06 de octubre de 2022

Ecografía.

Ecografía.Pixabay

Ciencia

Los bebés reaccionan al gusto y al olor en el útero

Pusieron «cara de risa» al recibir zanahoria o «cara de llanto» con la col rizada

Investigadores británicos han descubierto que los bebés no solo son capaces de reconocer sabores y olores en el útero materno de lo que han ingerido sus madres, sino que además muestran reacciones de agrado o desagrado a estos.
Un estudio dirigido por el Laboratorio de Investigación Fetal y Neonatal de la Universidad de Durham expusieron a los bebés a sabores de zanahoria o col rizada para observar su reacción. En el primer caso, los fetos mostraron más respuestas de «cara de risa» mientras que para la col presentaron «cara de llanto».
Los investigadores, que han publicado sus resultados en Psychological Science, creen que este estudio podría ayudar a comprender el desarrollo de los receptores del gusto y el olfato en el ser humano, y cómo influye lo que come la madre en las preferencias gustativas de los bebés después de nacer.
Los seres humanos percibimos el sabor a través de una combinación del sentido del gusto y el olfato. En el caso de los bebés en el útero, esto podría ocurrir al inhalar y tragar el líquido amniótico.
«Varios estudios sugieren que los bebés pueden saborear y oler en el útero, pero se basan en resultados posteriores al nacimiento. Nuestro estudio es el primero que observa estas reacciones antes del nacimiento», señala Beyza Ustun, una de las autoras del estudio.
«En consecuencia, creemos que esta exposición repetida a los sabores antes del nacimiento podría ayudar a establecer las preferencias alimentarias posteriores, lo que podría ser importante a la hora de pensar en los mensajes sobre alimentación saludable y evitar el ‘malestar alimentario’ durante el destete», añade.
Este equipo escaneó a madres de entre 18 y 40 años, a las 32 y 36 semanas de embarazo para comprobar las reacciones. Estas recibieron cápsulas de 400 mg de zanahoria o de col rizada en polvo 20 minutos antes de la exploración.
Nadja Reissland, coautora del estudio, apunta que «investigaciones anteriores llevadas a cabo en mi laboratorio han sugerido que las ecografías en 4D son una forma de controlar las reacciones del feto para entender cómo responde a los comportamientos de salud de la madre, como el tabaquismo, y a su salud mental, incluyendo el estrés, la depresión y la ansiedad».
«Este último estudio podría tener importantes implicaciones para comprender las primeras pruebas de la capacidad de los fetos para percibir y discriminar los diferentes sabores y olores de los alimentos ingeridos por sus madres», concluye.
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