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16 de junio de 2024

Halo de la Vía Láctea

Halo de la Vía LácteaNASA

Tres de las estrellas más antiguas resplandecen en el halo de nuestra galaxia

Se formaron hace entre 12.000 y 13.000 millones de años, en los albores del universo, cuando las primeras galaxias empezaban a surgir

Un equipo de astrofísicos del Massachusetts Institute of Technology (MIT) ha hecho un descubrimiento fascinante, y es que tres de las estrellas más antiguas del universo residen en nuestro propio vecindario galáctico.

Estas estrellas excepcionales fueron halladas en lo que se conoce como el «halo» de la Vía Láctea, esa nube de estrellas que envuelve el disco galáctico principal. Según las investigaciones del equipo, estas estrellas se formaron hace entre 12.000 y 13.000 millones de años, en los albores del universo, cuando las primeras galaxias empezaban a surgir.

Los científicos las han bautizado como estrellas SASS (Small Accreted Stellar System), ya que creen que cada una de ellas perteneció a una galaxia enana y primitiva que acabó siendo absorbida por la Vía Láctea, una galaxia más grande pero aún en proceso de crecimiento. En la actualidad, estas tres estrellas son los únicos vestigios que quedan de sus respectivas galaxias, vagando en las afueras de la Vía Láctea, donde los investigadores creen que podrían haber más estrellas antiguas de este tipo.

«Estas estrellas antiguas deberían existir, considerando lo que sabemos sobre la formación de galaxias», señala Anna Frebel, profesora de física del MIT. «Son parte de nuestro árbol genealógico cósmico, y ahora tenemos una nueva manera de encontrarlas».

Los investigadores esperan que, al descubrir más estrellas SASS similares, puedan usarlas como analogías de galaxias enanas ultradébiles, algunas de las primeras galaxias que se formaron en el universo y que aún sobreviven hoy en día, aunque son demasiado débiles y distantes para ser estudiadas en profundidad.

«Ahora podemos buscar análogos más brillantes en la Vía Láctea y estudiar su evolución química sin tener que buscar estrellas extremadamente débiles», explica Frebel, cuyo trabajo se publica en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRAS).

El equipo basó su investigación en datos estelares recopilados a lo largo de los años desde el telescopio Magallanes-Clay de 6,5 metros en el Observatorio Las Campanas. Su búsqueda se centró en tres estrellas observadas originalmente entre 2013 y 2014. Los astrónomos analizaron los espectros de estas estrellas para deducir sus orígenes y determinar su composición química.

Descubrieron que estas estrellas tenían una composición química muy baja, similar a la de algunas galaxias enanas antiguas y ultradébiles. Además, su movimiento retrógrado alrededor del centro galáctico y su órbita diferente al resto del disco galáctico confirmaron que alguna vez pertenecieron a galaxias enanas que fueron absorbidas por la Vía Láctea.

Este emocionante hallazgo proporciona una ventana única para comprender la evolución de las galaxias enanas ultradébiles y ofrece nuevas perspectivas sobre los orígenes y la historia de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea.

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