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Gran Nube de Magallanes

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Ciencia

Un misterioso objeto cruzó entre la Tierra y una estrella lejana y desapareció tras una hora

El evento, bautizado como Phoebe –o Febe–, supuso uno de los misterios más curiosos para la comunidad científica

El 18 de diciembre de 2019, una estrella situada en la Gran Nube de Magallanes –galaxia vecina a la nuestra– brilló con una intensidad inusual. Este aumento duró cerca de una hora y, posteriormente, acabó disminuyendo hasta regresar a su brillo habitual. Este evento de microlente gravitacional tuvo lugar cuando un objeto invisible y masivo se cruzó en la línea de visión entre esta estrella lejana y nuestros telescopios.

El evento, bautizado como Phoebe –o Febe–, supuso uno de los misterios más curiosos para la comunidad científica, ya que la gravedad de este objeto en primer plano actúa como una lupa cósmica temporal, doblando y enfocando la luz de la estrella de fondo hacia la Tierra. Ahora, más de seis años después, un nuevo estudio publicado en arXiv habría intentado arrojar luz a este misterio.

Los resultados de la investigación se deben al estudio de cinco días de un grupo de investigadores de la Universidad de Swinburne en Melbourne (Australia), que usaron el instrumento Dark Energy Camera (DECam), instalado en el telescopio Blanco de 4 metros del Cerro Tololo (Chile) para estudiar la Gran Nube de Magallanes. El objetivo inicial era buscar eventos de microlente gravitacional, que tienen lugar cuando la luz de una estrella lejana se curva y amplifica al pasar cerca de un objeto masivo (la lente) en primer plano, como otra estrella, un agujero negro o un planeta. Esto provoca un aumento temporal y medible en el brillo del astro de fondo.

Tal como detalla la investigación, detrás de este extraño brillo hay tres posibilidades. En primer lugar, podría ser un planeta errante de la Vía Láctea que vaga solo por el espacio. La segunda es parecida, ya que este brillo estaría asociado a un objeto celeste perteneciente a la Gran Nube de Magallanes con una masa cercana a tres veces la de la Luna.

Sin embargo, los investigadores se decantan por la tercera opción: un agujero negro primordial. Este fenómeno tiene lugar cuando un hipotético agujero negro se habría formado fracciones de segundo después del Big Bang, no por el colapso de estrellas, sino por fluctuaciones de densidad en el universo primitivo. Podrían tener cualquier tamaño, explicando misterios como la naturaleza de la materia oscura.

«Independientemente de su ubicación, Febe es una de las señales de microlente gravitacional más rápidas y de menor masa jamás detectadas, con una escala temporal de Einstein de aproximadamente 60 minutos», señala el estudio.

Independientemente del estudio, esto no confirma la existencia de los agujeros negros primordiales. Aun así, de confirmarse, Febe sería uno de los objetos estelares más antiguos jamás detectados.

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