Ingeniero espacial que realiza el mantenimiento de un panel en un satélite
Ciencia
Radiación, basura espacial y temperaturas extremas: los retos técnicos y humanos de las caminatas espaciales
Este miércoles, dos cosmonautas instalarán un experimento de radiación solar en el módulo de servicio Zvezda de la Estación Espacial Internacional
Este miércoles está previsto que la NASA y la agencia rusa Roscosmos protagonicen una nueva caminata espacial (EVA, por sus siglas en inglés) en las inmediaciones de la Estación Espacial Internacional (EEI).
El comandante de la Expedición 74 de la Estación Espacial Internacional, Sergey Kud-Sverchkov, y el ingeniero de vuelo Sergei Mikaev instalarán un experimento de radiación solar en el módulo de servicio Zvezda de la estación y retirarán otros equipos científicos de los módulos Poisk y Nauka del segmento Roscosmos del complejo orbital. Esta misión, que podrá verse en directo a partir de las 15:45 de la tarde (hora española) a través de la página web y aplicación de la NASA, durará aproximadamente cinco horas.
Es aquí donde entran en juego los riesgos asociados a este tipo de caminatas. En las últimas décadas se han registrado varios errores que pudieron ser catastróficos. Por ejemplo, durante la primera caminata espacial de la historia –realizada en 1965–, el traje del cosmonauta soviético Alexéi Leónov se infló tanto en el vacío debido a la diferencia extrema de presión que no cabía por la escotilla de la cápsula. Para poder pasar, el astronauta tomó la peligrosa decisión de reducir la presión del oxígeno de su traje casi al límite de perder el conocimiento, lo que le permitió encoger el volumen de su escafandra y entrar al módulo.
El astronauta Alexei Leonov durante el primer paseo espacial
De igual manera, en el año 2013 un fallo técnico provocó una fuga de agua dentro del casco del astronauta Luca Parmitano. El italiano comenzó a ahogarse y perdió la audición y la comunicación, logrando regresar prácticamente a ciegas.
Temperaturas de -160 grados
En resumidas cuentas, un mínimo error puede suponer la muerte del astronauta, motivo por el que las agencias llevan a cabo una serie de rigurosos procedimientos destinados a evitar estos escenarios. De hecho, tal como detalla un estudio publicado en npj Microgravity, las caminatas espaciales son «una de las actividades más peligrosas de la exploración humana» debido a la combinación de vacío, radiación, aislamiento y complejidad operativa.
Astronauta en una caminata espacial
Uno de los principales retos es, lógicamente, el propio vacío del espacio. Los trajes espaciales deben ser lo suficientemente seguros como para mantener la presión interna, el suministro de oxígeno y eliminar el dióxido de carbono. Sin estos sistemas, la exposición al vacío provocaría daños graves en cuestión de segundos.
Al mismo tiempo, estos sistemas proporcionan soporte vital completo, aislamiento térmico y protección contra micrometeoritos, basura espacial y radiación. De hecho, ya en el año 2021 la NASA suspendió una caminata espacial por el miedo a que un objeto de chatarra espacial pasara peligrosamente cerca de la estación.
A esto hay que sumar las temperaturas extremas del espacio, que pueden variar desde los -160 grados hasta los 120, dependiendo de si se encuentran bajo la luz solar. Se trata de un rango térmico de más de 270 grados de diferencia entre el día y la noche orbital.
La movilidad limitada es otro desafío a tener en cuenta. La rigidez del traje aumenta el gasto energético, generando fatiga, lo que puede afectar al resultado de la misión. Esto es especialmente crítico en tareas de reparación en la estación espacial como las de este miércoles.
En cuanto a factores humanos, la NASA ha documentado en varias ocasiones que las EVA implican «alta carga de trabajo física y cognitiva, estrés y riesgo de sobreesfuerzo físico». Por ello, desde la propia agencia preparan a los astronautas con simulaciones lunares y planetarias mediante un entorno de realidad híbrida donde pueden sumergirse en una caminata espacial.