Fotografía cedida por la empresa Colossal Biosciences de los dos cachorros de lobo huargo, Rómulo y Remo, de un mes de edad nacidos el 1 de octubre de 2024
Ciencia
Un biólogo español carga contra las especies 'resucitadas': «La extinción es para siempre»
El biólogo Pere Bover, investigador de ARAID en el Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón, considera inadecuado el uso del término 'desextinción'
La desextinción, entendida como el proceso de devolver a la vida especies ya extinguidas, ha fascinado al ser humano desde que descubrió la existencia de criaturas colosales del pasado. Sin embargo, esta posibilidad, más propia del cine que de la ciencia real, se enfrenta hoy a múltiples obstáculos técnicos y biológicos.
El biólogo Pere Bover, investigador de ARAID en el Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón, considera inadecuado el uso del término. «Estamos usando la palabra desextinción con demasiada facilidad», advierte. Según explica, lo que realmente se está haciendo es manipular genéticamente especies vivas para que se asemejen a las extinguidas, sin llegar a recrearlas plenamente. «Lo que de verdad se está haciendo no es resucitar especies, sino modificar a los animales actuales para que se parezcan a los extinguidos».
Un ejemplo es el anunciado «regreso» del lobo huargo por parte de la empresa Colossal Biosciences. En realidad, se ha modificado genéticamente un lobo gris –especie aún existente– para introducir algunos rasgos del lobo desaparecido hace 10.000 años. «Quizás han modificado unos pocos cientos de pares de bases, pero comparten un 99,5 % de genoma», señala Bover, quien estima que aún faltarían 12 millones de diferencias por corregir.
Un caso similar se plantea con el mamut, cuya hipotética reaparición pasaría por alterar el ADN de un elefante asiático. «Sería un elefante tuneado, peludo quizás, pero no uno auténtico», afirma el investigador. Además, recuerda que los elefantes tienen periodos de gestación de casi dos años, lo que complica la creación de una población estable.
En cuanto a los dinosaurios, Bover descarta totalmente su desextinción: «El ADN se degrada, y aunque hemos conseguido conservar fragmentos de hasta un millón de años, los dinosaurios se extinguieron hace más de sesenta». En tono irónico, añade que «por mucho que crucemos gallinas no vamos a obtener un velociraptor».
Más allá de las limitaciones científicas, el investigador alerta del impacto que podría tener la reintroducción de especies en ecosistemas ya transformados. «Los ecosistemas han cambiado y traer de vuelta algo del pasado puede ser peligroso si no encaja en el presente», señala. También duda del verdadero beneficio ecológico de estos proyectos, como el intento de introducir mamuts en el Ártico para modificar la vegetación y liberar CO₂: «Crear un rebaño de mamuts es una inversión enorme».
Finalmente, Bover advierte del riesgo de trivializar la pérdida de biodiversidad. «Es como si dijéramos que podemos curar el cáncer de pulmón, así que no pasa nada por fumar». Ante el actual ritmo de extinción, propone centrar los esfuerzos en salvar las especies vivas, no en revivir las que ya se han perdido. «La extinción es para siempre», concluye.