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Ilustración de llamaradas solares gigantesGetty Images / Pitris

Ciencia

Los motivos que hay detrás de la severa tormenta solar que ha azotado la Tierra esta semana

Desde hace varios meses, la actividad de nuestra estrella se ha mostrado realmente inusual, incrementado su actividad desde finales de 2024

En diciembre de 2019 comenzó un fenómeno conocido como Solar Cycle 25 (Ciclo Solar 25), el cuál detalla la actual fase de actividad de nuestra estrella. Dicho ciclo, que está alcanzando su punto más álgido este año, concluirá –según las predicciones de los expertos– entre 2029 y 2030, siguiendo la duración habitual de once años.

En este tiempo, el Sol suele protagonizar una actividad más intensa de lo esperado, como consecuencia de la inversión del campo magnético solar, un fenómeno que suele tener lugar en cada máximo solar. Este proceso de nuestra estrella no pasa inadvertido para la Tierra, que puede sufrir las distintas tormentas geomagnéticas derivadas del Sol, alterando comunicaciones de radio, GPS y redes eléctricas. Asimismo, la prueba más clara de estas tormentas solares son las auroras boreales, las cuáles pueden llegar a ser visibles a latitudes más bajas.

Imagen de archivo de una llamarada solarNASA/SDO

Sin ir más lejos, solamente este año se han detectado más 50 erupciones solares, siendo la última de ellas la más intensa de 2025. En concreto, el pasado 11 de noviembre se registró una intensa erupción solar de clase X5.1 –cuyos efectos se han hecho notar hasta este miércoles–, sumándose así a otras dos eyecciones de masa coronal (CME) previas. Tanto la Agencia Espacial Europea (ESA) como el Centro de Predicción de Clima Espacial de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) han clasificado este episodio como una tormenta geomagnética de nivel G4, según la escala que va desde G1 (menor) hasta G5 (extrema).

«Nuestra planeta fue golpeado por dos CME consecutivas la noche pasada. Esperamos que una tercera llegue hoy o mañana. El impacto dependerá de si se fusiona con las dos primeras», explicó el pasado martes Juha-Pekka Luntama, jefe de la Oficina de Meteorología Espacial de la ESA.

A qué se debe la intensa actividad

La gran duda que surge es a qué se debe este severo episodio solar. Desde hace varios meses, la actividad de nuestra estrella se ha mostrado realmente inusual, incrementado su actividad desde finales de 2024. En concreto, el Sol estaría inmerso en uno de sus procesos con mayor intensidad, dando lugar a intensas tormentas o llamaradas solares que podrían afectar a satélites, redes eléctricas y comunicaciones.

De hecho, este 2025 el Sol estaría atravesando un periodo de máxima turbulencia, conocida como «zona de combate». Cada 11 años aproximadamente, el Sol atraviesa un ciclo realmente caótico, manifestado en distintas erupciones solares. Esto ocurre cuando dos ciclos magnéticos solares se superponen y compiten entre sí, provocando alteraciones violentas en la corona solar. Como resultado de este fenómeno, se generan regiones en las que el campo magnético solar se abre al espacio, conocidas como agujeros coronales y traducidos en fuertes vientos solares.

Tal es la magnitud de este proceso que el físico Scott W. McIntosh, director del Centro Nacional para la Investigación Atmosférica de EE.UU., calificó esta 'zona de combate' como un «evento terminator». Dicho periodo, caracterizado por el aumento en las manchas solares, erupciones y eyecciones de masa coronal, finalizará a inicios de 2026, poniendo así fin a uno de los eventos más devastadores de nuestra estrella.