12 de agosto de 2022

Una imagen del rodaje de la película 'Si todas las puertas se cierran', de Antonio Cuadri

Una imagen del rodaje de la película Si todas las puertas se cierran, de Antonio Cuadri

La necesaria película sobre la lucha contra la trata y la prostitución... que llevan a cabo las monjas

Si todas las puertas se cierran cuenta la historia de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor a través de tres mujeres de diferentes épocas, unidas por un mismo propósito: escapar de la explotación sexual

El pasado 13 de junio, Ulises Producciones inició el rodaje de la película Si todas las puertas se cierran, una producción bajo la dirección de Antonio Cuadri (El Corazón de la Tierra, Operación Concha) que narra la historia de tres mujeres que vivieron en distintas épocas, pero que están unidas en una misma trama: la prostitución y la trata de personas.
El rodaje, que ha contado con la colaboración de Stellarum Films en la parte de ambientación de época, ha durado seis semanas y ha tenido como escenarios la ciudad de Madrid, así como diferentes localidades de la Comunidad de Madrid (Alcobendas, Valdemoro, Soto del Real y Colmenar Viejo, entre otros). También destacan otras localizaciones en Ciudad Rodrigo, Salamanca, Lausana, Sevilla y Roma.
Si todas las puertas se cierran es una producción independiente que cuenta con la colaboración de UNIR y con el apoyo de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor, una congregación fundada por Antonia María de Oviedo y Schönthal en 1870 y que nace precisamente con el fin de ayudar y proteger a las mujeres que son víctimas de la trata con fines de explotación sexual y se encuentran en contexto de prostitución, un tema que actualmente está puesto sobre la mesa de debate legislativo que busca reformar el código penal en España.
Otro momento del rodaje de 'Si todas las puertas se cierran'

Otro momento del rodaje de Si todas las puertas se cierran

La obra de la Madre Antonia lleva en pie más de 150 años. «Deseamos que la película sea una herramienta para divulgar la figura de Antonia y de sensibilización social para denunciar la realidad con la que día a día trabajan los proyectos y comunidades de la Familia Oblata», afirman desde la Congregación. «Queremos rescatar la personalidad y la aportación pedagógica a la sociedad española de Antonia de Oviedo, del grupo de mujeres 'olvidadas' del siglo XIX».
Según Antonio Cuadri, «esta producción mostrará historias que no se alejan de la realidad que actualmente se vive en España y en el mundo. La trata de personas y la prostitución son temas delicados que ponen a la mujer en una situación de vulnerabilidad donde aparentemente no hay salida y parece que todas las puertas se cierran. Con sus historias, buscamos concientizar sobre esta problemática».
El elenco de la película está compuesto por reconocidos intérpretes españoles como el multipremiado actor Roberto Álvarez (Hable con ella, Ana y los Siete, Los Borgia); el también director de cine y guionista, Carlos Iglesias (Un Franco, 14 pesetas, Abuelos, Padre no hay más que uno 3); la ganadora de un Goya Ruth Gabriel (Días contados, El discípulo, Gelo); la actriz y presentadora Pastora Vega (Demasiado Corazón, Todos los hombres sois iguales, Velvet), y la actriz francesa Alexandra Ansidei (Eden Log, la casa de papel). Además, acompañan el debut como protagonistas Paula Iglesias y Toyemi, la joven de Tarifa conocida por su participación en el programa La Voz.
La distribución de Si todas las puertas se cierran estará a cargo Bosco Films y su estreno está programado para el próximo año 2023 en el marco de la culminación del bicentenario del nacimiento de la fundadora de la congregación.
Rodaje de la película "Si todas las puertas se cierran" sobre la fundadora de la Oblatas del Santísimo Redentor

Rodaje de la película Si todas las puertas se cierran, sobre la fundadora de la Oblatas del Santísimo Redentor

Una mujer (religiosa) que decidió luchar

Si todas las puertas se cierran cuenta la historia de tres mujeres, separadas aparentemente en el tiempo y en el espacio, pero que acaban confluyendo en su proceso por encontrarse a sí mismas. Las tres tendrán que escuchar una llamada interior que les exige enfrentarse a sus miedos y ser las verdaderas protagonistas de su vida, abriendo caminos nuevos de transformación y liberación.
Una de ellas es la Madre Fundadora de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor, Antonia María de Oviedo y Schönthal (1822-1898.). La película trata de centrarse en las partes más significativas de su vida, muchas de ellas narrada por ella misma, con flashbacks o saltos atrás en el tiempo. Serán sus encuentros con el Padre José María Benito Serra y su incesante búsqueda por la verdad y su misión personal lo que marcará un antes y un después en su proceso vital, que la llevará a tomar la decisión de entregar su vida al cuidado de las mujeres que ejercen la prostitución en torno al año 1870.
La Madre Fundadora de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor, Antonia María de Oviedo

La Madre Fundadora de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor, Antonia María de Oviedo y Schönthal

