Cebollas sin recoger en el campoEuropa Press

El producto que más sube de precio hasta el supermercado se tira en el campo por falta de valor

Los agricultores condenan el papel de la industria, a la que acusan de colapsar el mercado con cebolla a bajo coste

La voz de alarma de los agricultores advierte desde hace meses de la imposibilidad de alcanzar la rentabilidad en sus campos de cebolla.

Los agrarios destacan varios factores que trituran sus expectativas: el aumento de coste de insumos clave, los bajos precios en origen y la entrada masiva de cebollas de terceros países que incrementa la presión de la distribución sobre las producciones nacionales.

La desesperación para los agrarios se ha intensificado en las últimas fechas, con llamadas de auxilio que enfatizaban en el poco valor que reciben por el fruto de su trabajo. La situación es tan límite que, después de una cosecha generosa en kilos, se han popularizado varios casos de agricultores que destruyen sus cebollas para evitar más pérdidas.

Este hecho ha llevado al primer eslabón de la cadena a reivindicar un alza en las cotizaciones, ya que consideran que el escenario cambiante siempre repercute en sus precios, mientras que indican que la distribución maniobra para conservar intactas sus cuentas.

Las quejas de los agricultores apuntan a un incumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria, cuyo motivo principal es que los agricultores vendan por encima del precio de coste. Esta circunstancia ha provocado que COAG exigiera recientemente a los supermercados que eviten el producto extranjero y den prioridad al nacional.

El Índice de Precios en Origen y Destino de los alimentos (IPOD) elaborado por COAG referente a mayo evidencia la problemática que arrincona a los productores de cebolla. Según el IPOD, la cebolla es el alimento agrícola o ganadero que peor se paga en el campo en comparación con el precio que asume el consumidor final, con un crecimiento del 522 % entre origen y destino.

La cuantía, que se multiplica por 6,22 desde las fincas hasta los lineales, se ha ensanchado en el último mes. El margen de la distribución en mayo fue de 1,88 euros por kilo, de los 0,36 euros por kilo que cobraron los agricultores a los 2,24 euros por kilo que pagó el consumidor; mientras que en abril esta diferencia fue del 425 % y de 1,7 euros por kilo, por lo que la industria habría ganado 0,18 euros por kilo más con la cebolla.

Los agricultores condenan el papel de la industria, a la que acusan de colapsar el mercado con cebolla a bajo coste procedente de terceros países para así distorsionar la oferta y hundir los precios en origen. Según los datos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa proporcionados a través de DataComex, en los cuatro primeros meses de 2026 –justo antes de la entrada en comercialización de la cebolla temprana nacional– España levantó sus importaciones un 13,44 %, con un empuje remarcable desde orígenes extracomunitarios, favorecidos por una legislación que impulsa su rentabilidad.

Perú es el principal proveedor de cebolla para España, con 30.466,86 toneladas proporcionadas de enero a abril, por las 30.466,86 toneladas de 2025. De los diez principales suministradores de cebolla del país, solo tres son europeos –Países Bajos, Francia (7º) y Alemania (10º)–. La nación neerlandesa ostenta el segundo lugar en esta clasificación, aunque sus cebollas han perdido presencia de un año para el otro al pasar de 20.637,73 toneladas a 19.828,43 toneladas en la referencia del primer cuatrimestre. Del resto de principales proveedores de cebolla para España, todos estiraron sus ventas excepto Senegal, México y Alemania.