El ADN del parásito tripanosoma africano en color magenta y su capa protectora en verde
Ciencia
La ciencia da un paso clave en la comprensión de la enfermedad del sueño tras 40 años de incertidumbre
Este avance supone el primer resultado importante sobre este parásito, y representa una contribución significativa a la creciente reputación de la ciudad como centro mundial de las ciencias de la vida
Para sobrevivir en el torrente sanguíneo humano, el parásito Trypanosoma brucei, causante de la tripanosomiasis humana africana –o enfermedad del sueño– utiliza una especie de «manto» compuesto por proteínas conocidas como glicoproteínas de superficie variantes (VSG). Un estudio, realizado por la Universidad de York (Reino Unido) y publicado en Nature Microbiology, identifica la proteína que permite al parásito ajustar con precisión este «manto».
La proteína ESB2, recientemente descubierta, actúa como una «trituradora molecular», lo que permite al parásito evitar ser detectado al destruir partes específicas de sus instrucciones genéticas con precisión quirúrgica a medida que se van produciendo.
Al comprender cómo el parásito logra hacerlo con tanta precisión, los investigadores ahora pueden identificar nuevas vulnerabilidades en su ciclo de vida. Esto abre la puerta a futuros tratamientos para la enfermedad del sueño, una enfermedad que sigue teniendo un impacto devastador en las comunidades de África subsahariana.
Transmitidos por la picadura de la mosca tse tse, si no se tratan, los parásitos invaden el sistema nervioso central, causando problemas neurológicos que incluyen graves trastornos del sueño, confusión y coma.
La Dra. Joana Correia Faria, autora principal del estudio y líder del grupo de investigación en el Departamento de Biología de la Universidad de York, declaró: «Hemos descubierto que el secreto del parásito para permanecer invisible no reside solo en lo que imprime, sino en lo que decide censurar. Al colocar una «trituradora molecular» directamente dentro de su «fábrica de proteínas», el parásito puede editar su manual genético en tiempo real».
«Esto sugiere un cambio fundamental en nuestra visión de la infección: la supervivencia de muchos organismos puede depender menos de cómo emiten instrucciones genéticas y más de cómo las destruyen en su origen», detalla.
Mosca Tse-Tse
Este descubrimiento explica una extraña peculiaridad en la biología del parásito que ha desconcertado a los científicos durante 40 años. El manual genético de la «capa» también contiene varios «genes auxiliares» necesarios para la supervivencia y la evasión inmunitaria. La lógica indica que, al seguir estas instrucciones genéticas, el parásito debería producir cantidades iguales de cada proteína. Sin embargo, de alguna manera, el parásito produce una enorme cantidad de proteínas de la capa, pero solo una ínfima cantidad de proteínas auxiliares.
Al identificar la proteína ESB2, el equipo de York descubrió que el parásito controla sus mensajes genéticos mediante la destrucción, en lugar de simplemente mediante la producción.
ESB2 se ubica directamente dentro de la fábrica de proteínas del parásito, conocida como Cuerpo del Sitio de Expresión. Mientras se imprime el manual genético, ESB2 actúa como una «cuchilla molecular» que destruye instantáneamente las secciones auxiliares, dejando intactas las instrucciones de camuflaje. Esta edición en tiempo real garantiza que el parásito exprese exactamente lo que necesita para permanecer oculto del sistema inmunitario del huésped.
Este avance supone el primer resultado importante del nuevo laboratorio del Dr. Faria en la Universidad de York, y representa una contribución significativa a la creciente reputación de la ciudad como centro mundial de las ciencias de la vida.