Una tormenta solar de alta magnitud podría afectar seriamente a los satélites y poner en riesgo las telecomunicaciones
Ciencia
El Sol sería clave en los grandes terremotos: la propuesta japonesa que desafía a la ciencia
El estudio analiza grandes terremotos recientes en Japón, incluido el terremoto de la península de Noto de 2024
Ainicios de este mes de febrero, científicos de la Universidad de Kioto (Japón) han propuesto un nuevo modelo físico que explora cómo las perturbaciones en la ionosfera –principalmente por la interacción entre la actividad solar y la atmósfera superior terrestre– pueden ejercer fuerzas electrostáticas dentro de la corteza terrestre y contribuir potencialmente al inicio de grandes terremotos bajo condiciones específicas.
El estudio no pretende predecir terremotos, sino presentar un mecanismo teórico que describe cómo las variaciones de carga ionosférica podrían interactuar con estructuras frágiles preexistentes en la corteza terrestre e influir en los procesos de fractura.
En el modelo japonés, las zonas fracturadas de la corteza terrestre contienen agua a alta temperatura y presión, potencialmente en estado supercrítico. Estas zonas se comportan eléctricamente como condensadores y están acopladas capacitivamente tanto con la superficie terrestre como con la ionosfera inferior, formando un sistema electrostático a gran escala.
Cuando la intensa actividad solar aumenta la densidad electrónica en la ionosfera, se puede formar una capa con carga negativa en la ionosfera inferior. Mediante acoplamiento capacitivo, esta carga espacial puede inducir campos eléctricos intensos en huecos de escala nanométrica dentro de regiones fracturadas de la corteza. La presión electrostática resultante podría alcanzar magnitudes comparables a las tensiones de marea o gravitacionales que afectan la estabilidad de las fallas. De igual manera, las perturbaciones ionosféricas asociadas con grandes erupciones solares podrían generar presiones dentro de los vacíos de la corteza.
Ilustración de una llamarada solar afectando a nuestros satélites
De hecho, aspectos como el incremento de anomalías ionosféricas se han observado repetidamente en los momentos previos de que sucedieran grandes terremotos. Tradicionalmente, estos fenómenos se han interpretado como consecuencias de la acumulación de tensiones en la corteza terrestre.
El nuevo modelo ofrece una perspectiva complementaria al proponer una interacción bidireccional: si bien los procesos corticales pueden afectar la ionosfera, las propias perturbaciones ionosféricas también pueden ejercer fuerzas de retroalimentación sobre la corteza. Este marco ofrece una posible explicación física que vincula los fenómenos meteorológicos espaciales con los procesos sísmicos sin invocar una causalidad directa.
El estudio analiza grandes terremotos recientes en Japón, incluido el terremoto de la península de Noto de 2024, como ejemplos que coinciden temporalmente con el mecanismo propuesto. En estos casos, se produjo una intensa actividad de erupciones solares poco antes de los eventos sísmicos. Los autores enfatizan que dicha coincidencia temporal no establece una causalidad directa, sino que es consistente con un escenario en el que las perturbaciones ionosféricas actúan como factor contribuyente cuando la corteza ya se encuentra en un estado crítico.
Al integrar conceptos de la física del plasma, la ciencia atmosférica y la geofísica, el modelo propuesto amplía la visión convencional de los terremotos como procesos puramente internos de la Tierra. Los hallazgos sugieren que el monitoreo de las condiciones ionosféricas, junto con las observaciones del subsuelo, puede contribuir a mejorar la comprensión científica de los procesos de iniciación de terremotos y la evaluación del riesgo sísmico.