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Montaje: Pedro Sánchez y cambio de hora

Montaje: Pedro Sánchez y cambio de horaDavid Díaz

El físico que contradice a Sánchez por querer eliminar el cambio de hora: «Generaría incomodidades»

Tal como ha señalado el profesor José María Martín-Olalla a El Debate, los cambios de hora son necesarios, ya que nos permiten «adaptar nuestra actividad en verano a las condiciones del verano y en invierno a las condiciones del invierno»

Con la llegada de la primavera y el buen tiempo, solo falta una cosa: adelantar nuestros relojes. En la madrugada del sábado al domingo comenzaremos con el horario de verano. A las 02:00 pasarán a ser las 03:00, por lo que dormiremos una hora menos.

Nuestro país, al igual que el resto de los Estados miembros de la Unión Europea, modifica oficialmente la hora en dos ocasiones a lo largo del año, conforme a lo dispuesto en la Directiva 2000/84/CE. Esta normativa comunitaria se basa en la consigna de aprovechar las horas solares en los distintos periodos del año.

Sin embargo, con el paso de los años esta práctica ha sido duramente criticada por distintos países, motivo por el que el debate sobre su conveniencia continúa abierto. De hecho, hasta el propio presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha reiterado en distintas ocasiones su convicción por eliminar el cambio de hora.

«Cambiar la hora dos veces al año ya no tiene sentido. Apenas ayuda a ahorrar energía y tiene un impacto negativo en la salud y en la vida de la gente», señaló Sánchez en octubre de 2025, días antes de la entrada del horario de invierno.

A pesar de las intenciones del Ejecutivo español, cada vez son más las voces que reiteran la necesidad de no eliminar esta práctica. Una de ellas es la del físico José María Martín-Olalla, profesor en la Universidad de Sevilla y experto en el cambio de hora.

Tal como ha señalado el experto a El Debate, los cambios de hora son necesarios ya que nos permite «adaptar nuestra actividad en verano a las condiciones del verano y en invierno a las condiciones del invierno».

De igual manera, Martín-Olalla se ha mostrado contrario a las razones explicadas por el líder del Ejecutivo para eliminar el cambio de hora: «No creo que el argumento del ahorro energético sea el principal. En 1812, las Cortes de Cádiz ya empezaban sus sesiones a una hora distinta en verano y en invierno, porque el verano en Cádiz es diferente del invierno en Cádiz. Conviene, desde un punto de vista natural, adaptar la actividad humana a esa circunstancia».

El cambio de hora es una solución intermedia, un compromiso en el que nadie gana del todo, pero tampoco pierde en excesoJosé María Martín-OlallaProfesor en la Universidad de Sevilla y experto en el cambio de hora

Según el profesor, la razón reduccionista de Sánchez para explicar el cambio de hora, basándose únicamente en el componente energético, «no es la razón principal por la que se mantiene».

En resumidas cuentas, a pesar del esfuerzo que supone esta leve modificación horaria, Martín-Olalla destaca que mantener un horario concreto durante todo el año «generaría incomodidades».

«Ahora tenemos la molestia de cambiar la hora dos veces al año, pero si no la cambiamos también habrá incomodidades. O bien la gente iría a trabajar en verano cuando ya hace mucho calor, o bien en invierno iría a trabajar muy de noche, antes de que amanezca. Resolver esas incomodidades es complicado, y por eso el cambio de hora sigue existiendo», destaca.

José María Martín Olalla, profesor en la Universidad de Sevilla

José María Martín Olalla, profesor en la Universidad de SevillaUniversidad de Sevilla (Cedida)

Asimismo, hay otro factor determinante: la geografía. Mientras que en el levante español la gente se sentiría retrasada en verano, en Galicia la población se sentiría adelantada en invierno.

«Es difícil resolverlo en un país con tanta amplitud geográfica. El cambio de hora es un compromiso: tiene inconvenientes, pero también ventajas que no siempre valoramos», señala.

Finalmente, en el caso de que se eliminara el cambio de hora surge la duda: ¿qué horario se elegiría?: «Depende de las circunstancias personales: el tipo de jornada laboral, si se trabaja temprano o tarde, y dónde se vive. Resolver ese dilema desde un punto de vista social es complicado».

«El cambio de hora es una solución intermedia, un compromiso en el que nadie gana del todo, pero tampoco pierde en exceso. Evita que unos tengan condiciones muy desfavorables en verano y otros en invierno. Por eso estos debates son complicados: puede que ya estemos en la solución más óptima posible, aunque moleste cambiar la hora», sentencia.

Ahora la piedra está sobre el tejado del Consejo Europeo, cuyos Estados miembros siguen sin encontrar un consenso claro para eliminar o mantener esta práctica. Mientras tanto, nosotros seguiremos adelantando –en esta ocasión– los relojes, entrando oficialmente en el horario de verano.

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