Ya es posible visitar un inmueble mediante realidad virtual
Ciencia
Un estudio demuestra que el cerebro no distingue entre lo virtual y lo real
Áreas como la corteza prefrontal, la ínsula y la amígdala se activan de forma idéntica tanto ante eventos físicos como ante simulaciones digitales
La percepción de la realidad, lejos de ser un reflejo pasivo y directo del mundo exterior, es en realidad una construcción activa y constante de nuestra maquinaria cerebral. Un estudio reciente publicado en Perspectives on Psychological Science sugiere que la frontera entre lo que vivimos físicamente y lo que experimentamos mediante sistemas de realidad virtual es casi inexistente para nuestras neuronas.
Según los investigadores Oliver Singleton y Aikaterini Fotopoulou, la sensación de «presencia» en un entorno digital y el «sentido de la realidad» cotidiano son procesos que comparten la misma base mecánica y fenomenológica, funcionando como dos caras de una misma moneda neurológica.
El cerebro opera como un sistema de verificación incansable que procesa estímulos a cada milisegundo. Mediante el uso de resonancias magnéticas, se ha identificado un sustrato neuroanatómico compartido para validar la realidad, ubicado principalmente en el sistema fronto-límbico.
Áreas como la corteza prefrontal, la ínsula y la amígdala se activan de forma idéntica tanto ante eventos físicos como ante simulaciones digitales de alta fidelidad. Esta coincidencia en el procesamiento indica que el cerebro utiliza el mismo hardware biológico para otorgar validez a cualquier experiencia que perciba como coherente, sin importar su origen técnico.
Esta fusión entre lo físico y lo virtual abre la puerta a aplicaciones médicas excepcionales. Al engañar al cerebro para que acepte un cuerpo o un entorno digital como propio —fenómeno conocido como encarnación virtual—, se logran resultados terapéuticos sorprendentes.
El poder de la inmersión total
En el tratamiento de fobias o del trastorno de estrés postraumático, la exposición controlada permite que el paciente procese el miedo con la misma intensidad que en la vida real, pero bajo una supervisión que garantiza su seguridad absoluta.
Incluso en el ámbito de la rehabilitación social, se ha logrado que agresores mejoren su capacidad de empatía al ser colocados virtualmente «dentro» del cuerpo de una víctima, obligando a sus circuitos neuronales a sentir la vulnerabilidad desde la perspectiva del otro.
Reentrenar la mente
En última instancia, si los mundos digitales activan la misma maquinaria cerebral que nuestra rutina diaria, la distinción entre lo virtual y lo real deja de ser una cuestión de verdad física para convertirse en una cuestión de procesamiento.
La realidad virtual no solo sirve para el entretenimiento, sino que se perfila como una herramienta para reentrenar los mecanismos de verificación de la realidad en pacientes con trastornos disociativos.