Ganado vacuno en ArgentinaEuropa Press

Brasil y Argentina provocan cinco alarmas por alimentos contaminados en el primer mes del acuerdo con Mercosur

La desconfianza de los agricultores y ganaderos europeos aumenta ante los primeros pasos del tratado

La discusión generada alrededor del acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y Mercosur (Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil) continúa en las explotaciones agrarias del viejo continente, desde donde se ha denunciado el trato con más insistencia.

El 1 de mayo de 2026 entró en vigor –de manera provisional– la alianza que reduce sustancialmente las barreras arancelarias entre los países implicados. La cuestión intimida a los productores agroganaderos europeos por el efecto de una posible competencia desleal ejercida desde Sudamérica, con costes laborales y normas fitosanitarias favorables a las producciones del Mercosur.

El temor de agricultores y ganaderos de la UE es que el nuevo contexto hunda el valor de sus activos, ya que Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil entran a competir en igualdad de condiciones en el mercado europeo pese a contar con diferentes reglas.

Las desconfianza del sector primario europeo, muy respaldada en el campo español, aumenta con apenas un mes de funcionamiento del tratado. Así lo hacen prever los datos más recientes del Sistema de alerta rápida para alimentos y piensos (Rasff) de la Comisión Europea, que desvelan cinco incumplimientos sanitarios de alimentos de Brasil y Argentina con el consumidor europeo como destino final.

El octavo día de vida del trato, un lote de limas procedente de Brasil provocó una incidencia catalogada como seria por las autoridades europeas. El cargamento en cuestión fue interceptado en Bélgica después de haber entrado vía Países Bajos con una concentración de carbofurano, un insecticida altamente tóxico, por encima del límite máximo de residuos (LMR) admitido. El análisis laboratorio reveló restos de 0,023 mg/kg partes por millón de carbofurano, cuando el máximo admitido en la UE es de 0,01 mg/kg partes por millón.

La notificación con origen Brasil, principal exponente del bloque sudamericano, ha sido catalogada como riesgo grave en la aduana europea y ha provocado repercusiones en diez países del Viejo Continente. Austria, Croacia, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Italia, Polonia y Suiza han tomado medidas de seguimiento del cargamento, con la consecuente retirada del producto del mercado.

Las alarmas europeas volvieron a dispararse por un cargamento procedente de Mercosur 10 días después, el 18 de mayo. Un envío de manzanas rojas con origen Argentina contaminado con propargita, un pesticida utilizado para matar los ácaros, fue detectado por las autoridades de Noruega con una concentración del residuo 58 veces superior a la admitida. 0,58 mg/kg partes por millón, cuando el LMR es de 0,01 mg/kg, un 5.700 % por encima de lo que ordena la legislación europea.

La Comisión Europea ha calificado como grave la situación causada por las manzanas argentinas y el lote ha sido retirado del mercado por las autoridades noruegas.

La oleada de alertas se desató a punto de cumplirse el mes de actividad, con tres rechazos de carne brasileña en la aduana de Italia en una semana. El 26 de mayo se abrió el primero de los tres episodios consecutivos con el rechazo en frontera de carne bovina congelada en mal estado de conservación procedente de Brasil. La decisión tomada por el país transalpino fue destruir el producto y solicitar el refuerzo de los controles a través de Traces, el sistema informático de la UE para vigilar y rastrear el movimiento y la importación de animales vivos, productos de origen animal, alimentos, piensos y plantas.

Las acciones de Italia volvieron a darse por partida doble el 1 de junio, con otros dos envíos de carne bovina congelada en mal estado de conservación procedente de Brasil.

Estos signos de desconfianza que traslada Mercosur, protagonista en cinco de las ocho incidencias de alimentos en frontera desde el 1 de mayo, se suman a la latente problemática con el tratamiento de hormonas en la carne y la modificación genética en la caña de azúcar de Brasil.

La propia Comisión Europea advirtió en un informe el 24 de febrero –tan solo tres días antes de anunciar la implementación del acuerdo– que Brasil no puede garantizar que la carne de bovino que exporta a la UE no proceda de ejemplares tratados con oestradiol 17β, una hormona prohibida en la UE. Menos de 15 días desde la puesta en marcha del tratado, el Comité Permanente para Plantas, Animales, Alimentos y Piensos de la Comisión Europea anunció que, a partir del 3 de septiembre, Brasil figurará entre los estados para los que está vetada la importación de carne desde la UE.