La compra de fertilizantes cae un 80 % tras la entrada en vigor del ajuste en frontera impuesto por la UE

Las organizaciones profesionales agrarias alertaron hace meses de este escenario

Elaborar productos agroalimentarios en la Unión Europea (UE) tiene unos costes fijos más altos desde el 1 de enero de 2026, fecha en la que entró en vigor el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM por sus siglas en inglés).

La medida, que pone un precio al carbono emitido durante la producción de mercancías para lastrar a las industrias emisoras de gases de efecto invernadero que trasladan su infraestructura fuera de la UE para huir de la burocracia europea, tiene un impacto de entre 40 y 100 euros por hectárea para algunos cultivos, dependiente de la tipología y del nivel de fertilización.

El inicio de 2026 supuso el fin del período transitorio para la implementación del CBAM, en marcha desde el 1 de octubre de 2023, por lo que se aproximaba el momento de comprobar si el eco que llegaba de las explotaciones que advertía que este obstáculo hundiría la producción europea se correspondía con la realidad.

Las cifras publicadas por la Comisión Europea referentes a enero de 2026 indican que la UE importó 179.877 toneladas de fertilizantes nitrogenados, frente a 1.183.728 toneladas del mismo mes del año anterior.

Copa-Cogeca, la organización europea que agrupa las cooperativas y entidades agrarias, ha señalado directamente a la responsabilidad del CBAM por «este derrumbe sin precedentes». Los agrarios destacan que, como anticiparon antes de la entrada en funcionamiento del CBAM, «sin las garantías técnicas necesarias, ni la preparación del mercado, la aplicación del CBAM a los fertilizantes perturbaría los flujos de suministro y aumentaría los costes para los agricultores europeos».

Una de las consecuencias directas de este nuevo marco ha sido el adelanto de las compras de fertilizantes. Los importadores han anticipado sus planes a noviembre y diciembre para así sortear el CBAM, lo que ha dejado una entrada de unas 1,8 millones de toneladas por encima de lo habitual en los meses mencionados.

«Los fertilizantes nitrogenados, que se ven directamente afectados por el CBAM, representan aproximadamente el 46 % del consumo total de fertilizantes de la UE, y más del 30 % de este volumen normalmente se importa. Una reducción de esta magnitud no puede absorberse sin que haya consecuencias. Supone una amenaza directa para la estabilidad de la producción agrícola en toda la UE, ya que desestabiliza los mercados al provocar comportamientos anticipatorios, como se observó en diciembre de 2025, justo antes de la aplicación del mecanismo», reprocha el Copa-Cogeca en un comunicado.

El bloque europeo es deficitario en fertilizantes y España, uno de sus países con mayor demanda, se ve especialmente afectado por esta situación que desde las explotaciones se califica como un un dumping climático que castiga a los agricultores europeos y desincentiva la producción dentro de la UE.

La tormenta perfecta se desata sobre los fertilizantes en la UE, inmersos en una tendencia de ascenso de precios en los últimos cuatros desde el inicio de la guerra de Ucrania. El conflicto a las puertas de la UE ha supuesto además el encarecimiento de los fertilizantes de Rusia y Bielorrusia, dos de los proveedores de mayor relevancia para la UE que han sido sancionados por sus acciones bélicas contra Ucrania. Esta penalización ha desembocado en un encarecimiento de entre 40 y 50 euros por tonelada en el coste del fertilizante para los agrarios de la UE.

«Los precios interiores de los fertilizantes siguen en aumento. En enero de 2026, eran un 25 % más altos que la media de 2024. Teniendo en cuenta que los fertilizantes representan de media entre el 15 % y el 30 % de los costes de los insumos de los agricultores y que el sector de los cultivos herbáceos ya se encuentra bajo una gran presión, con márgenes negativos registrados por tercer año consecutivo, esta situación podría convertirse rápidamente en un punto de inflexión en muchos Estados miembro», lamenta la organización europea que agrupa las cooperativas y entidades agrarias.

«Los datos no dejan lugar a dudas: cuando las importaciones se desploman en más de un 80 %, los precios siguen subiendo y la disponibilidad se vuelve incierta, ya no se trata de una preocupación teórica; es un riesgo inmediato para la producción agrícola y la seguridad alimentaria de la UE», concluyen.

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