Recreación de los enterramientos infantiles durante el Calcolítico en la Galería del Sílex
El secreto infantil que Atapuerca ocultó durante 4.000 años: hallan una necrópolis única que cambia lo que sabíamos de la Edad del Cobre
Investigadores de HM Hospitales y la Universidad de Alcalá, junto con especialistas de la Universidad de Burgos y de la Universidad de León, han identificado en la Galería del Sílex una necrópolis infantil del Calcolítico
Investigadores de la Cátedra de Otoacústica Evolutiva y Paleoantropología de HM Hospitales y la Universidad de Alcalá, junto con especialistas del Laboratorio de Evolución Humana de la Universidad de Burgos y de la Universidad de León, han identificado en la Galería del Sílex, situada en la Sierra de Atapuerca, una necrópolis infantil del Calcolítico.
Según los expertos, se trata del único espacio funerario de estas características conocido hasta ahora en la Península Ibérica para este periodo.
El descubrimiento ofrece la primera evidencia directa que respalda la idea de que, durante la Edad del Cobre, los niños pequeños pudieron recibir un trato funerario distinto al de los adultos y ser enterrados en espacios separados. Este hallazgo apunta, además, a la importancia simbólica y afectiva que estas comunidades concedían a los menores.
El análisis de los restos humanos hallados en la cavidad muestra que la mayor parte de los individuos recuperados eran niños menores de seis años. En concreto, el equipo ha identificado once individuos por debajo de esa edad y otros tres de entre siete y nueve años, frente a solo dos adultos, según recoge la Fundación Atapuerca en su página web, de la que se hace eco Europa Press.
Este perfil demográfico resulta excepcional si se compara con otros yacimientos calcolíticos de la Península Ibérica, datados entre hace 5.000 y 4.500 años, donde hasta ahora apenas se habían documentado restos de menores de seis años.
La Galería del Sílex es una cavidad de unos 500 metros de longitud descubierta en 1972 por el grupo espeleológico burgalés Edelweiss. El espacio permaneció cerrado desde finales de la Edad del Bronce a causa de un desprendimiento que selló su entrada, lo que favoreció la conservación de un suelo cubierto de restos humanos, huesos de fauna y cientos de fragmentos cerámicos. En sus paredes también se conservan más de 50 paneles con pinturas y grabados rupestres de aproximadamente 4.000 años de antigüedad.
Este enclave forma parte del conjunto de yacimientos holocenos de la Sierra de Atapuerca, que abarcan desde el Neolítico hasta el final de la Edad del Bronce. La sierra, además, es conocida internacionalmente por su registro pleistoceno, ya que constituye el único lugar de Europa donde se han encontrado fósiles de todas las especies humanas que habitaron el continente desde hace 1,4 millones de años.
El nuevo estudio arqueológico ha sido publicado en la revista Childhood in the Past y ha contado también con la participación de investigadores del Laboratorio de Evolución Humana de la Universidad de Burgos y de la Universidad de León.