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Imagen de un 'therian', personas que aseguran identificarse con animales no humanos y actúan como talEFE

Ciencia

La ciencia detrás del fenómeno 'therian': cómo distinguir la expresión cultural del delirio psicológico

Esta tendencia recuerda al 'furry fandom' de los años 80, una subcultura centrada en el interés por los animales antropomórficos

Galicia, País Vasco, Comunidad de Madrid o Cataluña. Todas estas comunidades han sido escogidas para reunir a los 'therians', el último fenómeno viral que ha invadido las redes. Este término –una forma abreviada de 'therianthrope'– proveniente del griego «thēríon» (bestia) y «ánthrōpos» (humano), se puede interpretar como «persona animal» o «animal humano». Tenemos que remontarnos varios siglos para encontrar su inicio, relacionado con mitos y leyendas de seres capaces de transformarse entre humano y animal, como por ejemplo los hombres lobo.

Ahora, la realidad ha superado a la ficción y países como Argentina, México o España son la prueba viviente. En los distintos vídeos publicados en redes sociales se pueden ver a 'therians' enmascarados o enfundados en trajes de perros, gatos, zorros o serpientes, imitando sus movimientos y sonidos.

De hecho, hay 'therians' que llegan a gastarse grandes sumas de dinero para lograr parecerse a un animal, como Toco, un japonés que pagó 12.000 euros para lograr su «sueño»: convertirse en un perro border collie con un traje canino hiperrealista.

Therians

Esta tendencia recuerda al furry fandom de los años 80, una subcultura centrada en el interés por los animales antropomórficos. A diferencia de los 'therians', las 'fursonas' creaban personajes personajes propios y utilizan el arte, la literatura y en ocasiones 'fursuits' (disfraces) para expresarse. Por su parte, la última moda va más allá de un simple disfraz. Los 'therians' afirman sentir una profunda conexión con un animal concreto.

«Me siento conectado a este animal, siento que fácilmente podría ser uno en mi vida pasada», explicaba a la Agencia EFE Fin, que llega a la entrevista ataviado con una máscara hecha por él, orejas peludas y una larga cola blanca.

La explicación científica

Más allá de esta supuesta conexión y su popularización, los expertos señalan que puede existir una implicación científica y psicológica detrás. Así se puede observar en un estudio publicado en ScienceDirect en julio de 2025, que distingue dos situaciones distintas.

Los autores identificaron 77 casos publicados desde 1853 hasta 2024, observando que el 68 % de las transformaciones correspondían a cánidos (perros y lobos). En primer lugar, la duración de estos episodios varió desde días hasta años, y en muchos casos coexistían trastornos psiquiátricos graves, especialmente trastornos psicóticos (41 %), depresión psicótica (24 %) y trastorno bipolar (18 %).

Aunque más de la mitad de los casos lograron remisión completa de los síntomas teriantropicos, el pronóstico general fue limitado debido a la cronicidad de los trastornos subyacentes. Para llegar a esta conclusión los expertos identificaron factores asociados como antecedentes de trauma psicológico (23 %) o ataques previos de animales (13 %).

Por su parte, el segundo punto del estudio plantea la necesidad de distinguir la teriantropía clínica de fenómenos no patológicos como los mencionados 'therians', 'furries' u otras formas de identificación zoomórfica. Los autores proponen conceptualizar la zoomorfia dentro de un amplio espectro en el diagnóstico, que iría desde expresiones culturales o identitarias benignas hasta cuadros psiquiátricos graves con deterioro funcional.

Por su parte, la psicóloga sanitaria Claudia Rossy detallaba en EFE que algunos jóvenes se unen a esta comunidad por curiosidad, porque lo han visto en redes sociales y se encuentran «bien acogidos» en el grupo, mientras que otros «describen una conexión profunda real con un alma animal».

«Muchos adolescentes empiezan viendo contenido 'therian', sienten curiosidad por ello y eso les hace ir investigando y entrando en este mundo. A lo mejor ven que les gusta, les da un sentimiento de identidad y van entrando poco a poco en prácticas como andar como un animal», señaló.