Cosecha de melones en El Ejido (Almería)
SOS de un agricultor para evitar tirar 200.000 kilos de melones por falta de precio: «Es lo que hay»
El agrario destaca que se conforma con dar salida a la fruta, ya que el precio propuesto se encuentra muy por debajo de los costes de producción
Los bajos precios erosionan la rentabilidad de los agricultores, incluso en una de las zonas más cotizadas del país.
Los invernaderos, estructuras que proporcionan las condiciones ideales de calor, humedad y agua a las frutas y hortalizas que albergan, eliminan buena parte de la incertidumbre propia de la agricultura; sin embargo, el valor que obtienen sus productos no siempre es suficiente para cubrir los costes y obtener una remuneración decente por las labores.
La falta de precio suele estar asociada a un desequilibrio entre oferta y demanda que genera cuellos de botella en la cadena y que, habitualmente, acaba por dejar fuera del circuito comercial a aquellos agricultores con menos capacidad de negociación por el volumen de su producción.
Este es el caso de un agricultor almeriense que, desde su finca de El Ejido –rincón con las mejores explotaciones en invernadero de España–, busca desesperadamente compradores que den salida a sus melones: «Tengo unos 200.000 kilos de melones. No hay nadie que los quiera, dicen que ya son muy tardíos de fecha», apunta angustiado el agrario.
«Aquí veis el fruto. A ver si podemos hacer algo por darles salida. Ahora mismo tampoco es que pidamos un disparate de precio. Yo con unos 0,3 euros por kilo me conformo», señala el productor, que reivindica la calidad de una cosecha que, de no encontrar un mayorista en las próximas horas, acabará en la basura.
«A ver si hay alguien que los quiera, porque si no van a ser para tirar. Es lo que hay», indica resignado en un vídeo que ha publicado en redes sociales el popular agricultor valenciano Juanvi 'El Palleter'.
El agricultor destaca que se conforma con vender los melones, ya que el precio propuesto se encuentra muy por debajo de los costes de producción. Según los datos de la Junta de Andalucía, el coste por kilo de melón piel de sapo en una hectárea de invernadero en Almería fue de 0,44 euros en la pasada campaña, por lo que la propuesta de 0,3 euros por kilo simplemente trata de amortiguar las pérdidas y evitar el desperdicio alimentario.
En las últimas semanas, son varias las imágenes de agrarios que deciden no recoger el fruto de su trabajo. Vídeos con cosechas cebollas, patatas o melones, con precios muy tensionados en origen, han generado una importante interacción en redes sociales. Esta decisión responde a una cuestión estrictamente económica. Los productores que no obtienen un precio justo por sus cosechas, que les permita cubrir gastos y gozar de cierto margen, eligen esta alternativa para tratar de compensar las pérdidas.
Los agricultores no escapan a las críticas, ya que alguno usuarios reprochan que tiren los alimentos antes de regalarlo o intentar venderlo directamente al consumidor, que se postula para ir a las explotaciones a por los alimentos; sin embargo, estas intentonas omiten que se trata de cantidades industriales, toneladas de fruta o verdura que en caso de recogerse elevaría aún más las pérdidas para los productores, tanto en la cuenta de resultados como en tiempo.