En 1989, John Woo estrenó lo que a día de hoy es una joya oculta del cine hongkonés: The Killer. En ella, un asesino a sueldo, interpretado por Chow Yun-Fat, que busca redimirse ayudando a una cantante que accidentalmente dejó ciega en uno de sus trabajos. Una trama, en apariencia, sencilla, pero sembró la estela de las películas de acción venideras. Ahora, se estrena un remake, protagonizado por Nathalie Emmanuel y Omar Sy (Intocable) que es innecesario para muchos, pero igual de disfrutable que la original y, sobre todo, con la premisa que la convirtió en un éxito: la violencia coreografiada al milímetro.