Máquinas recolectando arroz en los campos de Isla Mayor, en Sevilla (Andalucía, España).Europa Press

Las dos victorias clave de los arroceros para la supervivencia de su cultivo «ante la incompetencia política»

Los cambios incumben al Grupo Ebro Foods, cuya titularidad pertenece al 10 % al Gobierno de España a través de la Sepi

Menos de 10 días separan dos acontecimientos que demuestran dos cosas: el efecto de las llamadas de auxilio de los productores de arroz, que denuncian desde hace años el efecto letal de las importaciones de terceros países y la ambigüedad del etiquetado del cereal; y la inacción del Gobierno frente a estas reclamaciones.

Herba, filial de Ebro Foods, anunció el pasado 29 de septiembre que, para reducir la presión en origen que causa la entrada de arroz cultivado bajo una normativa laboral y de aplicación de fitosanitarios que da mayor competitividad al producto extracomunitario, dejará de comprar durante los próximos dos años arroz procedente de Myanmar y Camboya.

La noticia fue celebrada desde las explotaciones arroceras nacionales, que insistieron en cargar contra la competencia desleal que sufren al someterse al cumplimiento de elevados estándares productivos, ambientales y laborales de la Unión Europea (UE) no exigidos a las importaciones ajenas al bloque comunitario.

«Esto demuestra que, ante la incompetencia de nuestros responsables políticos en sus decisiones, tenemos que ser los productores y elaboradores los que nos pongamos de acuerdo para adoptar medidas. Los políticos están condenando a desaparecer nuestras producciones una detrás de otra. Esperemos que, en un futuro, los políticos tomen ejemplo y tomen decisiones que realmente afecten para fijar población y no como hacen ahora, que solo hacen que vaciar nuestras zonas rurales", indica en declaraciones para El Debate Juan Metidieri, presidente de Apag Asaja Extremadura.

Unos pocos días más tarde, otro movimiento en Ebro Foods sonríe a los agrarios, que ven un poco de luz después de años de lucha en la sombra.

La reconocida marca de arroz SOS, también propiedad del mismo grupo empresarial al que pertenece Herba, ha sustituido las imágenes de falleras por espigas del cereal en sus envases. Esta modificación responde a las demandas de los agricultores sobre un posible fraude perpetrado por los industriales, a los que acusaban de inducir al error en el etiquetado al emplear imágenes de falleras o símbolos valencianos en arroz importado de terceros países y procesado y envasado en la Comunidad Valenciana.

La Unión, organización profesional agraria movilizada por este caso, califica el cambio de avance, aunque advierte que va a reclamar «que las marcas de arroz indiquen de forma clara el origen real del producto en sus envases».

Los arroceros señalan que los envasadores, además de omitir expresamente el origen del arroz, emplean elementos en los paquetes que puede transmitir una procedencia que no está acreditada, como sucede con la utilización de falleras o banderas en el caso de la Comunidad Valenciana.

Después de conseguir el cambio en los envases de SOS, La Unió ha confirmado que continuará con sus actuaciones con La Fallera –también de Ebro Foods–, en los paquetes que no pertenecen a la DO Arros de Valencia. La organización recuerda que el artículo 26 del Reglamento (UE) 1169/2011 establece que la indicación del país de origen o lugar de procedencia es obligatoria cuando su omisión pueda inducir a error al consumidor sobre el origen real del alimento, especialmente cuando la información que acompaña al producto o el etiquetado en su conjunto pueda hacer pensar que procede de un lugar diferente.

Los agricultores sostienen que la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria de la Comisión Europea (DG SANTE) reconoció en encuentros mantenidos en Bruselas que las etiquetas de arroz que incorporen símbolos, imágenes o referencias de un lugar sin que exista garantía de que el arroz sea efectivamente de ese origen pueden inducir a error al consumidor y, en estos casos, deben incluir la información sobre el origen del producto. La Unió subraya que trabaja en Bruselas para que se modifique el reglamento y se obligue a que los paquetes de arroz indiquen el origen de procedencia y los porcentajes según países, tal y como ha ocurrido con la miel.