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Volcán del Teide en Tenerife

Volcán del Teide en TenerifeGetty Images / MikeMareen

Ciencia

Qué hay bajo Tenerife: una gran anomalía coincide con la zona de reciente sismicidad

La nueva reconstrucción ha sido posible mediante el análisis de más de 785 telesismos, terremotos de gran magnitud registrados entre 2017 y 2024 por la Red Sísmica Canaria

Un nuevo estudio ha obtenido por primera vez una imagen tridimensional de la estructura profunda de la corteza y del manto superior bajo Tenerife. La investigación ha identificado varias zonas de baja velocidad sísmica que podrían estar relacionadas con acumulaciones de magma en la base de la antigua corteza oceánica. Esto podría dar nuevas pistas sobre los recientes episodios registrados en la isla, que ha registrado un incremento notable en su actividad sísmica en las últimas semanas.

El trabajo está liderado por Víctor Ortega Ramos, investigador del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) y doctorando en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), y cuenta con la participación de ambas instituciones, el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER), la Université de Genève, en Suiza, y el Instituto de Investigação em Vulcanologia e Avaliação de Riscos (IVAR), en Portugal.

Tenerife, la mayor de las Islas Canarias, alberga uno de los sistemas volcánicos más complejos del archipiélago. En su zona central se encuentra el complejo Teide-Pico Viejo, donde confluyen las tres dorsales volcánicas de la isla. Investigaciones anteriores ya apuntaban a la existencia de un sistema magmático con diferentes niveles de almacenamiento desde la corteza superior hasta el manto.

La nueva reconstrucción ha sido posible mediante el análisis de más de 785 telesismos, terremotos de gran magnitud registrados entre 2017 y 2024 por la Red Sísmica Canaria. Los investigadores aplicaron la técnica de funciones receptoras, que permite estudiar cómo se transforman las ondas sísmicas al atravesar materiales con distintas propiedades físicas.

Los resultados muestran una capa de corteza oceánica relativamente rígida, de unos 10 kilómetros de espesor y con velocidades sísmicas elevadas. Por debajo aparece una estructura más heterogénea, con cuatro grandes anomalías de baja velocidad situadas entre aproximadamente 10 y 30 kilómetros de profundidad.

Visualización tridimensional de la estructura profunda bajo la isla de Tenerife

Visualización tridimensional de la estructura profunda bajo la isla de TenerifeInvolcan

Estas bajas velocidades pueden ser indicativas de temperaturas elevadas o de cambios en la composición y las propiedades de las rocas, vinculados posiblemente con la presencia y acumulación de magma procedente del manto superior.

La anomalía más destacada se encuentra bajo el sector occidental de Tenerife, donde se han registrado velocidades excepcionalmente bajas de las ondas sísmicas S. Su combinación con modelos termodinámicos apunta a una proporción significativa de material fundido. Los investigadores relacionan esta acumulación con procesos de underplating magmático, por los que el magma procedente del manto se concentra progresivamente en la base de la corteza oceánica.

El estudio también ha encontrado una relación espacial entre estas anomalías profundas y parte de la actividad sísmica registrada recientemente. Muchos terremotos se concentran sobre la principal zona de baja velocidad o en sus bordes, una distribución que podría estar asociada con la acumulación y transferencia de magma.

El ascenso del magma hacia niveles menos profundos reduce la presión y favorece la liberación de gases disueltos, principalmente dióxido de carbono (CO2). La migración posterior de estos volátiles y fluidos magmáticos hacia zonas superficiales, donde interactúan con el sistema hidrotermal, podría explicar parte de la sismicidad observada, incluidos eventos híbridos y de baja frecuencia.

Los resultados mejoran así el conocimiento de la arquitectura profunda del sistema magmático de Tenerife y sugieren conexiones entre procesos desarrollados a decenas de kilómetros de profundidad y fenómenos observables en superficie, como la sismicidad y la desgasificación.

Las futuras investigaciones buscarán precisar la geometría, extensión y conectividad de estas zonas profundas e integrar los datos sísmicos con otras técnicas geofísicas, petrológicas y geoquímicas. El objetivo será comprender mejor los mecanismos de almacenamiento y transferencia de magma y avanzar en la interpretación de posibles cambios asociados a la vigilancia volcánica y, eventualmente, a precursores de una futura erupción.

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