Ecuaciones de Navier-Stokes
Ciencia
El largo proceso que decidirá si uno de los Problemas del Milenio ha sido resuelto por una IA
La solución tendrá que aparecer en una publicación matemática con revisión por pares de prestigio internacional o en otro medio que reúna unas condiciones aceptadas por la Junta Directiva del Instituto
El Instituto Clay de Matemáticas (CMI) no validará de forma inmediata la solución que OpenAI asegura haber encontrado para el problema de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio. Las bases de estos galardones establecen que deberán transcurrir al menos dos años desde la publicación de la propuesta en un medio calificado antes de que pueda comenzar su evaluación definitiva.
La solución tendrá que aparecer en una publicación matemática con revisión por pares de prestigio internacional o en otro medio que reúna unas condiciones aceptadas por la Junta Directiva del Instituto. Además, deberá lograr una aceptación general entre la comunidad matemática internacional y responder satisfactoriamente a las cuestiones recogidas en la descripción oficial del problema.
El CMI se reserva la decisión final sobre si una publicación reúne los requisitos exigidos. Una vez transcurridos al menos dos años, el organismo analizará el grado de aceptación alcanzado por la propuesta y decidirá si merece un examen detallado. Si considera que no está justificado, podrá determinar que no se conceda ningún premio. En caso contrario, constituirá un comité asesor especial integrado por al menos tres miembros, dos de ellos expertos en el área correspondiente.
Ese comité remitirá posteriormente un informe al Instituto, que resolverá si procede conceder el galardón. El CMI también podrá decidir que no haya premio, otorgarlo a una sola persona, repartirlo entre varios resolutores o sus herederos, o conceder un reconocimiento menor al autor de un contraejemplo.
Luis Martínez-Zoroa y Diego Córdoba
Las normas contemplan igualmente el posible peso de trabajos anteriores. El Instituto prestará especial atención a si la solución depende «de manera crucial» de ideas o resultados previamente publicados y podrá reconocer esas aportaciones o recomendar que sus autores compartan el premio.
La cuestión ha adquirido especial relevancia por la controversia surgida alrededor del anuncio de OpenAI. Los matemáticos españoles Luis Martínez Zoroa, profesor de CUNEF Universidad, y Diego Córdoba, del ICMAT-CSIC, desarrollaron investigaciones que sirvieron como base intelectual para avances posteriores.
También Tristan Buckmaster, del Courant Institute de la Universidad de Nueva York, y Levent Alpöge, investigador de Anthropic, trabajaron durante un año en este problema apoyándose en modelos de inteligencia artificial como Claude y Codex. Su investigación partió, además, de trabajos previos de Córdoba y Martínez-Zoroa.
Tras el anuncio de OpenAI, el presidente del Instituto Clay, Martín Bridson, afirmó que «son tiempos apasionantes para las matemáticas, con mucho que considerar». El organismo comparte la «emoción» de la comunidad matemática ante un problema que «aparentemente ha sido resuelto» y añade: «Esperamos ver desencadenarse olas de nueva comprensión humana a medida que se analicen e interroguen las innovaciones detrás de este trabajo».
OpenAI ha señalado que no reclamará el Premio del Milenio y ha reconocido la prioridad del trabajo de Buckmaster y Alpöge. Asimismo, admite que no puede descartar que «datos anonimizados derivados» del uso de sus modelos contribuyeran a su entrenamiento.