Ganadería extensiva bovina en la provincia de SalamancaManuel Yaben

«Queremos libre mercado, pero no así»: del acuerdo exitoso con la India a la sangría por Mercosur y Marruecos

Los agrarios recalcan que su aprobado a la apertura comercial siempre y cuando se dé en igualdad de condiciones

Las alianzas comerciales de la Unión Europea (UE) con terceros países se sitúan en el foco de la crítica del campo.

Agricultores y ganaderos apuntan que este tipo de tratos se realizan desde los despachos y de espaldas a las explotaciones, con la mirada puesta en intereses que poco tienen que ver con el tejido económico de este tipo de negocios.

El complejo contexto geopolítico actual ha reordenado las prioridades de la UE, que en estos momentos prima la búsqueda de socios para reducir su dependencia de grandes potencias como EE.UU, Rusia o China.

Esta prioridad ha provocado una aceleración vertiginosa en la institución por cerrar pactos en los que trabajaba desde años –e incluso décadas–, como ha sido el caso del acuerdo con Mercosur (Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil) o la modificación del tratado con Marruecos para incluir los territorios del Sáhara Occidental en el texto y así esquivar la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que declaraba ilegal la práctica.

El enfrentamiento por el rechazo frontal a la unión con Mercosur hace que, los defensores a ultranza del convenio, tilden a los agrarios de conservaduristas; sin embargo, los agricultores y ganaderos recalcan que ellos sí que están por la apertura comercial y búsqueda de nuevos mercados siempre y cuando las condiciones de producción sean iguales para las dos partes.

«Los agricultores y los ganaderos somos empresarios, pero exigimos respeto en las negociaciones. Nadie quiere que una autarquía porque somos un país exportador. Sabemos que vivimos en un mundo globalizado. Queremos libre mercado, pero no así», defiende en conversación con El Debate Ramón Solanilla, secretario general de Asaja Aragón.

El dirigente de Asaja en una de las regiones con más peso de la ganadería en España critica que el plan de cooperación con Mercosur «está enfocado a favorecer a la industria automovilística alemana y siderúrgica noruega», mientras que un acuerdo como el anunciado recientemente con la India, que excluye los productos agrícolas sensibles que sí podrán entrar con reducción arancelaria desde Sudamérica, sí pone en valor al sector primario.

Desde el campo se señala que el acuerdo con la India, a diferencia del que busca ratificar la Comisión con Mercosur sin el visto bueno del Parlamento, responde a sus exigencias, ya que los productos más sensibles para los europeos –arroz, azúcar, tabaco, carne de vacuno y aves– han quedado fuera de las concesiones comerciales y se abren oportunidades a un mercado potencial de cerca de 1.450 millones de consumidores para productos como el vino, el aceite de oliva o el ovino de la UE.

El aceite de oliva, la margarina y otros aceites vegetales verán sus aranceles eliminados del 45 % al 0 % en cinco años, el vino europeo pasará de un arancel del 150 % al 75 % inicialmente, aunque podría descender al 20 % tras un período transitorio, mientras que el ovino pasará del 33 % al 0 %.

«El campo europeo no está contra el libre comercio. Nuestra denuncia sostiene que los productos agroalimentarios que entren en la UE tienen someterse a la misma normativa que los europeos. Ni más ni menos. Hay voces de la política que proclaman que los agrarios quieren cerrar los mercados, eso es falso. España es un país importador y exportador y eso es perfecto, lo que es intolerable es que se use al sector primario como moneda de cambio para favorecer otros intereses», asevera Solanilla.

La creación de nuevos vínculos se ha demostrado enriquecedora para los agrarios, que defienden los beneficios obtenidos recientemente con la apertura de la venta de ovino vivo a Argelia cuando Marruecos cerró sus puertas o la regionalización de China ante la detección de jabalíes con peste porcina africana en la provincia de Barcelona. «Estamos a favor de la apertura y a competir en igualdad de condiciones, pero es necesario incrementar los controles en frontera y que el porcentaje de lo que se inspecciona pase del 0,0082 % actual a una referencia que aporte seguridad», comenta el el secretario general de Asaja Aragón, que destaca la repercusión de esta problemática para el consumidor.

«Somos empresarios y el libre mercado es algo que cualquier empresa quiere, pero bajo un marco de respeto a lo que hacemos», remarca Solanilla, que ahonda en que los productores europeos no pretenden emplear fitosanitarios prohibidos hace 30 años, simplemente pelean para que lo que entra en su mercado lo haga en igualdad.