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Enrique Solano, presidente de la SCCE durante su entrevista en El Debate

Enrique Solano, presidente de la SCCE durante su entrevista en El DebateEl Debate

Entrevista

Enrique Solano, presidente de los científicos católicos: «El problema es la sensación de sentirse un bicho raro»

El presidente de la Sociedad de Científicos Católicos de España defiende que la investigación científica no solo no entra en conflicto con la fe, sino que puede convivir de manera natural con ella

Enrique Solano Márquez (Cartagena, 1966) se ha consagrado como la cara visible de los científicos católicos de nuestro país. Presidente de la Sociedad de Científicos Católicos de España (SCCE) desde su fundación en octubre de 2022, Solano ha mantenido en estos años que la ciencia y la fe no pueden concebirse como dos mundos separados, sino como dos formas de acercarse a una misma realidad.

Doctor en Ciencias Matemáticas en 1994 por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y astrofísico del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA), Solano defiende en una entrevista concedida a El Debate que la investigación científica no solo no entra en conflicto con la fe, sino que puede convivir de manera natural con ella. Todo ello en un contexto donde la entidad que dirige ha decidido renovar su identidad para reforzar precisamente el diálogo entre ambos ámbitos.

–¿A qué se debió esta renovación?

–Era una necesidad que teníamos identificada desde hace ya bastante tiempo. La comunidad científica católica como tal es una sociedad internacional, tiene ya diez años de historia. Surgió en los Estados Unidos en 2016. España es, después de Estados Unidos, el país con más miembros.

Arrancamos con una web de alguna manera provisional, pero durante este tiempo hemos crecido lo suficiente y nos dimos cuenta de que teníamos ya un material de una calidad muy interesante y que no éramos capaces de llegar a la sociedad, de transmitirlo bien. Por eso identificamos que era una necesidad imperiosa hacer un cambio total.

–¿Qué cambios habéis hecho en todos estos aspectos?

–Básicamente, una web nueva. Ahora es una web mucho más atractiva, donde es mucho más fácil navegar. Se maneja y se navega de una manera mucho más sencilla, como principal portal a todos nuestros contenidos. También hemos creado nuevos contenidos, nuevos vídeos cortos para que la gente interesada pueda acceder a este material más grande.

El aborto es de lo más acientífico que hayEnrique SolanoPresidente de la Sociedad de Científicos Católicos de España

–Se cambia un poco la imagen, pero los enfoques y los objetivos prioritarios se mantienen...

–El principal objetivo de la Sociedad de Científicos Católicos es básicamente testimoniar la armonía que existe entre la vocación de científico y la vida de fe. En otras palabras, que uno en pleno siglo XXI puede ser científico, puede ser católico y no pasa absolutamente nada, sino todo lo contrario. Son dos visiones complementarias de la realidad. Y eso que parece algo evidente, realmente en la sociedad, a pie de calle, no se ve así. Este tópico que se arrastra, este tópico equivocado de que ciencia y religión son rivales. Nuestro principal objetivo es salir a la calle y demostrar que realmente no es así.

Enrique Solano, presidente de la SCCE durante su entrevista en El Debate

Enrique Solano, presidente de la SCCE durante su entrevista en El DebateEl Debate

–¿Qué nuevas iniciativas promueve la sociedad?

–Nuestras principales líneas de trabajo son acercar la ciencia y la fe a la sociedad en sus diferentes facetas. Una de nuestras principales actividades es la difusión y divulgación de charlas a todos los niveles: colegios, parroquias, universidades, en diferentes temas de la relación entre ciencia y fe.

Hay gente que está interesada en charlas de bioética, charlas sobre la Sábana Santa o cómo compatibilizar el relato de la creación del Génesis con la teoría del Big Bang. Temas que abarcan diferentes aspectos de la ciencia y la fe.

Nuestro principal objetivo es salir a la calle y demostrar que realmente no ciencia y religión no son rivalesEnrique SolanoPresidente de la Sociedad de Científicos Católicos de España

–¿Y cómo lo han recibido los usuarios?

–Bien, la respuesta ha sido muy positiva. La gente que ya nos conocía realmente ha visto que el salto de calidad que se ha dado era necesario, que ahora todo es mucho mejor. Y estamos viendo todavía, de una manera muy modesta, un acercamiento de gente que no nos conocía.

–De cara a esta presunta rivalidad entre ciencia y fe, ¿consideras que hay un problema de comunicación por parte de los medios?

–Realmente es innegable que hay una parte de la sociedad que intenta fomentar todo lo negativo de la Iglesia católica. Pero eso no nos sirve como excusa. Entonces, en particular los científicos católicos, y en general los católicos, tenemos un problema: no salimos a la sociedad y decimos «mira, yo creo que esto que te han contado es erróneo o está tergiversado por esta serie de motivos».

–¿Por qué crees que existe esta creencia?

