Tractor en el campo

Tractor en el campoEuropa Press

Llenar el depósito para el tractor supera los 500 euros, un 80 % más que hace seis meses

Desde el inicio de la guerra en Irán, el combustible agrícola ha aumentado su precio en más de 0,7 euros por litro

El encarecimiento del gasóleo B, popularmente conocido como agrícola, deja un impacto en las explotaciones incomparable al que sufren los ciudadanos de a pie con la subida de precio en los combustibles de uso doméstico como el diésel o la gasolina.

La sangría en las labores agrarias ante esta escalada cobra una dimensión mayor. En el campo no hay alternativa, las vacas no dejan de comer, los cultivos exigen ser trabajados en el momento preciso y la actividad o se hace o no, pero no puede esperar a un hipotético bajón del coste de los insumos.

Los incrementos de precio se han desatado en las cadenas de suministro tras el estallido de la guerra en Irán y las repercusiones se acumulan para los agrarios. La inestabilidad en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20 % del petróleo mundial, ha causado una crisis que ha empujado el valor de los fertilizantes y, con más fuerza recientemente, el del combustible.

Según datos del informe semanal del Ministerio de Agricultura perteneciente al 23 de febrero, apenas cinco días antes del estallido del conflicto bélico el Oriente Medio, el gasóleo agrícola marcaba 0,96 euros el litro en España. Medio año después, en la última semana de septiembre, el combustible empleado para vehículos y maquinaria agrícola marca su máximo histórico un día tras otro, con un precio medio de 1,724 euros por litro.

La subida, traducida al día a día de las fincas, supone que para rellenar el depósito de 300 litros que se emplea habitualmente para dispensar gasóleo B en las explotaciones, los agrarios tienen que desembolsar más de 500 euros, un 79,57 % más que hace un año. La cifra a pagar por 300 litros a 1,724 euros el litro de gasóleo agrícola es de 517,2 euros, que con la devolución posterior que se hará por la ayuda extraordinaria de 0,2 euros por litro se quedará en 457,2 euros.

La dificultad para cuadrar las cuentas y no trabajar a pérdidas en el campo se intensifica con este acelerón del gasóleo agrícola. La subvención implementada desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación se antoja más que insuficiente, ya que en medio año el aumento de precio en el combustible es de más 0,7 euros por litro.

Las organizaciones profesionales agrarias, en una reciente reunión con el ministro Luis Planas, advirtieron que la bonificación de 0,2 euros por litro es insuficiente, por lo que si no se engrosa en el Consejo de Ministros del próximo martes 29 de septiembre recurrirán a las movilizaciones.

Asaja ha ahondado en lo perjudicial de la subida de precio del gasóleo, acentuada por el momento. Ya en otoño, el campo afronta las labores que más combustible requieren: alzar, gradar, preparar el terreno y sembrar. Los cálculos de la organización apuntan a 22 millones de hectáreas susceptibles de laboreo que, con una estimación a la baja, necesitarán 20 litros de gasóleo por hectárea en sus trabajo; es decir, deberían consumirse unos 440 millones de litros de gasóleo B.

Hace un año, el gasóleo agrícola estaba a 0,95 euros por litro, por lo que el coste para trabajar las 22 millones de hectáreas mencionadas fue de unos 418 millones de euros. En septiembre de 2026, con el gasóleo agrícola a 1,724 euros por litro, el coste total por esa superficie son 758,56 millones de euros, una diferencia de 340,56 millones de euros. El aumento de precio por litro es de 0,774 euros por litro, por lo que, si para cada hectárea se necesitan 20 litros de gasóleo B, el agujero respecto a 2025 es de 15,48 euros por hectárea solo en combustible.

«Con estos costes, muchos agricultores se están planteando reducir la superficie sembrada o recortar labores, y cada hectárea que se deja de sembrar ahora es producción que faltará en la próxima cosecha y en la cadena alimentaria», aseveran en Asaja.

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