Las otras dos protagonistas son personajes de la actualidad: Rebeca, de 25 años, y Sharik de 27. Rebeca vive en Madrid y trabaja como maestra en un colegio concertado mientras está estudiando las oposiciones para asegurarse una plaza fija. Lleva unos años con su pareja, Enrique, pero ella no se siente aún motivada para comprometerse con él y darle más estabilidad a su relación. En su trabajo observa y se preocupa por sus alumnos y eso la lleva a involucrarse en la vida de las familias más allá del colegio. Es lo que le pasa con Alika, una alumna de 6 años de madre africana, que la conduce a un mundo desconocido para ella: el de la prostitución y la trata de personas con fines de explotación sexual. El encuentro con esa triste realidad le despierta preguntas que nunca se había hecho antes y el replantearse el rumbo de su vida.
Sharik, siendo apenas una adolescente, es vendida por su padre a un hombre mucho mayor que ella. La trasladan a España para prostituirla y, como una mercancía, es abusada por muchos hombres. Embarazada de su proxeneta, recibe un trato más favorable por parte de este, sacándola de la calle y poniéndola a servir copas en su club.
Pero la vida de esta nigeriana está llena de oscuridad y desasosiego. Serán su hija y el deseo de transformar su triste realidad el motor que le dé fuerzas y determinación para convertirse en la mujer valiente e independiente que desea ser. Su encuentro con Rebeca, la maestra de su hija, y posteriormente con la Congregación de Hermanas Oblatas, le darán la llave para emprender ese nuevo camino de empoderamiento.

Pioneras, hace 150 años

La película busca sensibilizar sobre lo que se ha convertido en la esclavitud del siglo XXI: la trata, la prostitución y la explotación sexual, caras de una misma moneda. Y aunque parece que hablar de religiosas que frecuentan prostíbulos, polígonos industriales, carreteras apartadas y esquinas de ciertas calles puede llamar la atención, lo cierto es que la obra de las Oblatas es desconocida para el gran público.
Sin embargo, el director de la película, Antonio Cuadri, colabora con ellas desde hace años. «Me sorprendió porque uno puede tener la idea de que quieren adoctrinan a las mujeres, y no es así en absoluto. Es una labor de acompañamiento. Su obsesión es ofrecerles una alternativa digna de vida», explica el cineasta.
Antonia María nació en 1822 en Lausana (Suiza). Cuando tenía 16 años, los marqueses de la Romana le confiaron la educación de su hija Rosalía Caro Álvarez de Toledo, que más tarde fue duquesa de Medina Sidonia. Fueron dos años en los que Antonia vivió entre Ginebra, Milán y Florencia. Con esta experiencia, a los 18 años abrió una pensión para jóvenes en Friburgo y, seis años después, el embajador de España en Berna solicitó sus servicios como preceptora de las tres hijas de la reina María Cristina de Borbón. Con ellas desplegó el rico bagaje cultural que recibió en su familia, su amplia formación y una sensibilidad especial para el arte, la música, la literatura y los idiomas, además de la sólida fe que la caracterizó desde pequeña.
En Madrid se reencontró con obispo administrador apostólico de Perth (Australia), el español José María Benito Serra, a quien había conocido ya en 1849. Junto a él empezó a colaborar en la atención a las prostitutas enfermas que albergaba el Hospital de San Juan de Dios. Allí conoció la penosa vida que llevaban estas mujeres y se propuso que tuvieran la oportunidad de llevar una vida distinta. Así, el 1 de junio de 1864, siempre junto al padre Sierra, abrió en Ciempozuelos (Madrid) la primera casa para estas mujeres. En 1870 fundaron una nueva congregación religiosa, con el nombre de Oblatas del Santísimo Redentor, en la que Antonia María profesó tres años más tarde con el nombre de Antonia María de la Misericordia.

Lucha por los derechos de las mujeres

Hoy se habla a menudo de los derechos de las mujeres, pero a finales del siglo XIX fueron estas monjas quienes no solo llenaron discursos sobre el tema, sino que se pusieron manos a la obra, y entregaron su vida por una obra de amor en un momento en el que la prostitución era la salida forzada para muchas de ellas, especialmente las que acudían a las ciudades desde los entornos rurales en busca de una vida mejor.
Tanto es así, y hasta tal punto estaba institucionalizada la explotación sexual de las mujeres, que estaban obligadas por las autoridades a sacarse una cartilla especial que las identificaba como prostitutas, para tener sobre ellas un control sanitario. Sin embargo, Antonia María creyó en las mujeres, algo muy sorprendente en el contexto de su época que supuso un gran cambio con respecto a su trayectoria previa como educadora de las infantas. Sin embargo, este giro en su vida se debió precisamente a su vocación pedagógica, lo que la llevó a apostar por las mujeres más allá de los prejuicios y del rechazo social que sufrían en ese tiempo aquellas que se dedicaban a la prostitución.
El método de las Oblatas se basa en paciencia, ternura, confianza y misericordia, abriendo para estas mujeres el camino de una nueva vida con la pedagogía del amor. Hoy, 200 años después de su nacimiento, las Oblatas están presentes en 15 países de todos el mundo, favoreciendo el desarrollo integral y la autonomía de las mujeres que ejercen prostitución o se ven sometidas a situaciones de exclusión y de injusticia. Y de esa experiencia precisamente nació una de las frases más famosas de Antonia María y la que da título a la película: «Si todas las puertas se cierran... yo les abriré una».
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