–Ese es un debate que viene desde finales del siglo XIX. Era una época socialmente muy convulsa. Aparecen nuevas ideologías, como el marxismo, y la Iglesia se ve ya como algo incómodo muchas veces. La ciencia es una herramienta muy poderosa porque es algo que llega muy bien a la sociedad. Entonces, si yo quiero desprestigiar una institución como la Iglesia, pues es bastante tentador hacer uso de la ciencia como herramienta.

–Cambiando de tema, la inteligencia artificial está ahora mismo un poco en esa mitad de camino, con todas las implicaciones éticas que tiene...

–Este es un tema candente. León XIV va a sacar una encíclica sobre la inteligencia artificial. Ha creado una comisión que engloba diferentes dicasterios sobre el tema. El Papa Francisco, en los últimos años, se ha referido numerosas veces al tema de la inteligencia artificial y realmente es algo que a la Iglesia le preocupa, y preocupa mucho. Todos tenemos el feeling de que nos va a cambiar la vida porque ya notamos que nos está cambiando.

Es algo fácilmente accesible a todo el mundo y va a afectar prácticamente a todas las facetas de nuestra vida, tanto a nivel individual como social. Y es cierto que ahora estamos de alguna manera en una situación similar. La Iglesia no quiere que 'se le pase el arroz', por así decirlo, y quiere estar en primera línea y sobre todo alertar de los posibles problemas éticos y de cómo va a afectar esta nueva herramienta tan poderosa a la antropología del ser humano.

–¿Cómo habéis planteado la visita de León XIV a España?

–Pues personalmente yo voy a estar en Estados Unidos, en la conferencia internacional, que justamente coincide ese fin de semana. Sí que teníamos pensado nombrar al Papa, puesto que hizo una carrera de ciencias, estudió matemáticas, como socio de honor de la sociedad internacional. Estamos barajando dejarlo y hacer una solicitud para una audiencia privada con el Papa, aunque sea en Roma y no en Madrid, para entregarle esto.

La Iglesia no quiere que 'se le pase el arroz', por así decirlo, y quiere estar en primera línea (sobre la IA)Enrique SolanoPresidente de la Sociedad de Científicos Católicos de España

–¿Consideras que en ciertos ambientes académicos sigue siendo la religión algo tabú?

–Yo creo que a nivel académico ya no hay debate. No te encontrarás ninguna cátedra, ningún departamento, ninguna universidad donde la línea de investigación sea favorecer el conflicto o estudiar el conflicto como algo real. Eso no existe.

Otra cosa es a nivel personal. En el mundo científico, como en cualquier otro ámbito, los científicos no son seres de luz. Tienen sus filias y sus fobias. Puede darse el caso de que un estudiante joven o un investigador joven tenga un supervisor muy anticatólico por los motivos que sean. Entonces sí puede sentirse comprometido y pensar que si se presenta abiertamente como católico puede cerrarse puertas. Pero son situaciones muy puntuales. En mi experiencia personal de más de treinta años en ciencia no he tenido ningún problema de ese tipo.

–A nivel de problemas éticos, ¿cuál es el debate que tú consideras más urgente?

–Todo lo relacionado con la inteligencia artificial y sus componentes éticas es importante, pero los temas de bioética, por la manera en que afectan directamente al ser humano, son los temas más candentes. Por ejemplo, el aborto. Desde el punto de vista científico, el aborto es de lo más acientífico que hay, porque no puede ser que en un país un ser humano sea considerado como tal a partir de una semana y en otro país a partir de otra. Eso es totalmente acientífico.

Enrique Solano, presidente de la SCCE durante su entrevista en El Debate

Enrique Solano, presidente de la SCCE durante su entrevista en El DebateEl Debate

En el caso de la eutanasia, igual. No debemos caer en el utilitarismo, en pensar que cuando un ser humano ya no es útil para la sociedad hay que erradicarlo. Hay que transmitir que las personas tienen una dignidad y que existen alternativas como los cuidados paliativos. Otro problema fundamental es el tema de los embriones congelados. Son decenas de miles de seres humanos congelados en un vacío legal.

En pleno siglo XXI se puede ser científico y católico sin ningún problemaEnrique SolanoPresidente de la Sociedad de Científicos Católicos de España

–¿Qué mensaje darías a aquellos científicos creyentes más jóvenes?

–En primer lugar, que nos conozcan. El problema que se encuentra un científico católico o cristiano es muchas veces la sensación de aislamiento, de sentirse un bicho raro. Parece que en su alrededor no hay nadie. Y muchas veces pasa que, si uno da un paso adelante y se muestra, descubre que también hay otros científicos católicos que no se habían manifestado como tal. Y sobre todo, que si uno es científico y es católico, que se muestre como tal en su ambiente de trabajo, como cualquier otro católico. El científico católico trabaja igual que cualquier otro científico, con las mismas herramientas y metodología.

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